Apenas dos días antes del vencimiento de deuda que deberá afrontar el Gobierno, el Banco Central (BCRA) concertó finalmente con seis bancos internacionales de primera línea una operación de pase pasivo (REPO) por un monto total licitado de u$s 3000 millones, a un plazo muy corto, de apenas 372 días (es decir que vence a comienzos de 2027).
Tal como lo había anticipado El Cronista, tras una larga espera, finalmente se logró la aprobación de esta una línea REPO, con una tasa cercana al 7,5% anual, que estará destinada a completar pago de vencimientos del viernes 9 de enero, por unos u$s 4300 millones.
La agencia de noticias Bloomberg informó que tres de los bancos que participaron del REPO son Santander, BBVA y Deutsche Bank, que aportaron alrededor de u$s 680 millones cada uno. Otros u$s 510 millones provinieron de Goldman Sachs, u$s 340 millones de JPMorgan Chase y alrededor de u$s 100 millones de Bank of China. Así, se completa la lista de las seis entidades.
El cierre de este acuerdo es una buena noticia porque implica evitar un default de deuda, pero se hace con más endeudamiento (no es menor el dato de que es el tercer REPO que toma en un año).
Y, por otro lado, si bien las tasas acordadas son buenas, los plazos son muy apretados (los instrumentos entregados en garantía vencen entre febrero y abril del año que viene) y no se conocen las condiciones y aforos que estos seis bancos pidieron a cambio para cubrir riesgo.
El monto fue mayor al esperado, que era de u$s 2000 millones, ya que es lo que le falta al Tesoro para completar el total de vencimiento, en línea con lo que ha comprado en el último tiempo. Es decir que tomó 50% más de lo estrictamente necesario millones para pagar el viernes.
“Es un buen anuncio, aunque lo óptimo era poder rollear los vencimientos de capital. Esta era la segunda mejor opción y creo que se consiguió una buena tasa. El monto ofertado demuestra que va creciendo de a poco el interés en la deuda argentina”, analizó Federico Machado, director de OPEN.
Para la operación utilizó parte de su tenencia de títulos BONARES 2035 (AL35) y 2038 (AL38) y aseguró que esto se enmarca en “el conjunto de medidas implementadas por el BCRA desde el inicio de la gestión, orientadas a fortalecer las reservas internacionales del país”.
“El BCRA abonará una tasa de interés equivalente a la SOFR en dólares estadounidenses más un spread promedio de 400 puntos básicos, lo que resulta equivalente a una tasa del 7,4% anual”, precisaron desde la entidad.
“Para mí era necesario este paso porque, si no, el Tesoro no iba a poder cumplir con los pagos y el BCRA no iba a poder comprar reservas. La tasa es la esperada y está bien porque el BCRA se endeuda más barato que el Tesoro”, señaló el economista Federico Glustein.
Interés de los bancos
En esta ocasión, el regulador monetario recibió ofertas por u$s 4400 millones, aproximadamente 50% más que el monto licitado, que, a pesar del elevado nivel de demanda, el BCRA decidió no ampliar.
El Central sostuvo que “el fuerte interés demostrado por los principales bancos internacionales afianza el proceso de normalización en el acceso a los mercados de crédito, en sintonía con la caída del riesgo país que acompaña el ordenamiento macroeconómico consistente y sostenible".
Y aseguraron que “esta nueva operación de REPO ratifica la capacidad del BCRA para acceder a instrumentos de financiamiento en condiciones de mercado y gestionar de manera eficiente su liquidez en moneda extranjera”.
Hacia adelante, nos enfocamos en analizar los drivers que pueden llevar a una mayor compresión de la curva soberana, identificando principalmente dos: el acceso a los mercados internacionales y una nueva mejora en la calificación crediticia.
Lo que viene después del REPO
No obstante, ahora, debe iniciar el proceso de traspaso del dinero al Tesoro. “Para pagar el viernes, el Tesoro debe comprar dólares al BCRA y eso se liquida en pesos, lo que abre una de las partes más relevante del anuncio”, detalló al respecto un informe de la consultora CEPEC.
Sucede que, según explicó Machado, “el REPO lo toma el BCRA y el Tesoro es el que tiene que pagar, por lo que el Central se queda con una deuda en dólares cuando Economía le compra esas divisas”.
Eso implica que sus reservas no van a crecer en la magnitud en la que se endeuda para captar los dólares que necesita el Tesoro, pero “es mejor eso que usar las reservas netas del Central o el swap con EE.UU.”, analizó.
Por otro lado, desde CEPEP explicaron que, “cuando un banco central compra dólares, emite moneda (expansión de Base Monetaria), que no es inflacionaria si la demanda de dinero crece, porque queda respaldada por activos externos”.
Indicaron que “eso es remonetización genuina si hay absorción de pesos (nueva fase del prog)”, pero advirtieron que el punto delicado será cómo el Tesoro le paga los pesos al BCRA para comprar esos dólares y el impacto que eso pueda tener en la liquidez del mercado.
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