Giuliano Simeone sabe muy bien que el talento con la pelota ya no es suficiente para sostenerse en el fútbol de primer nivel. Por ese motivo, el hijo menor del “Cholo” acompaña sus entrenamientos con una disciplina nutricional sumamente estricta.

Lejos de los menúes variados o los gustos matutinos, el atacante encontró una fórmula que le funciona y decidió apegarse a ella. La constancia en su alimentación es uno de los pilares que le permite soportar la intensidad de los partidos y las prácticas.

El propio futbolista fue el encargado de revelar su rutina al detallar cómo arranca sus mañanas. Según sus propias palabras, el primer plato de su jornada consiste en una tortilla preparada con dos huevos y queso (entre 30 y 40 gramos).

Fuente: EPACHRISTOPHER NEUNDORF

Esta comida se repite de lunes a lunes, sin importar si es día de partido, entrenamiento intenso o jornada de descanso. La elección de estos alimentos le garantiza un ingreso rápido de proteínas y energía, algo fundamental para la posterior recuperación de los músculos.

Sostener esta repetición constante demuestra el nivel de compromiso que exigen las grandes ligas en la actualidad. Para el delantero no hay espacio para improvisar cuando se trata del combustible que necesita su cuerpo.

De esta manera, el jugador dejó a la vista una parte del sacrificio invisible que hacen los deportistas profesionales. Un hábito simple y repetitivo que refleja a la perfección la mentalidad competitiva necesaria para hacer carrera en el exterior.