Crece la sensación en inversores de que la guerra en Medio Oriente puede extenderse más de lo previsto. Donald Trump apenas iniciado el conflicto, el 28 de febrero, habló de cuatro semanas. Ayer Benjamin Netanyahu habló un final cercano para el conflicto. Los mercados desconfían.
El Bank of America ayer publicó un informe titulado: “¿Qué pasa si la guerra en Irán continúa?“. El impacto de una extensión de la guerra llega desde ya al petróleo pero también a la soja y a diferentes materias primas. ”La prolongación del conflicto en Irán podría afectar significativamente los mercados de energía, metales y agricultura, con posibles aumentos de precios y dislocaciones en las cadenas de suministro" destacó.
El BofA considera tres escenarios principales: resolución rápida, guerra extendida hasta 2 trimestre y hasta el último trimestre del año. Destaca lo siguiente:
- La probabilidad de un endurecimiento del régimen en Irán aumenta, con riesgos de expansión del conflicto.
- La resolución rápida podría revertir los activos energéticos a la normalidad en abril, con Brent promediando u$s77,50 en 2026.
- La guerra extendida podría elevar el Brent a u$s 130 o incluso a u$S 240 en el peor escenario.
- La duración y extensión del conflicto son clave para determinar los precios futuros.
- La producción en Oriente Medio, que representa un tercio de la producción mundial, podría reducirse significativamente.
- La capacidad de reorientar el petróleo por otros medios es limitada, y las reservas estratégicas pueden amortiguar aumentos de precios.
- La producción y exportaciones iraníes podrían sufrir daños permanentes si se atacan instalaciones clave.
- La interrupción del estrecho de Hormuz podría reducir en un 20% las exportaciones de petróleo y gas en la región.
- Europa enfrenta bajos niveles de inventarios de gas y posibles interrupciones en el suministro, con una posible escasez si Qatar y UAE permanecen offline por más de 5-6 semanas.
- Las reservas chinas han aumentado en 322 millones de barriles desde niveles prepandemia, pero no se han liberado.
- La volatilidad y las correlaciones en metales y agricultura aumentarán, reaccionando a los movimientos del petróleo.
- Se espera que el aluminio supere al cobre en rendimiento.
- La expansión del conflicto más allá del verano (en el hemisferio Norte) podría elevar los precios del petróleo a u$s 200 o más.
- El conflicto en Medio Oriente eleva los costos de insumos energéticos y fertilizantes, afectando los precios agrícolas.Los precios de urea subieron 30-40% en regiones, superando otros commodities agrícolas.
- La producción de fertilizantes en la región del Golfo, que representa un tercio de las exportaciones globales, está en riesgo.
- La suspensión de producción en QatarEnergy y otros productores en Europa y Asia genera escasez.
- La crisis puede tener un impacto global mayor que en 2022, con precios de trigo y maíz en máximos, y aumento en soja y aceites.
- Se han ajustado las previsiones de precios para 2026, con aumentos en todos los cultivos principales.
- La producción de aluminio en Medio Oriente, que representa el 9% del suministro global, se ve afectada por cierres.
El precio del oro, el BofA destaca que “es muy volátil, influenciado por conflictos y expectativas macroeconómicas, con potencial de alcanzar u$s 6000 por onza. La volatilidad del oro aumenta en escenarios de conflicto prolongado. La inversión en ETF (fondos) respaldados por oro ha mostrado signos de recuperación. Los escenarios de estanflación (alta inflación y bajo crecimiento) serían muy alcistas para el oro”.
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