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España ejecutó un ambicioso programa de conservación para recuperar al urogallo cantábrico, una de sus especies más emblemáticas, con una inversión de más de 5 millones de dólares. Sin embargo, los resultados recientes exponen la dura realidad de esta especie en peligro crítico de extinción.
Concretamente, en la provincia de León se liberaron 30 ejemplares criados en cautiverio. El objetivo de este proceso era reforzar las escasas poblaciones que aún sobreviven en la cordillera Cantábrica mediante una iniciativa impulsada por el Centro de Cría de Valsemana.
Sin embargo y pese al esfuerzo financiero y técnico, el desenlace fue drástico. Solo seis meses después de la liberación, apenas una hembra de la especie continuaba con vida, dejando al descubierto los complejos desafíos de la conservación.
¿Cómo y dónde se llevó a cabo la liberación?
La experiencia se centró en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Alto Sil. Este territorio es considerado clave para evaluar la adaptación de aves nacidas en condiciones controladas antes de realizar futuras liberaciones mayores.
Antes de la suelta, los ejemplares pasaron por un proceso de adaptación progresiva. Se distribuyeron en cinco grupos y permanecieron semanas en recintos de aclimatación para familiarizarse con el entorno natural antes de enfrentar la libertad total.
La fase inicial del proyecto resultó prometedora para los investigadores. La mayoría de los urogallos logró superar los primeros días en el medio natural, lo que generó expectativas positivas sobre la viabilidad del programa de conservación.

El factor inesperado: cuál fue la principal causa de muerte de las aves
El seguimiento se realizó con dispositivos GPS y emisores VHF de alta precisión. Estas herramientas permitieron conocer el destino de los 29 ejemplares monitorizados, donde la supervivencia a los 180 días fue de una sola hembra (lo que representó el 3,4%).
Los datos recolectados confirmaron que la principal amenaza fueron los depredadores naturales. El zorro encabezó los ataques con 12 bajas confirmadas, seguido por aves rapaces responsables de seis muertes y la marta con cuatro bajas atribuidas.
Factores de riesgo y futuro
El urogallo cantábrico es una subespecie exclusiva del norte de España en situación crítica. A mediados del siglo XX existían miles de ejemplares, pero la pérdida de hábitat y la presión humana provocaron un desplome poblacional alarmante.
Actualmente, los censos oficiales indican que sobreviven menos de 300 individuos en estado silvestre. Esta cifra convierte al proyecto de reintroducción en una medida desesperada para evitar la extinción definitiva de este ave emblemática.
Pese a la elevada mortalidad registrada, los responsables del programa consideran cumplido el cometido principal. Afirman que la información obtenida permitirá diseñar estrategias más eficaces para futuras liberaciones y mejorar la preparación de las aves.














