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Dan Buettner, investigador y divulgador especializado en longevidad, lleva años estudiando uno de los grandes misterios de la vida humana: por qué algunas comunidades tienen una proporción extraordinariamente alta de personas que superan los 90 y 100 años.

A partir de sus investigaciones sobre las llamadas Zonas Azules, regiones donde la población alcanza edades muy avanzadas, Buettner identificó una serie de factores que se repiten entre quienes viven más tiempo. La alimentación, el movimiento cotidiano, los vínculos sociales y el sentido de propósito aparecen entre los elementos centrales.

Pero hay otro aspecto al que el especialista le otorga una importancia particular: la pareja y la calidad del matrimonio.

El vínculo que puede sumar años de vida

Según Buettner, las personas casadas tienden a vivir entre dos y cinco años más que quienes permanecen solteros, se divorcian o quedan viudos. El efecto, sostiene, es especialmente marcado entre los hombres, aunque las mujeres también pueden beneficiarse.

Para el investigador, la explicación no se encuentra simplemente en el hecho de estar casado, sino en todo lo que puede aportar una relación estable a lo largo de los años.

Una pareja puede convertirse en una fuente permanente de compañía, apoyo emocional y motivación para mantener determinados hábitos. También puede ayudar a reducir el aislamiento social, uno de los factores que más preocupa cuando las personas envejecen.

“La base de la longevidad es un matrimonio fuerte. La familia es el valor central, y comienza con la elección de un compañero en el que inviertes de por vida”, sostiene Buettner.

El vínculo que puede sumar años de vida.
El vínculo que puede sumar años de vida.

Por qué una buena pareja puede favorecer la longevidad

El especialista considera que una relación estable genera una especie de red de protección que se mantiene durante décadas. Tener a alguien cercano permite compartir preocupaciones, tomar decisiones en conjunto y contar con apoyo en momentos difíciles.

También existe un componente relacionado con los hábitos. Una persona puede sentirse más motivada a cuidar su alimentación, mantenerse activa o consultar a un médico cuando tiene alguien cercano que la acompaña y se preocupa por su bienestar.

En las Zonas Azules, Buettner observó precisamente la importancia que tienen la familia y los vínculos duraderos. En estas comunidades, las relaciones personales ocupan un lugar central en la vida cotidiana y las personas mayores suelen permanecer integradas dentro de sus redes familiares y sociales.

El experto recomienda, por este motivo, no elegir una pareja únicamente por cuestiones sentimentales inmediatas, sino prestar atención a los valores, la compatibilidad y la capacidad de construir un proyecto compartido.

La alimentación saludable es la llave a la longevidad.
La alimentación saludable es la llave a la longevidad.

Los estudios también encontraron una relación entre matrimonio y mortalidad

La idea de que el estado civil puede estar relacionado con la salud no surge únicamente de las observaciones de Buettner. Diferentes investigaciones analizaron durante años la relación entre matrimonio, mortalidad y bienestar.

Un metaanálisis publicado en National Library of Medicine encontró que las personas casadas presentaban aproximadamente un 12% menos de riesgo de mortalidad que quienes no estaban casados. Otros análisis con millones de participantes también detectaron asociaciones entre el estado civil y el riesgo de mortalidad, particularmente en los hombres.

Esto no significa que casarse garantice una vida más larga ni que estar soltero implique necesariamente una peor salud. Se trata de asociaciones estadísticas y existen numerosos factores que influyen en la longevidad, desde la genética y la alimentación hasta la actividad física, las condiciones socioeconómicas y el acceso a la atención médica.

No alcanza con estar en pareja

Para Buettner, además, la calidad del vínculo es fundamental. Una relación conflictiva, marcada por el estrés constante o la falta de apoyo, no necesariamente ofrece los mismos beneficios que un matrimonio estable y saludable.

Por eso, su recomendación no consiste simplemente en casarse, sino en construir una relación sólida y duradera.

“Tómate el tiempo necesario para encontrar una buena pareja e invierte en ella para toda vida”, aconseja el experto.

Su planteo encaja con una de las principales conclusiones de sus investigaciones sobre las Zonas Azules: vivir más no depende de una única fórmula, sino de un conjunto de hábitos y vínculos que se sostienen durante años.

Para Buettner, cuidar las relaciones personales, mantenerse activo, tener un propósito y formar parte de una comunidad pueden ser tan importantes para una vida larga y saludable como lo que se coloca en el plato o la cantidad de ejercicio que se realiza.