

El rebounding es una metodología de entrenamiento que comenzó a destacarse por su alto gasto energético en muy poco tiempo y es que, en apenas 10 minutos de práctica, este ejercicio puede generar un consumo de calorías superior al de una sesión tradicional de running.
Este tipo de actividad física se realiza sobre un minitrampolín y fue analizada en estudios comparativos por la NASA. Las investigaciones evaluaron cómo responde el cuerpo ante este tipo de estímulo físico de bajo impacto.
Los resultados mostraron una elevada exigencia cardiovascular y metabólica. Además, se comprobó que el rebounding involucra varios grupos musculares al mismo tiempo.
Por sus características, se presenta como una alternativa eficiente dentro del ejercicio aeróbico. También reduce el impacto sobre las articulaciones en comparación con otros entrenamientos intensos.
Qué es el rebounding y por qué fue estudiado por la NASA
El rebounding consiste en realizar saltos controlados y movimientos rítmicos sobre un minitrampolín. La superficie elástica obliga al cuerpo a mantenerse en constante ajuste postural.

La NASA analizó esta práctica por su eficiencia energética y su bajo nivel de estrés biomecánico. El interés surgió al observar la respuesta fisiológica durante sesiones breves.
En los estudios se compararon entrenamientos de rebounding con sesiones de running en cinta. Se midieron variables como la frecuencia cardíaca y el consumo de oxígeno.
Los datos indicaron que el rebote genera una carga cardiovascular significativa. Esto ocurre incluso cuando la duración del ejercicio es menor.
Por qué quema más calorías que correr
Según las investigaciones, 10 minutos de rebounding producen un estímulo metabólico superior al de una carrera continua más extensa. El cuerpo trabaja de forma permanente para estabilizarse.
Durante el ejercicio se activan piernas, glúteos, abdomen y zona lumbar de manera simultánea. Esta activación global eleva el gasto energético total.
Cada salto combina fases de aceleración y desaceleración. Ese esfuerzo repetido incrementa la demanda de oxígeno y la respuesta cardiovascular.

A diferencia del running, el impacto directo sobre rodillas y tobillos es menor. Esto permite sostener la intensidad sin sobrecargar las articulaciones.
Beneficios físicos asociados a esta práctica
Además del alto consumo calórico, el rebounding mejora la circulación sanguínea. También contribuye al fortalecimiento del sistema cardiovascular.
El ejercicio favorece el desarrollo del equilibrio y la coordinación. Estas capacidades son importantes para el rendimiento físico general.
Como toda actividad aeróbica, estimula la liberación de endorfinas. Esto se asocia con una sensación de bienestar y mejora del estado de ánimo.













