

La Reserva Federal (Fed) decidió mantener sin cambios las tasas de interés y reforzó un mensaje de cautela hacia adelante, en un contexto marcado por el impacto incierto del conflicto en Medio Oriente sobre la economía global.
Según las nuevas proyecciones del organismo, el escenario base contempla apenas un recorte de 25 puntos básicos hacia fin de año, sin precisiones sobre el momento en que podría concretarse.
Esta visión se mantiene sin cambios respecto de estimaciones previas y contrasta con las presiones políticas del presidente Donald Trump, que viene reclamando una baja más agresiva del costo del dinero.

Más inflación
En paralelo, la Fed ajustó al alza sus previsiones de inflación. El indicador preferido del banco central cerraría el año en torno al 2,7%, por encima del 2,4% proyectado en diciembre y no muy lejos de los niveles actuales.
Detrás de esta revisión aparece el reciente salto en los precios del petróleo, impulsado por la escalada bélica tras los bombardeos sobre Irán.
En su comunicado, la autoridad monetaria reconoció que las implicancias del conflicto en Medio Oriente siguen siendo inciertas, aunque destacó que el mercado laboral se mantiene sólido, con niveles de desempleo estables.
Aun así, el mensaje implícito es claro: por ahora, la Fed opta por mirar más allá del shock energético y evitar sobrerreaccionar en política monetaria. De hecho, ningún funcionario proyecta subas de tasas para lo que resta del año, aunque aparece una señal aislada que anticipa un eventual endurecimiento recién en 2027.
Las palabras de Powell
El presidente de la Fed, Jerome Powell, proyectó que la inflación medida por el PCE (indicador favorito del banco central estadounidense) se ubique en torno al 2,8% interanual en febrero, mientras que el PCE subyacente, que excluye alimentos y energía, se mantendría en el 3%.
Ambos niveles siguen por encima del objetivo del 2%, lo que confirma que el proceso de desinflación continúa, pero pierde velocidad en el tramo final.
En ese sentido, desde Goldman Sachs escribieron que la Fed seguirá en modo “wait-and-see” hasta tener mayor claridad sobre la evolución del conflicto con Irán. Sin embargo, “pese a las proyecciones de inflación más altas, el comité aún conserva un sesgo hacia el relajamiento monetario”.
Powell dejó una advertencia explícita: el escenario base contempla una desaceleración de la inflación de bienes a lo largo de este año, pero si esa mejora no se materializa, es poco probable que el banco central avance con bajas de tasas.
Es decir, el margen para relajar la política monetaria depende directamente de que ese componente, clave en la desinflación reciente, siga a la baja.
El tono interno del comité se volvió más conservador: según Powell, varios funcionarios pasaron de esperar dos bajas a proyectar solo una, reflejando un cambio claro en el balance de riesgos.
Este giro tiene efectos concretos en el mercado. Las expectativas de tasas más altas por más tiempo empiezan a enfriar sectores sensibles al crédito. En el mercado hipotecario, por ejemplo, se diluye la expectativa de una ola de refinanciaciones.
En paralelo, Powell dejó entrever el nivel de incertidumbre con el que trabaja la Fed, especialmente en un contexto atravesado por el conflicto en Medio Oriente y la volatilidad en los precios de la energía.
Incluso bromeó sobre la dificultad de elaborar las proyecciones económicas (SEP), dado que no hay claridad sobre si habrá un período prolongado de precios del combustible más altos.
“Es uno de esos momentos en los que algunos pensaron que sería mejor no publicar proyecciones, porque simplemente no lo sabemos”, reconoció Powell. La frase no es menor: refleja que, más allá de los números, el escenario está dominado por factores difíciles de modelar.
¿Sin recortes a la vista?
Desde Balanz Research señalaron que en el comunicado, el foco estuvo puesto en la incertidumbre derivada del conflicto en Medio Oriente y su impacto en el precio del petróleo.
Y advirtió el broker que: “Donde sí hubo revisiones más claras fue en inflación. La Fed incorporó parcialmente el impacto del shock energético y elevó sus proyecciones de PCE a 2,7% en 2026 y 2,2% en 2027, desde 2,4% y 2,1%, respectivamente. En línea con esto, la inflación núcleo también fue ajustada al alza: 2,7% y 2,2% para esos mismos años, frente al 2,5% y 2,1% previos”.
A pesar de estas revisiones, el sendero de tasas no cambió: “Los miembros del FOMC siguen proyectando dos recortes de 25 puntos básicos, uno en 2026 y otro en 2027″, aseguró la sociedad de bolsa.
En cuanto a la reacción del mercado, el dato de inflación mayorista (PPI) de febrero —por encima de lo esperado— había generado presión previa sobre los rendimientos del Tesoro y la renta variable.
Tras el comunicado, las tasas a 2 y 10 años recortaron levemente, aunque continúan por encima de los niveles de inicio de la jornada (con subas de 2,2 y 1,1 puntos básicos, respectivamente).
Por su parte, el S&P 500 y el Nasdaq se mantienen en terreno negativo, sin cambios significativos tras la decisión de la Fed. En términos de expectativas, el mercado pasó de descontar cerca de 20 puntos básicos de recorte para diciembre —insuficiente para un movimiento completo— a pricear un recorte pleno de 25 puntos básicos hacia fin de año.















