Dólar: el mercado "compró" tipo de cambio a ritmo de la inflación, sin nubarrones electorales

Dado el ritmo de depreciación del peso en los últimos meses, perdió fuerza la expectativa de un shock devaluatorio. Sin embargo, analistas alertan sobre otras distorsiones y desequilibrios.

El tipo de cambio mayorista acumuló, en los primeros tres días de esta semana, un avance de 54 centavos. Siete centavos menos que los que había avanzado entre las tres primeras jornadas de la semana anterior. La dinámica se repite. El Banco Central (BCRA) convalida el primer día hábil de cada semana una suba que compense los fines de semana y/o feriados, para luego aminorarse.

Desde agosto, la entidad que preside Miguel Pesce viene acomodando al tipo de cambio oficial para no perderle pisada a la inflación pasada. Hasta el viernes último, de hecho, venía avalando una depreciación promedio de 17 centavos por rueda, lo que equivaldría a 4% mensual. Es decir, el mismo nivel de inflación informado por el Indec para el mes de diciembre.

A principios de octubre el BCRA había anunciado que aumentaría el ritmo de devaluación que venía convalidando hasta entonces. En la primera rueda post anuncio, de hecho, el mayorista sumó 70 centavos. Pero después el ritmo se aplacó y el décimo mes del año anterior terminó con una suba de 2,8%, unos 10 centavos en promedio por rueda. Todos éstos, valores similares a los registrados en septiembre, mes en el que el mayorista sumó $ 2 (2,7%), un promedio de 10 centavos por día hábil. Los meses previos, en tanto, habían arrojado subas que rondaban el 2,5% mensual, a un ritmo de 9 centavos diarios.

Recién en el último bimestre del año pasado y en el primer mes de este 2021 pudo verse una aceleración mayor del dólar mayorista, acompañando el recalentamiento de la inflación. Escaló 3,8% en noviembre (casi $ 3), a un promedio de 18 centavos por rueda, avanzó 3,5% en diciembre ($ 2,8), a un ritmo de 16 centavos promedio por día hábil. 

Consultado respecto a si este ritmo es suficiente para evitar una corrección más brusca previa a las elecciones, Federico Furiase, director de Eco Go, expresó que "el Gobierno tiene margen para no convalidar un salto del tipo de cambio oficial antes de las elecciones de octubre". Y sumó: "De hecho, el mercado ya se está acomodando a la idea de que en año electoral no se dará ese shock devaluatorio. Se desplomaron los futuros de dólar, la paridad del dólar linked corto y del más largo están en niveles muy similares, la expectativa de devaluación implícita en el mercado de bonos viene bajando de la zona de 55% o 60% a la zona de 45%".

Sin embargo, la posible ausencia de esa devaluación brusca no significará que no se acumulen otras distorsiones y desequilibrios.

Desde agosto, la BCRA viene acomodando al tipo de cambio oficial para no perderle pisada a la inflación pasada. Hasta el viernes último, de hecho, venía avalando una depreciación promedio de 17 centavos por rueda, lo que equivaldría a 4% mensual.

"Lo que viene haciendo el BCRA es acomodar el crawling del tipo de cambio oficial al dato de inflación pasada. Y eso es un problema, porque retroalimenta y convalida esa inflación pasada hacia adelante. Además, el crawling y la inflación viajando por encima de la tasa pueden generar presión sobre la brecha -ya que el mercado se financia en tasa para irse a la brecha-, y puede complicar la recomposición de reservas del BCRA, dado que el importador tiene incentivos a tomar pesos y a llevarse todos los dólares que pueda al oficial, y el exportador financia capital de trabajo con tasas reales negativas mientras la expectativa del dólar va por encima de la tasa y retiene la cosecha", explicó.

"Es inconsistente la relación que se está generando entre la tasa de interés en pesos y la tasa de devaluación del oficial, que corre detrás de la inflación. Eso no necesariamente se tiene que resolver con una suba de tasas o con una baja de la tasa de devaluación del oficial, que serían soluciones", analizó Gabriel Caamaño, economista y socio gerente de Consultora Ledesma.

"Pero lo que va pasando es que cada vez la tasa de interés en pesos queda más abajo del ritmo de depreciación y de inflación, con lo cual se vuelve inconsistente el crawling peg ya que termina apalancando la demanda de transables. Esto significa que a una persona le termina conviniendo no ahorrar en pesos, o endeudarse en pesos para no tener que vender esos transables", añadió. 

El economista Javier Marcus, de Southern Trust, coincide con que la posibilidad de ver un shock devaluatorio ha disminuido. "La baja de las tasas implícitas de los futuros de dólar muestran que las expectativas de una devaluación brusca han bajado. Hay varios motivos. Por un lado la férrea administración del tipo de cambio, tanto de la normativa como del comercio exterior, sumado a la intervención del dólar bolsa y el aumento de la tasa de devaluación efectiva de los últimos meses", indicó.

"A éste cúmulo de factores se sumaron los excepcionales precios de los granos que afortunadamente exportamos pero aún con la soja en torno a los u$s 500 perdimos el superávit comercial, lo que hace que las elecciones queden muy lejos. En el corto plazo el consenso es que un salto del tipo de cambio es poco probable pero se hace cada vez más urgente reducir la brecha porque con cepo y brecha alta será difícil recuperar el superávit comercial y esto afecta al tipo de cambio" agregó.

Es que una comparación con Brasil, principal socio comercial de la Argentina pero también principal competidor en términos de exportaciones, arroja que el peso viene perdiendo algo competitividad desde que comenzó el año. Así se desprende del Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) y Bilaterales del BCRA.

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Allí puede verse que el peso argentino está hoy un 6% más apreciado -y por ende menos competitivo- frente al real que lo que estuvo cuando comenzó el año, y 3% más que el promedio de 2020. Al realizar la comparación con el promedio histórico, la divisa argentina está un 22% más apreciada en relación a la moneda brasileña. 

El tipo de cambio real multilateral, en cambio, muestra que el peso argentino se ha apreciado 1,4% frente al resto de las monedas que componen el índice desde que comenzó el año. Pero se encuentra 3,8% por debajo (más competitivo) que el promedio de 2020 y 4,7% que el promedio histórico. 

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