

Las billeteras virtuales y los nuevos medios de pago se instalaron de manera definitiva en la vida cotidiana de los argentinos. En pocos años pasaron de ser una alternativa marginal a convertirse en herramientas habituales para cobrar ingresos, pagar servicios, transferir dinero y administrar gastos. En ese proceso, se produjo una convivencia —no exenta de tensiones— con el sistema bancario tradicional, un vínculo que se expresa tanto en la competencia comercial como en el plano regulatorio. Los cruces públicos entre algunas fintech y los bancos, así como las discusiones en torno al alcance de cada actor, se volvieron un rasgo frecuente del ecosistema financiero local.
Ese trasfondo explica que, durante el debate legislativo sobre la reforma laboral que el Congreso analiza por estas horas en el Senado, apareciera un artículo que habilitaba a los trabajadores a elegir libremente dónde cobrar su salario. La iniciativa, que finalmente se desestimó, apuntaba a eliminar la exclusividad de los bancos tradicionales en el pago de sueldos y abría la puerta a que ese rol pudiera ser asumido también por billeteras virtuales. Aunque el artículo no prosperó, el debate quedó planteado y encontró respaldo en la opinión pública.
Un relevamiento nacional realizado por Isonomía Consultores en febrero de 2026, mediante una metodología mixta y sobre una muestra de 800 casos, mostró con claridad esa predisposición social: nueve de cada diez argentinos manifestaron que quieren poder elegir dónde cobrar su sueldo. El dato sintetiza un cambio de expectativas en torno a la relación entre los trabajadores y los canales de administración de sus ingresos, en un contexto marcado por la expansión de las herramientas digitales.
Actualmente, seis de cada diez trabajadores en relación de dependencia cobran su salario a través del banco designado por su empleador. Sin embargo, entre quienes declaran empleos informales, entre jóvenes y trabajadores independientes, la predisposición a percibir ingresos mediante billeteras virtuales resultó significativamente mayor, con niveles de aceptación que oscilaron entre el 55% y el 63%.
La encuesta también refleja el grado de penetración que alcanzaron estas plataformas. Más del 76% de los argentinos afirmó que posee o utiliza una billetera virtual. Dentro de ese universo, la mayoría señala que optó por esta modalidad porque ya administra su dinero de manera digital, valora la simplicidad operativa, la reducción de trámites y la posibilidad de obtener rendimientos diarios sobre los saldos disponibles.

Cuando se indagó específicamente por las razones para recibir el sueldo a través de una billetera virtual, el 29% respondió que lo haría porque ya administra su dinero desde una cuenta digital, el 25% destacó la facilidad de uso y la menor carga burocrática, y el 17% señaló la generación de rendimientos diarios como principal incentivo.
En paralelo, el estudio abordó la percepción social sobre la reforma laboral y la eventual habilitación del cobro de salarios mediante billeteras virtuales. Si bien las opiniones generales aparecieron divididas frente a los distintos aspectos del proyecto, este punto específico concentró altos niveles de acuerdo, especialmente entre jóvenes y trabajadores independientes. Entre las personas de 16 a 29 años, el 74% se manifestó muy o bastante de acuerdo con esa posibilidad, mientras que entre los profesionales independientes el respaldo alcanzó el 65%.
El relevamiento también mostró diferencias por tipo de inserción laboral. Entre los trabajadores informales, el nivel de acuerdo llegó al 66%, por encima del promedio general, que se ubicó en el 51%. En el caso de los trabajadores formales, el apoyo fue menor, aunque igualmente significativo.
Otro eje del estudio se centró en la confianza. Seis de cada diez argentinos señalaron que confían en las billeteras virtuales como herramienta para manejar su dinero. Dentro de ese grupo, el 56% expresó un nivel de confianza muy alto, frente a un 35% que manifestó una confianza baja o muy baja.
La relación entre billeteras virtuales y jóvenes apareció como uno de los rasgos más consistentes del relevamiento. El 78% de los jóvenes afirmó que recibir su sueldo en una billetera virtual le resultaría más práctico, mientras que el 67% consideró que se trata de una herramienta más segura y que le aporta tranquilidad en la gestión de sus ingresos.
Finalmente, el estudio indagó sobre las formas de administración del dinero una vez cobrado el salario. El 44% señaló que realiza pagos mediante mecanismos digitales, el 33% afirmó que gestiona gastos mensuales y cotidianos desde aplicaciones, el 10% dijo manejarse principalmente en efectivo y apenas el 6% indicó que utiliza mecanismos de inversión de manera directa.
Aunque el artículo que habilitaba la libre elección del canal de cobro salarial no avanzó en el Congreso, los datos del relevamiento de Isonomía se sumaron a otros antecedentes recientes que mostraron un cambio estructural en los hábitos financieros de los argentinos. Según un informe de Taquion Group de octubre de 2025, el 78% de los argentinos tiene más de una cuenta en el sistema financiero, con un promedio de casi cuatro cuentas por persona y con una combinación de bancos tradicionales y billeteras virtuales usadas según el tipo de operación.
El mismo estudio encontró que el principal motivo para elegir la cuenta “número uno” dejó de ser el cobro de su sueldo y pasó a ser la rapidez para realizar transferencias y pagos, y que un 73% de los usuarios utiliza ambas modalidades según sus necesidades.
Más allá de la coyuntura legislativa, el debate sobre cómo, dónde y a través de qué herramientas se administran los ingresos quedó instalado.













