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En los últimos años, los Certificados de Depósito Argentinos (Cedears) pasaron de ser un instrumento financiero de nicho a convertirse en uno de los motores más dinámicos del mercado de capitales local. Hoy, cualquier inversor minorista puede, desde una aplicación en su teléfono y utilizando pesos, adquirir una fracción de empresas globales como Apple, Coca-Cola o Microsoft.
Este auge marca un quiebre en un comportamiento profundamente arraigado en los ahorristas de todo el mundo. Pero, ¿por qué?
Históricamente, el inversor promedio tendía a mantener la todos sus ahorros dentro de las fronteras de su propio país y en instrumentos más conservadores. En la economía y las finanzas conductuales, este fenómeno tiene un nombre específico y es objeto de estudio global: el Home Bias o sesgo doméstico.
Qué es el home bias y en qué consiste el sesgo doméstico
El home bias consiste en la tendencia de los inversores a concentrar su cartera en activos de su propio país, ignorando las ventajas de la diversificación internacional que postula la teoría financiera tradicional.
El término comenzó a ganar relevancia con los economistas Kenneth French y James Poterba en 1991 (“Investor Diversification and International Equity Markets”). En su investigación, demostraron que los inversores de potencias económicas como mantenían proporciones de acciones locales drásticamente superiores a la ponderación real que sus respectivos países tenían en el mercado de capitales global.
Este comportamiento constituye una paradoja para la Teoría Moderna de Carteras que sostiene que para maximizar el retorno esperado para un nivel dado de riesgo, los inversores deberían construir carteras globalmente diversificadas.

Lejos de ser una anomalía reciente o exclusiva de economías con alta volatilidad, el home bias es una conducta universal que se observa tanto en mercados emergentes como en aquellos altamente desarrollados.
Las causas detrás del sesgo al momento de invertir
La literatura financiera atribuye este comportamiento a una combinación de factores psicológicos, regulatorios e informativos:
Sesgo de familiaridad (Familiarity Bias)
Los inversores tienden a preferir aquello que les resulta cercano. Existe una comodidad cognitiva al invertir en empresas cuyas marcas ven en la calle cotidianamente o cuyos productos consumen.
Asimetría informativa
Se asume de manera natural que la información sobre la economía local y las empresas nacionales es más accesible, transparente y fácil de interpretar que la de compañías que operan bajo otras regulaciones y en otros idiomas.
Costos de transacción y barreras de acceso
Históricamente, operar en mercados extranjeros implicaba abrir cuentas en el exterior, mínimos de inversión elevados, comisiones de transferencia internacional y cargas impositivas complejas.
Factores regulatorios
Muchos inversores institucionales (como fondos de pensión o aseguradoras) se encuentran limitados por marcos normativos locales que les exigen mantener un porcentaje mayoritario de sus carteras en activos emitidos en su propio territorio.
Inversiones: por qué el home bias puede aumentar el riesgo
En la gestión de carteras, se distingue entre dos tipos de riesgos: el riesgo específico (asociado a una empresa o sector en particular) y el riesgo sistemático (el riesgo inherente al mercado en su conjunto que no se puede eliminar mediante la diversificación).

Cuando un inversor concentra todo su patrimonio en activos de un solo país, asume un riesgo sistemático geográfico absoluto. Si esa economía atraviesa una recesión, un evento de inestabilidad política, cambios regulatorios o una devaluación, la totalidad de sus inversiones se verá afectada de manera simultánea.
Diversificar internacionalmente permite reducir la dependencia de un único ciclo económico doméstico. Al incorporar activos cuyos retornos tienen una baja correlación (es decir, que no se mueven en la misma dirección ni con la misma intensidad que los activos locales), se busca amortiguar el impacto de las crisis locales.
Sin embargo, es clave aclarar que la diversificación no elimina el riesgo general de mercado (una caída global afectará a múltiples plazas), sino que diluye la exposición a las variables específicas de una sola nación.
El rol de los Cedears en la reducción del sesgo doméstico
Los Cedears actúan como un puente financiero que reduce el sesgo doméstico al resolver de manera práctica varias de las barreras que lo alimentaban:
Acceso simplificado
Permiten adquirir exposición internacional desde montos mínimos bajos y con la misma operatoria con la que se compra una acción del panel líder local.
Te puede interesar
Cómo comprar acciones desde Argentina sin pasar por un brókerabre en nueva pestañaDiversificación sectorial
El mercado de capitales argentino históricamente ha estado concentrado en sectores específicos como el financiero, energético, siderúrgico y de servicios públicos. Mediante Cedears, los inversores pueden posicionarse en industrias prácticamente inexistentes en la oferta pública local, como la tecnológica de frontera, la biotecnología o el consumo masivo global.
Exposición cambiaria y económica
Aunque se operan a nivel local, el valor de los Cedears está atado a dos variables principales: la cotización del activo subyacente en su mercado de origen (en dólares) y la evolución del tipo de cambio implícito (conocido como contado con liquidación o CCL).
Sin embargo, el riesgo argentino no desaparece por completo: dado que el certificado se negocia, liquida y custodia a través del sistema financiero local, persisten riesgos de índole regulatoria, de liquidez en la plaza doméstica o de restricciones operativas propias del mercado local.
Inversiones: errores frecuentes al salir del mercado local
Al intentar reducir el home bias, los nuevos inversores suelen incurrir en ciertas equivocaciones sistemáticas:
Creer que invertir afuera elimina todo peligro
Como mencionamos antes, la diversificación mitiga riesgos específicos pero expone al inversor a la volatilidad de los mercados globales.
Pensar que una corporación multinacional siempre es menos riesgosa que una local
Existen empresas internacionales en sectores altamente competitivos o tecnológicos que experimentan caídas de precio superiores a las de firmas líderes argentinas consolidadas en sus respectivos rubros.
Confundir diversificación con cantidad de activos
Comprar diez Cedears diferentes pero pertenecientes todos al mismo sector (por ejemplo, firmas puramente tecnológicas de EE.UU.) no constituye una diversificación efectiva, sino una concentración en un único factor de riesgo sectorial y geográfico.
Asumir que los Cedears son exclusivamente una “apuesta al dólar”
Si bien el tipo de cambio pondera en su precio en pesos, el valor final depende del desempeño real del negocio subyacente en Wall Street. Si la acción internacional se desploma en su mercado de origen, el CEDEAR perderá valor medido en moneda dura.
Creer que las marcas famosas garantizan retornos
El reconocimiento de una marca no se traduce necesariamente en una valuación atractiva o en un crecimiento futuro de sus ganancias. El análisis fundamental de los ratios financieros sigue siendo indispensable.
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