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Los bonos soberanos argentinos operan este martes con subas generalizadas a lo largo de toda la curva, en una rueda marcada por una nueva compresión del riesgo país. El índice EMBI+ Argentina perfora el umbral de los 500 puntos y cae hasta las 493 unidades.

El mejor desempeño se concentra en el tramo corto de la curva, donde los globales y bonares con vencimientos entre 2029 y 2030 avanzan hasta 2%, reflejo de una menor percepción de riesgo en el corto plazo y una mayor confianza en la capacidad de cumplimiento de pagos.

En el segmento medio, las subas se ubican mayormente entre 1% y 3%, tanto en títulos bajo ley local como extranjera. En este tramo, el mercado valida un escenario de menor estrés macroeconómico y una reducción gradual de la prima de riesgo, más allá de factores técnicos puntuales.

Los bonos largos también muestran una dinámica positiva, aunque con alzas más moderadas, en el rango de 0,7% a 1,5%. Si bien la sensibilidad a duration es mayor, la mejora indica que el apetito por riesgo comienza a extenderse hacia vencimientos más largos.

Desde el punto de vista relativo, la caída del riesgo país deja a la Argentina a unos 60 puntos del EMBI de Ecuador, una referencia que marca el grado de compresión alcanzado y el margen potencial que aún existe si se mantiene el actual esquema macroeconómico, en particular la acumulación de reservas y la estabilidad financiera.

El asesor de inversiones, Leandro Monnittola, dijo en diálogo con El Cronista que, el hito tiene que ver con la acumulación de reservas que adelanta el Banco Central.

No es ni explosiva ni marginal, pero sí sostenida. Hay una meta anual y, en lo que va del mes, el ritmo ya implica cerca del 10% —o incluso algo más— de ese objetivo. Eso, es una señal clara de confianza externa y deriva en la compresión del riesgo país”.

Monnittola agregó que es cierto que los bonos soberanos todavía no se movieron de manera agresiva, pero el escenario apunta a exits cada vez más bajos.

“A medida que cae el riesgo país, la TIR también bajan, y aparecen distintos escenarios de salida según el nivel de compresión adicional”, agregó el experto.

El punto clave es que, aseguró Monnittola, si la acumulación de reservas se mantiene, no solo va a continuar la compresión de retornos de la mano de un menor riesgo país, sino que además empieza a tomar forma una eventual vuelta de Argentina al mercado internacional. “Con tasas más razonables, se vuelve viable un rollover de deuda”, advirtió.

Hoy el mercado habla de una tasa en torno al 9% o algo más arriba como nivel lógico para una colocación externa. “Si el escenario macro sigue favorable y la compresión continúa, ese umbral se vuelve alcanzable”, aseguró el estratega. En ese contexto, lo más probable es que el Gobierno busque avanzar con un rollover de deuda, concluyó.

Renato Campos, CEO de GH trading, dijo a este medio que la caída del riesgo país hacia la zona de los 493 puntos básicos representa un hito técnico relevante.

“Es el nivel más bajo desde mediados de 2018 y consolida un proceso de compresión que comenzó tras los máximos alcanzados a fines de 2023”, aseguró.

Sin embargo, Campos bajó a tierra la euforia del mercado y aseguró que este movimiento aún no implica un regreso pleno de la Argentina a los mercados internacionales de deuda en condiciones normales.

“Para eso, el EMBI debería consolidarse en niveles más bajos —idealmente por debajo de los 400 puntos— y estar acompañado por mejoras estructurales sostenidas, como una política fiscal consistente, un marco macroeconómico más estable y una mayor previsibilidad”, advirtió.

Y concluyó: “Solo en ese escenario podrían reducirse de forma duradera las primas exigidas por los inversores y habilitar un retorno a ciclos regulares de emisión”.

Emanuel Juárez, analista de mercados de HFM, señaló por su parte que la baja del riesgo país a la zona de 493 puntos marca niveles que no se observaban desde 2018, “antes de que la Argentina perdiera el acceso al financiamiento voluntario y entrara en un ciclo de crisis cambiaria y fiscal más profundo”.

Para Juárez, se trata de un dato relevante, ya que refleja una fuerte compresión del EMBI argentino, en línea con una mejora en la percepción de riesgo por parte del mercado.

Hacia adelante, explicó Juárez, si el proceso de orden macroeconómico se sostiene, el próximo objetivo lógico para el EMBI se ubicaría en la zona de 400–450 puntos, niveles en los que hoy operan economías emergentes con desequilibrios más acotados y mayor previsibilidad.

“Para avanzar en esa dirección, el mercado necesita señales de continuidad, disciplina fiscal, acumulación de reservas y un marco político que reduzca el riesgo de reversión”, sentenció.

No obstante, aclaró que, si bien el nivel actual representa una mejora clara, todavía no alcanza para hablar de un acceso pleno y sostenible a los mercados internacionales de deuda. En términos históricos, la Argentina requiere un riesgo país más cercano a los 300 puntos, o incluso por debajo, para poder financiarse a tasas razonables.

ADR y acciones

Los papeles de empresas argentinas que cotizan en Wall Street anotan suben hasta 8,8% liderados por Cresud.

En Buenos Aires, es una sesión toda verde para las acciones del Panel Líder que suben más de 7 por ciento.