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El dólar oficial inició julio a la suba y ratificó, así, la tendencia alcista que comenzó a perfilarse en junio, que parece marcar un cambio tras varios meses de estabilidad. Y es que este miércoles, en el segmento mayorista, el tipo de cambio avanzó $7 (0,5%) hasta los $ 1489 para la venta. El minorista también volvió a subir y se ubicó en $ 1510, trepó 0,7% tras haber acumulado un alza cercana al 5% durante junio.
Con este movimiento, la brecha respecto del techo de la banda cambiaria —ubicado hoy en $ 1808,13— se redujo al 21,4%, en una rueda en la que el volumen operado en el mercado de contado superó los u$s 823,9 millones.
En la última rueda de junio, el dólar subió 0,3% en el Banco Nación y alcanzó los 1500 pesos. Así quebró un valor simbólico para el tipo de cambio que alcanzó justo en el cierre de un mes en el que tuvo un avance aproximado del 3,8% (de $ 1445 a 1500 pesos).
En tanto, el dólar mayorista trepó $ 56 a durante el mes, de $ 1426 a $ 1482, lo que equivale a un alza cercano al 3,9 por ciento. La variable a observar es si logra consolidarse por encima de los $ 1500 este mes o si aparece una pausa en la velocidad de ajuste.
Lo que pasó en junio
En junio la divisa volvió al centro de la escena por el regreso de la presión alcista. “Hay un poco de contexto internacional y otro poco de dinámica local”, apuntó a El Cronista Pedro Martínez Gerber, economista de PxQ, quien desde mediados de mayo observa un fortalecimiento del dólar a nivel mundial.
El analista sostuvo que “tiene que ver con el cambio de expectativas acerca de la política monetaria de la Reserva Federal norteamericana (FED)”. Detalló, por ejemplo, que el hecho de que el dólar haya subido casi 6% contra el real brasileño en el último mes y medio afecta la dinámica cambiaria argentina.
En la misma línea, Pedro Gaite, economista jefe de FIDE, indicó que “hay un factor internacional que incide en la dinámica cambiaria local dado que casi todas las monedas de países emergentes se depreciaron en junio por el fortalecimiento del dólar”. No obstante, apuntó que el peso trepó bastante más que el resto de esas monedas.
“Eso responde a la dinámica comercial, dado que en mayo hubo un superávit comercial espectacular explicado por el aumento del precio del petróleo producto de la guerra en Irán, que representa casi la mitad del incremento de las exportaciones en el mes. En junio hubo una reducción y eso impacta en el ingreso de divisas”, detalló Gaite.
Asimismo, señaló que el agro viene con un menor ritmo de liquidaciones respecto del año anterior, incluso pese al mejor precio de la soja y una campaña superior. “Menos exportaciones de petróleo y del agro, derivarían en un superávit más chico en junio”, dijo. Y, por otro lado, observó que los préstamos bancarios y las obligacions negociables se desaceleraron en el mes.
Martínez Gerber coincidió en que el agro viene liquidando más lento de lo que se esperaba y apuntó que “estamos viendo menos emisión de corporativos en dólares en comparación con los primeros cinco meses del año (eso implica menos oferta de divisas)”. “Eso se combina con un tipo de cambio que se apreció en términos reales durante el primer semestre”, apuntó.
Otro elemento de la plaza local que se hace sentir en el precio del dólar es el efecto aguinaldo, un fenómeno estacional que se da todos los años. Lo que se observa a fines de junio habitualmente, según Gustavo Quintana, de PR Operadores de Cambio, “es que se activan las compras de divisas por el ingreso extra del salario anual complementario”. Además, mencionó que “entramos en la época en la que llegan las vacaciones de invierno, empiezan los viajes al exterior y el tema mundial también pega”.
Para el economista Federico Machado, otro elemento clave, es que “el Banco Central estaba muy posicionado en contratos dólar linked y no los renovó, por lo que os tuvo que vender a lo largo de junio”. Ese, explicó, es un elemento transitorio de presión al igual que el dólar global alto. Sucede que, según su mirada ese valor bajará con el correr de los días porque “el objetivo de la Fed es enviar un mensaje para que los precios en EE.UU. caigan y no se va a traducir en subas de tasas a futuro”.
¿Cómo seguirá el dólar en julio?
No obstante, sí ve como elementos más permanentes la caída del precio del barril en torno a los $ 70 con el fin del bloqueo al Estrecho de Ormuz. Eso, sumado al fin de la cosecha gruesa, son para Machado elementos que harán que caiga el ingreso de dólares de comercio exterior. “En ese contexto, vemos que en julio el dólar seguirá en torno a los $ 1500 en el caso del mayorista” anticipó.
Martínez Gerber celebró que, pese a la menor entrada por la vía comercial, el BCRA sigue comprando divisas. “Bajó el ritmo, pero sigue comprando. La buena noticia de que el agro esté liquidando lento es que podría romperse la clásica estacionalidad y tal vez veamos más oferta que la habitual durante el segundo semestre”, deseó.
Así, la clave para julio será determinar si el tipo de cambio encuentra un nuevo equilibrio o si la presión continúa. Los analistas seguirán de cerca tres variables durante las próximas ruedas: la evolución de las reservas internacionales; el volumen operado en el mercado oficial; las tasas en pesos y el comportamiento de los contratos de dólar futuro.
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