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La estatura de un niño suele asociarse a la herencia familiar. Sin embargo, los especialistas afirman que alcanzar el potencial de crecimiento depende también de las condiciones de salud, el entorno y la calidad de la alimentación a lo largo de la infancia.

La relevancia del tema queda reflejada en un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), según el cual uno de cada diez niños en Argentina presenta problemas de crecimiento y desarrollo.

En paralelo, la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud registró una prevalencia de exceso de peso del 13,6% en menores de 5 años y del 41% en niños y adolescentes de 5 a 17 años.

En ese contexto, el análisis de la (ENNyS 2) sobre 5.286 niños de 2 a 12 años halló que, entre los menores de 5, cada aumento de 100 mg diarios de calcio se asoció con una reducción relativa del 6,7% en la prevalencia de baja talla. Los autores advirtieron que se trata de una asociación y no de una prueba de causalidad.

La genética influye, pero no lo explica todo

Los especialistas sostienen que la talla tiene un importante componente hereditario, aunque eso no garantiza que el potencial de crecimiento se exprese plenamente.

“La estatura tiene un importante componente genético y existen niños sanos que son naturalmente más bajos que otros. Pero, si bien la genética establece un potencial, no garantiza que este llegue a expresarse por completo”, señaló la Dra. Mabel Carosella, integrante de PROFENI.

La especialista explicó que para crecer adecuadamente el organismo necesita condiciones favorables de salud, alimentación y ambiente durante toda la infancia y la adolescencia.

Para crecer hace falta más que sumar calorías

Desde PROFENI (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil) advierten que todavía persiste la idea de que un niño está bien nutrido simplemente porque aumenta de peso. Sin embargo, los expertos sostienen que el crecimiento requiere mucho más que un adecuado aporte energético.

“Debemos abandonar la idea de que un niño está necesariamente bien nutrido solo porque come suficiente cantidad o aumenta de peso. Crecer implica mucho más que sumar calorías”, afirmó María Elena Torresani.

La especialista destacó que el organismo necesita proteínas de buena calidad, grasas saludables, hidratos de carbono, vitaminas y minerales para fabricar tejido nuevo y sostener una curva de crecimiento adecuada.

Por ese motivo, desde PROFENI recomiendan priorizar una alimentación diversa y nutricionalmente densa, entendiendo que el crecimiento infantil es el resultado de la interacción entre múltiples factores y no de un único alimento o nutriente.

También subrayan que existe creciente evidencia de los beneficios de incorporar alimentos fermentados como el yogur, por su aporte de microorganismos vivos que impactan sobre la microbiota y producen beneficios a nivel digestivo, inmunológico y metabólico.

Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.