

China inaugurará su nueva flota de 9 barcos portacontenedores con reactores nucleares de torio. Este elemento abundante y menos radiactivo que el uranio, será parte fundamental para la innovación energética.
La tecnología de los barcos de China basa en reactores de sales de torio (TMSR) de 200 MW de potencia térmica. Estos sistemas colocan a los buques en la misma liga de los submarinos nucleares más avanzados.

Con un diseño más simple que los reactores convencionales, optimizan el desempeño en navegación. A diferencia de los reactores tradicionales, los TMSR no dependen del agua para funcionar. Tampoco requieren complejos sistemas de refrigeración para mantener la seguridad.
El resultado es una disminución drástica de los riesgos de accidente a bordo. La operación se vuelve más eficiente y con costos contenidos en el tiempo. El diseño apunta a portacontenedores capaces de transportar entre 14 y 15 mil TEU. Esta capacidad se sostiene sin necesidad de abastecer combustible durante décadas.
En el comercio marítimo, la continuidad operativa es un factor de competitividad central y las rutas de larga distancia se benefician con logística más limpia y previsible.
La iniciativa marca un cambio de paradigma en un sector dominado por fósiles. China busca liderar con barcos que integren seguridad nuclear y eficiencia logística. La mirada está puesta en transformar el comercio marítimo desde el casco hacia el puerto. La promesa: barcos que navegan más, contaminan menos y cuestan menos operar.
Cómo el reactor de torio transforma el barco y el comercio marítimo de China
El TMSR funciona con sales fundidas que autorregulan el calor y operan a presión atmosférica. Este punto elimina el riesgo de explosión por vapor que preocupa en sistemas presurizados. La simplicidad técnica reduce complejidad y mantenimiento a bordo del barco. En el comercio marítimo, menos mantenimiento equivale a más disponibilidad.
Para reforzar la protección, el sistema incorpora un blindaje doble. Se usa acero inoxidable y agua ligera para bloquear la radiactividad. Este enfoque impide fugas y protege la integridad del barco portacontenedores. Así, la seguridad nuclear se integra al diseño operativo del buque.
El novedoso sistema de propulsión utiliza CO2 supercrítico. Con ello mejora la eficiencia térmica en un 5 por ciento respecto a motores convencionales. La cadena energética se compacta y prolonga su vida útil. La operación se alinea con objetivos de rendimiento en alta mar.

El conjunto tecnológico fue desarrollado por HD KSOE, filial de Hyundai. La empresa eligió el torio por su disponibilidad y menor radiactividad. También por su aprovechamiento casi total durante la fisión en el reactor. El resultado es un sistema compacto orientado a larga duración.
El impacto económico y ambiental puede ser profundo en el comercio marítimo. Eliminar el repostaje libera espacio a bordo y aumenta capacidad de carga. Al operar sin emisiones, los barcos avanzan hacia metas de descarbonización. La Organización Marítima Internacional fija objetivos para 2050 en esta dirección.
Impacto en puertos y logística: China, el barco sin repostaje y el comercio marítimo limpio
Los puertos concentran impactos ambientales por demanda de combustibles fósiles. Las operaciones de abastecimiento y las emisiones deterioran el aire en zonas portuarias. Con barcos de torio, se reduce drásticamente la liberación de gases contaminantes. Mejora la calidad del aire para trabajadores y comunidades cercanas.
La eliminación del repostaje disminuye partículas en suspensión y óxidos de nitrógeno. También reduce emisiones de dióxido de carbono en áreas portuarias. Menos operaciones de abastecimiento recortan el riesgo de derrames. La presión sobre la infraestructura portuaria se atenúa de manera sistemática.

La continuidad del viaje sin paradas por combustible acelera las rotaciones. Los barcos pueden sostener rutas oceánicas con menos interrupciones. La disponibilidad técnica se traduce en mayor confiabilidad comercial
China apuesta por liderar el comercio marítimo mundial que integra seguridad nuclear y rendimiento operacional. El barco portacontenedores se convierte en pieza clave de la transición.
Megabuques a GNL: China expande su comercio marítimo con barcos de 400 metros
China construye nueve megabuques portacontenedores cerca de Shanghái. El colosal astillero de la isla de Changxin impulsa el proyecto. Estas naves usarán tecnología de gas natural licuado (GNL) para operar. El objetivo es transformar el comercio marítimo con escala y ejecución veloz.
Pekín aspira a operar los barcos más grandes del mundo en capacidad. Los megabuques podrán transportar más de 23.000 contenedores.
Las dimensiones alcanzan aproximadamente 400 metros de largo y 61 de ancho. La altura se acerca a los 78 metros en configuración de carga. El diseño permite maximizar el espacio y la estabilidad del barco.
Al usar GNL, el combustible debe mantenerse a -161°C. El gas se almacena en un tanque especial con varias capas de aislamiento. Los paneles de gran espesor protegen la estructura y conservan la temperatura. La instalación del tanque exige sellados e inspecciones permanentes.
Más de 6.000 profesionales trabajan en su construcción en menos de dos años. El proceso se ejecuta por bloques que se fabrican de manera independiente. Luego se trasladan al dique seco para soldarse a la estructura final. Así se agilizan plazos en buques de 400 metros de eslora.
El proyecto se suma al anuncio de COSCO Shipping Lines. Junto con Hudong-Zhonghua Shipbuilding, construyen seis megabuques de última generación. Estas naves optimizarán rutas entre China y América Latina y abastecerán el Puerto de Chancay, inaugurado oficialmente el 14 de noviembre pasado.

















