Esquirlas del Brexit

La Unión Europea presiona a sus bancos para depender menos de la City de Londres

Ante el aumento de las tensiones tras el divorcio, la Comisión Europea reclama a las entidades bancarias que reduzcan su dependencia de las cámaras compensadoras británicas

A medida que van pasando las semanas, la desconfianza entre el Reino Unido y la Unión Europea (UE) no para de crecer. Desde que se consumó el Brexit, a fines del año pasado, los conflictos entre ambos -que hasta hace poco tiempo eran miembros de un mismo club- siguen creciendo.

A tal punto que, en materia financiera, la Comisión Europea (CE) quiere cortar de cuajo la actual dependencia de sus bancos con respecto a las cámaras compensadoras británicas, que hoy ata de pies y manos a la UE con sus vecinos.

"No teníamos otra opción en este tema. Europa no tiene la capacidad de funcionar sin las cámaras compensadoras británicas", reconoció Nicolas Mackel, director de la consultora Luxembourg for Finance, refiriéndose al único punto en materia financiera en el que cedió la CE cuando negoció el acuerdo de retirada.

Pero ahora, las autoridades comunitarias empezaron a presionar a sus bancos para reducir esa dependencia de las "clearing houses" británicas.

PRESIONES

De hecho, a fines de febrero, las mayores entidades financieras continentales tuvieron una reunión con el comité de la CE a cargo de la repatriación de las compensaciones a territorio comunitario. Allí, los ejecutivos bancarios se vieron obligados a explicar por qué venían tan atrasados en el desacople de las transacciones con respecto a las cámaras establecidas en Londres.

Para las autoridades de la UE, este es un tema central, porque las cámaras de compensación son un engranaje esencial de los mercados financieros. Estas organizaciones se ubican entre el comprador y el vendedor para garantizar la seguridad de cada transacción. Si una de las partes no cumple con sus obligaciones, la cámara sale a reemplazarla, pagando a la otra parte. El objetivo de las cámaras consiste en evitar las cesaciones de pago en cadena que podrían provocar un riesgo sistémico.

El problema para la UE es que, históricamente, es en el territorio británico donde se realiza la compensación de la mayor parte de las transacciones en euros. Y, principalmente, aquellas sobre productos derivados, un mercado de u$s 735 billones que es manejado por LCH, compañía subsidiaria del London Stock Exchange. Ya cuando se conoció el resultado del referéndum sobre el Brexit en 2016, las autoridades europeas plantearon su intención de mudar la operatoria a cámaras compensadoras comunitarias.

CLÁUSULA ESPECIAL

Sin embargo, la realidad pesó más que las intenciones de la CE, por lo que, dentro del acuerdo de separación, hubo una cláusula especial para que las transacciones de las entidades financieras europeas se siguieran compensando en Londres, por lo menos hasta mediados de 2022. Esto fue una concesión realizada por los europeos para evitar un colapso el 1° de enero de 2021, al igual que el gobierno británico tuvo que aceptar seguir bajo el paraguas de muchas regulaciones continentales.

El problema que ve la CE es que los bancos europeos parecieran estar arrastrando los pies con respecto a esta migración hacia "clearing houses" de la zona euro. De acuerdo con una información publicada por Reuters, las autoridades comunitarias quieren trazar un cronograma para conocer qué transacciones son más fáciles de repatriar y así darles prioridad, y separarlas de las más complicadas, sobre las cuales haría falta conocer cuáles son sus obstáculos.

Pero desde el punto de vista de los bancos, la medida aumentaría los costos de transacción a raíz de una atomización del mercado de compensación europeo. Porque gestionar todas las transacciones en un mismo lugar permitió hasta ahora realizar economías de escala, sobre todo con respecto al efectivo que aportan como garantía a la cámara de compensación londinense.

Por último, pero no menos importante, está la postura del mayor damnificado por esta medida. El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, la consideró como "una peligrosa escalada" y anunció su intención de "resistir muy firmemente" a toda repatriación forzada de las compensaciones. A veces los divorcios no son tan armónicos como uno desearía.


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