

El avance de la inflación volvió a reconfigurar el mapa social en la Ciudad de Buenos Aires. Durante marzo de 2026, el costo de vida registró un nuevo salto y elevó de forma significativa los ingresos que necesita una familia para sostener un nivel de vida medio.
Los datos oficiales muestran que el umbral para ser considerado clase media ya supera los $ 2,3 millones mensuales y deja a una porción cada vez mayor de hogares en una zona de fragilidad económica.
Según el último relevamiento de la Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IDECBA), una familia tipo requiere ingresos de al menos $ 2.342.860 por mes para ubicarse dentro de la clase media.
Ese monto se toma como referencia para un hogar compuesto por dos adultos de 35 años y dos hijos varones de 9 y 6 años, propietarios de la vivienda y sin personal doméstico.
El ingreso que marca la frontera social en la Ciudad
El informe oficial no solo define el piso de la clase media, sino que también traza los límites entre los distintos estratos sociales.
Para dejar atrás la pobreza, una familia necesita ingresos que superen los $ 1.489.829 mensuales. Por debajo de ese valor, el hogar no logra cubrir el conjunto de bienes y servicios básicos que requiere para vivir en la Ciudad.

Un escalón más arriba aparece el llamado “sector medio frágil”. Este grupo reúne a las familias que cubren la canasta básica total, pero cuyos ingresos no alcanzan un margen amplio de estabilidad.
En marzo, ese segmento se ubicó entre los $ 1.874.288 y los $ 2.342.860 mensuales. El IDECBA considera que estos hogares quedan expuestos ante cualquier suba de precios, pérdida de ingresos o gasto imprevisto.
Recién a partir de los $ 2,34 millones comienza la clase media en sentido estricto. Ese rango se extiende hasta los $ 7.497.154 por mes. Cuando los ingresos superan ese último valor, el hogar pasa a integrar los sectores de mayores recursos de la Ciudad.
¿Qué mide el informe y a quiénes alcanza?
Los valores corresponden a marzo de 2026 y reflejan de manera directa el impacto de la inflación sobre el poder de compra. El cálculo se realiza a partir de pautas de consumo habituales en los hogares urbanos y se utiliza como insumo clave para evaluar la situación social y diseñar políticas públicas.
El informe aclara un punto central: los montos solo aplican a familias propietarias. El costo del alquiler no se incluye en el cálculo y representa un gasto adicional muy relevante para los inquilinos. En la práctica, una familia que alquila necesita ingresos sensiblemente más altos para sostener el mismo nivel de vida.
La segmentación por ingresos permite identificar con mayor precisión a los distintos grupos sociales. Se considera indigente al hogar que no logra reunir el dinero necesario para cubrir la Canasta Básica Alimentaria.

En tanto, los pobres no indigentes sí alcanzan a pagar esa canasta, pero no llegan a cubrir la Canasta Básica Total, que incluye otros gastos esenciales como transporte, salud y educación.
Inflación en CABA: marzo marcó una aceleración
El deterioro del poder adquisitivo se explica por el nuevo avance de los precios. Durante marzo, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA) subió 3%, aceleró frente al mes anterior y acumuló un alza de 8,9% en el primer trimestre del año. En la comparación interanual, el aumento alcanzó el 32,1%.
Desde el Instituto de Estadística y Censos porteño señalaron que la suba respondió, en gran medida, a los incrementos en servicios regulados, combustibles, educación y gastos vinculados a la vivienda. El dato local anticipó, además, un registro elevado para el índice nacional que difundió el Indec en los días siguientes.













