

Un informe de Fundar, publicado en su plataforma ArgenData, analiza las emisiones de gases de efecto invernadero de las 24 jurisdicciones y muestra las diferencias que existen entre las provincias según sus características económicas y territoriales.
El trabajo, elaborado por Ana Julia Aneise, Elisabeth Möhle y Daniel Schteingart, toma como base el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero y permite observar cómo cambia el nivel de emisiones de una provincia a otra.
Las provincias argentinas tienen perfiles de emisiones muy diferentes
El informe señala que la composición de las emisiones varía de manera significativa entre las jurisdicciones y que una de las principales razones es la estructura productiva de cada provincia.
Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba presentan una estructura productiva más diversificada y, por eso, tienen una mayor participación de las emisiones vinculadas con la energía.
En cambio, en provincias con una economía menos diversificada y una fuerte presencia de la actividad agropecuaria, como Chaco y Santiago del Estero, adquieren mayor peso las emisiones asociadas con la agricultura, la ganadería, la silvicultura y otros usos de la tierra.
De esta manera, el mapa provincial no muestra un comportamiento uniforme: las características económicas de cada territorio tienen un impacto directo en su perfil de emisiones.
Buenos Aires, sola en la cima del ranking

La provincia de Buenos Aires emite casi tres veces más gases de efecto invernadero que sus dos seguidoras, con un volumen que ronda las 100 millones de toneladas de CO2 equivalente.
- Buenos Aires: lidera el ranking por lejos. Su concentración industrial y urbana (la mayor del país) explica el grueso de esas emisiones, con la energía y el transporte como principales fuentes.
- Córdoba: segunda en el ranking, con un perfil mixto entre industria y agro. La actividad agropecuaria pampeana tiene un peso relevante en su matriz de emisiones.
- Santa Fe: tercera, con un volumen cercano al cordobés. Combina el polo industrial y portuario del cordón santafesino con una fuerte base agrícola-ganadera.
- Chaco: cuarto puesto, pero con una composición distinta a la de las tres anteriores. Ahí pesan más el ganado, el estiércol y los fertilizantes que las chimeneas o el tránsito, reflejo de una matriz productiva mucho más agropecuaria.
Misiones, el único caso “carbono negativo”
Misiones emite menos carbono del que sus bosques y humedales terminan absorbiendo. Es la única jurisdicción del país con ese balance, un resultado que tiene una explicación: la superficie forestal que conserva la provincia.
A diferencia del resto del país, donde el avance de la frontera agropecuaria y la urbanización redujeron la masa boscosa, Misiones mantiene buena parte de su territorio cubierto por selva.
Esos bosques y humedales funcionan como sumideros: absorben dióxido de carbono de la atmósfera y lo fijan en la vegetación y el suelo, un proceso que en el inventario nacional aparece bajo la categoría “Tierras”.
El resultado es que, aunque la provincia también emite gases por su actividad ganadera, energética o de transporte, esas emisiones quedan compensadas (y superadas) por la capacidad de absorción de sus ecosistemas. Es, hasta ahora, el único distrito argentino donde la cuenta cierra en negativo.
Las 24 provincias enfrentan desafíos climáticos distintos
El mapa que traza el informe describe 24 provincias con estructuras productivas distintas, lo que implica que una misma política climática va a tener efectos desiguales según el distrito.
A las más industrializadas les toca la electrificación y las renovables. A las agropecuarias, el metano ganadero y el uso del suelo.
La Argentina se comprometió a no superar las 349 millones de toneladas de CO2 equivalente para 2030 bajo el Acuerdo de París. Cumplirlo va a depender de lo que haga cada provincia puertas adentro.















