La guerra en Medio Oriente sigue marcando el ritmo del mercado: las acciones en Nueva York cerraron con caídas de 1,6% en el Indice Dow Jones que arrastró una vez más a los mercados emergentes y a la Argentina. El petróleo trepó 6%, crece nuevamente el impacto en la inflación mundial y quedan atrás las esperanzas de un recorte de las tasas por parte de la Reserva Federal.
Tras un arranque positivo, la tendencia se fue revirtiendo hasta provocar que el cierre encuentre en rojo a las acciones y bonos. Pero también rebotaron las tasas en pesos que venían observando una baja constante. El cierre de la tasa de referencia, la caución bursátil, se dio a 23% anual cuando el miércoles lo había hecho por debajo del 18%. Las expectativas se centran ahora en una nueva licitación de deuda del Tesoro la semana próxima en la que el ministro Caputo dará nuevas señales acerca del rumbo del costo del dinero.
Tras el cierre de la jornada el BCRA dispuso a través de una norma la actualización del seguro de depósitos bancarios de $ 25 millones hasta $ 50 millones. Esta señal siempre es relevante dado que el ahorrista tiene asegurado su colocación hasta ese nuevo monto. Recuérdese que ese seguro no alcanza a los depósitos en billeteras, las que no poseen este tipo de respaldos.
“Seguimos favoreciendo la reducción de la duración y la rotación de la exposición en pesos hacia instrumentos a corto plazo ligados al IPC. Los puntos de equilibrio iniciales para febrero, marzo y abril aún se cotizan cerca del 2,2%, lo que consideramos relativamente bajo en comparación con nuestras expectativas de inflación”, destacó ayer en un informe PPI.
“Como referencia, esperamos que el IPC de febrero se sitúe en torno al 2,7%. En ese escenario, la inflación tendría que desacelerarse a aproximadamente el 1,7% tanto en marzo como en abril para que los inversores se mantengan indiferentes entre los instrumentos a corto plazo ligados al IPC y los instrumentos nominales a corto plazo, una trayectoria que consideramos algo optimista”, agrega.
Precisamente en la licitación de deuda de la semana próxima se aguarda una mayor demanda de los papeles que ajustan por el CER. “Nuestros instrumentos preferidos siguen siendo los LECER a corto plazo (X15Y6 y X29Y6, según su ticker local) y el BONCER de junio (TZX26), siendo este último particularmente atractivo en términos de valor relativo. Dado el contexto actual de elevada volatilidad global, creemos que acortar la duración sigue siendo una estrategia prudente. Más adelante en la curva del IPC, prevemos que con el tiempo surgirán niveles de entrada más atractivos, por lo que, por ahora, preferimos mantenernos en el extremo corto”, concluye PPI.
“La renovada volatilidad en las tasas de interés a corto plazo es una preocupación creciente, lo que indica una obstinación por evitar dinámicas cambiarias que podrían impactar los precios. Esta volatilidad, percibida por el mercado como cierta apatía por parte de las autoridades, acorta el horizonte del sistema financiero y obstaculiza la tan necesaria expansión del crédito en Argentina. Como hemos señalado en varias ocasiones, en esta segunda etapa de desinflación, es necesario un ancla nominal para organizar las expectativas y reducir la inercia”, aconseja otro informe sobre la Argentina, en este caso, del Citi. “Un tipo de cambio estable o en descenso en los próximos meses y la confianza generada tras las elecciones de mitad de mandato, en nuestra opinión, este período se considera ideal no solo para acelerar la acumulación de reservas del Banco Central, sino también para eliminar los controles restantes del mercado cambiario. Esto permitirá alcanzar un nuevo tipo de cambio real de equilibrio y, por lo tanto, eliminar los riesgos a corto plazo de una corrección repentina, siempre costosa, impulsada por el mercado” concluye.
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