

El proyecto de automóvil económico tiene su génesis en la década del ’50, cuando el entonces presidente Juan Domingo Perón, aficionado además al automovilismo, puso en marcha una industria nacional.
Luego fue el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, quien a mediados de los ’90 retomó esa idea con el denominado Miniauto Popular (MAP), un coche que iba a consumir cinco litros de combustible cada 100 kilómetros y al que la industria denominó Duhaldemóvil. El plan, que iba a ser financiado con u$s 850.000 por la provincia de Buenos Aires, tenía un costo total de u$s 5,5 millones. La meta era vender un coche de $ 5.000, la mitad de lo que valía el vehículo de menor precio del mercado.
Pese a las constantes idas y vueltas el proyecto nunca arrancó. En la actualidad, los vehículos más baratos parten de los $ 14.900 (Fiat Uno de tres puertas). En el mismo segmento pelean el Ford Ka –$ 17.200 a través de su precio de venta en Internet– y el Suzuki Fun, que cuesta cerca de $ 17.900. Los tres modelos tienen un origen común: llegan desde plantas brasileñas.










