FACTOR CLAVE

El BCRA archiva las subas de tasas de plazos fijos y ya pone fecha para bajarlas

En el equipo económico estiman que la inflación mensual llegó a un techo. No hay margen para alzas en Leliq y plazos fijos. Cuáles son las perspectivas en 2023 para la previa electoral

En el equipo económico existe la sensación de que los aumentos de precios se irán desacelerando en los próximos meses y que en el verano no superarán en ningún caso el 6% apuntando al 4% para el otoño.

El optimismo oficial, exagerado para los analistas del mercado, se basa en el lanzamiento de "Precios Justos", el ajuste fiscal y la esperada caída de la actividad económica.

Más allá de esas estimaciones en el Palacio de Hacienda, desde el Banco Central aseguraron a El Cronista que "no habrá más subas de tasas en el actual ciclo económico". 

Incluso fueron más allá y agregaron que, siempre que se cumplan esas estimaciones sobre la inflación, "la baja de tasas puede comenzar en abril".

Temor al reperfilamiento de deuda: hay un dato clave que miran los inversores y está generando dudas 

El verano financiero no da margen para que el BCRA impulse una reducción en el costo del dinero. 

Las dudas sobre la estabilidad del mercado cambiario están bien frescas, especialmente con la reciente aceleración del dólar blue, el MEP y el "contado con liqui" durante noviembre. 

La marcha del dólar oficial también está en medio de la incertidumbre generalizada, por lo que una baja de las tasas en enero o febrero puede acentuar esas dudas.

El mes de abril seleccionado por el BCRA no es casual: es cuando comienzan a liquidarse los dólares de la cosecha de la soja. 

En ese escenario, estiman que los ingresos de divisas permitirán recomponer las reservas y en paralelo, dejarán espacio para reducciones de las tasas, hoy en 75% anual en las Leliq, sin impacto en el mercado cambiario, tanto el informal, como el oficial y el financiero.

Hay un componente político también que alimenta este movimiento de las tasas desde abril: la cercanía de las elecciones PASO (siempre que no se modifique su ejecución) y la de elecciones generales de octubre. 

El Gobierno, con tasas efectivas arriba del 100% anual, tendría serios inconvenientes de lograr una elección favorable, no de ganarla sino de mostrar un resultado acotando pérdidas.

El rojo cuasi fiscal en ascenso es otra variable que jaquea al BCRA y su freno en la suba de tasas.

 Hoy la emisión endógena por los pasivos remunerados llega a $500.000 millones mensuales lo que complica precisamente las proyecciones oficiales de una desaceleración de los precios al consumidor. 

De hecho, habría que seguir de cerca el comportamiento del ahorrista en la previa electoral dada la alta exposición de los bancos al sector público y las expectativas sobre las posibles medidas que adopte el nuevo Gobierno.

Buenas noticias: la inflación baja pero "hay que tener cuidado", según un experto

Hay otro factor que no toma en cuenta la estimación oficial sobre el rumbo de la inflación: el corte del financiamiento al Tesoro. 

El resultado de la licitación de deuda del lunes mostró que el mercado está saturado y el equipo económico se está quedando sin financiamiento en pesos.

La única fuente abierta es el propio Banco Central, con emisión de pesos que luego se traslada al dólar y a los precios. 

Los desafíos son de muy corto plazo, y está claro que la intención oficial es llegar, cueste lo que cueste, a abril con la aparición de los dólares de la cosecha de soja. La suba de tasas dejó de ser una herramienta disponible para el BCRA. Las presiones para bajarla se avecinan.

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