Finanzas personales

El patrimonio personal en riesgo por el Covid-19: de eso se habla poco pero afecta mucho

Los patrimonios, datos clave de las finanzas personales, información sensible de víctimas de la pandemia, cuya desaparición no era esperable, está generando daños en familias y lentamente cierta prevención a través de instrumentos de organización patrimonial

Una de las más trágicas características de la pandemia de COVID es que está provocando el fallecimiento súbito de muchas personas que por su edad o su propia personalidad, no habían contemplado las consecuencias de su muerte repentina.

Ante todo, obviamente está el desconsuelo familiar y de los seres queridos de quién ya no está, lo cual es irreparable. Seguidamente, el impacto sobre el ámbito patrimonial y sucesorio.

Mientras menos ordenados y documentados los asuntos financieros y legales de la persona repentinamente fallecida, mayor es el impacto negativo para sus seres queridos, sus socios, sus clientes, sus proveedores y sus empleados.

En algunos casos la persona que está en riesgo de muerte y/o contagiada, es sometida a un aislamiento extremo. 

Inclusive, puede quedar totalmente incomunicada con quienes deberían recibir información esencial como claves de acceso, ubicación de activos, datos de personas clave de contacto o deudas no documentadas, por citar solamente algunos ejemplos.

El virus está provocando el fallecimiento súbito de muchas personas que por su edad o su propia personalidad, no habían contemplado las consecuencias de su muerte repentina.

Todo lo que la persona manejaba en su cabeza y sin participar a nadie puede quedar en un peligroso limbo que perjudique a su familia y a quienes interactuaban con él. 

Algunos activos y/o información, inclusive, podrían perderse para siempre o por largo tiempo, si es solamente la persona fallecida quien sabía de su existencia o ubicación.

En un proceso, en cuya primera etapa escuchábamos de lejos los casos y las consecuencias arriba descriptas, en otros países donde primero pegó fuerte la pandemia; al actual, donde ahora ya sucede entre nuestros allegados y/o conocidos, no es de extrañar que en América latina el COVID haya pasado a ser el principal "disparador" para iniciar una reorganización del patrimonio.

En base a las entrevistas que tuvimos durante el último año calendario -273 entre abril de 2020 y abril de 2021- con clientes y prospectos interesados en reestructurar y planificar sus patrimonios, observamos que el factor "fiscal/impositivo" representaba 8 de cada 10 casos al comienzo del período, con una abrumadora mayoría de personas residentes en México y la Argentina.

Organizar el patrimonio mediante documentos de ordenamiento familiar, testamentos, directivas medicas anticipadas y fideicomisos o trusts familiares son algunas de las alternativas disponibles.

 Actualmente, la misma relación casi se mantiene (8 de cada 10), pero siendo el COVID y sus consecuencias, el disparador para hacerlo. Los interesados fueron mayormente de países donde la pandemia se desarrolló con dureza: Perú, Ecuador, Colombia, Brasil, Argentina y México, en ese orden.

En los países desarrollados es normal y forma parte de la cultura, organizar el patrimonio mediante documentos de ordenamiento familiar, testamentos, directivas médicas anticipadas y fideicomisos o trusts familiares, además de comunicar a personas de confianza el cómo debe actuarse ante un fallecimiento, incapacidad o larga ausencia.

Queda a la vista que en América latina aún seguimos movilizándonos en estos temas importantes, solo cuando estamos (casi) al borde del abismo.

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