

Cinco días pasaron desde que la adolescente Agostina Vega desapareció en la provincia de Córdoba, cuyo caso es un enigma y por el momento tiene a un solo detenido, Claudio Gabriel Barrelier, aunque para los investigadores la principal sospecha es que actuaron más personas.
Pese a que un remisero advirtió en su declaración que un adulto había pagado el viaje de la adolescente y que ella se fue con él, Barrelier recién fue detenido este miércoles y el allanamiento a la vivienda donde resultó arrestado recién fue peritado en las últimas horas, confirmaron fuentes del caso a la Agencia Noticias Argentinas.
Los investigadores sospechan que detrás de la desaparición de la menor hay más personas involucradas y que fue engañada para llevarla hasta el punto de encuentro, aprovechando la confianza que había con el acusado.
La madre de Agostina cambió de abogado: “La menor está en Córdoba”
La madre de la adolescente cambió de abogado y ahora la querella es representada por Carlos Nayi, quien informó que, con la prueba que hay hasta el momento en la causa, se puede decir que la adolescente “está en Córdoba”.
“La prueba que ha sido recolectada y procesada en las últimas horas ubican a Agostina en Córdoba”, detalló Nayi, quien este jueves por la mañana asumió el nuevo rol en la causa que tiene en vilo a la provincia.

En diálogo con el medio TN, explicó que las antenas telefónicas y el resultado del allanamiento a la casa del detenido Claudio Gabriel Barrelier confirma que la menor “estuvo en ese domicilio durante aproximadamente tres horas y que luego salió”. “Hay esperanzas. Agostina está con vida, pero hay que ser cautos”, concluyó.
Habló el remisero y complicó a Barrelier
Ariel, el remisero que la trasladó desde su casa en el barrio General Mosconi hasta Cofico donde vive Barrelier señalo que la adolescente “caminaba con confianza” al lado del acusado cuando se bajó del auto con él.
El remisero comentó que el recorrido era largo, pero que no le llamó la atención, escenario que cambió cuando llegó al lugar donde la menor se bajó: “Me dice ‘ahí te viene a pagar ese chico’, lo veo con campera negra y una gorra, se acerca y me pregunta cuánto es, a lo que le respondo que era $11.300”. “Me manifestó que no llegaba a ese monto y hasta me dio un dólar para terminar de pagar el viaje”, destacó.
Para Ariel, esa escena fue la más extraña del recorrido: “Lo que me pareció sospechoso es que no me miraba la cara, se puso de costado, se apoyó sobre el auto y yo giré, por eso le pude mirar la cara, pero estaba encapuchado”. Luego de eso, “la nena se bajó y se fue caminando con él, iba con confianza, como si fuese un pariente”.















