

“Goliat se empezaba a caer y nosotros teníamos las cartas para empezar de cero , disparó ayer Federico Aversa, fundador –junto con Juan Martín Guarracino– de la cadena de heladerías Persicco, al presentar su caso en el seminario de El Cronista. En noviembre de 2001, cuando el diccionario de los argentinos comenzaba a poblarse de corralito y cacerolazos, la dupla abrió la primera sucursal porteña. Claro que no eran improvisados. En 1969, los Aversa se habían asociado con los Guarracino dando origen al proyecto de Freddo –en este caso Goliat– que fue impulsado por Pablo y Salvador, los padres de los creadores de Persicco, hasta abril de 1999 cuando la vendieron al Exxel.
“Porque el helado tenía que volver a ser ricco , fue el sugestivo slogan con el que arrancaron, cuando en el mercado se ponía en duda el cambio cualitativo de Freddo. “En nuestros inicios, el consumidor tenía imposibilidad de proyectar y estaba buscando volver a las raíces, a lo simple , comenta Aversa. Por eso, la clave diferencial en un contexto macroeconómico tan negativo fue recuperar los valores familiares, apostar a los productos y poner especial hincapié en el servicio. “Tenemos la suerte de vender simpatía y mucho más que helados: el objetivo es generar una experiencia de consumo , describe Aversa, quien no dudó en disfrazarse de payaso para divertir a sus clientes más chicos. La base del proyecto gira también en torno a la creatividad (un ejemplo son sus cucharitas para zurdos), la innovación (al principio los productores de envases no concebían otro packaging que no fuera redondo y ellos les hicieron cambiar el paradigma con su envase en forma de gota) y sobre todo el servicio, que incorporó cafetería y pastelería a sus puntos de venta, una idea que logró desestacionalizar el negocio y que luego imitaron sus rivales. También incorporaron el concepto de retail glamour, ambientando los locales con una estética europea, que respondía a las expectativas del devaluado consumidor de 2002.
“Nuestro objetivo es tener diez locales en la Argentina , afirma el número uno de la cadena, que ya emplea a 200 personas, proyecta ventas por más de $ 15 millones este año y contempla dos aperturas a partir de diciembre. Sin embargo, no se conforman con el corto plazo. “Nuestro plan a diez años es abrir 80 sucursales en Asia, América latina y Europa , agregó Guarracino. No es sólo un deseo: la firma ya mantiene tratativas con inversores de Asia para cortar cintas en Hong Kong y Singapur.










