

Las bolsas europeas cayeron hoy después de que flojos datos macroeconómicos chinos llevaron a los inversores a tomar un respiro tras un fuerte repunte de dos semanas, pero un descenso en el índice de volatilidad de la región a mínimos de tres semanas resaltó que el apetito por riesgo se mantiene.
Así, el Ftse 100 de Londres restó un 0,08%, hasta los 5,847.11 puntos; el Cac 40 de París retrocedió un 0,61%, hasta las 3,435.62 unidades; el Dax de Francfort perdió un 0,29%, hasta los 6,944.56 enteros; y el Ibex de Madrid bajó un 0,88%, hasta los 7,047.70.
El índice FTSEurofirst 300 de las principales acciones europeas cerró con un descenso del 0,7%, a 1.100,24 puntos, poniendo freno a una recuperación que llevaba dos semanas durante la cual avanzó un 8%.
Pese al descenso de la jornada, el índice logró cerrar su décima semana seguida con avances al acumular en los últimos cinco días una ganancia del 1,8%.
“Tras semejante repunte, la gente está tentada a tomar parte de los beneficios, es sano, los inversores están recobrando el aliento”, dijo a Reuters, Isabelle Enos, vicejefe de gestión de activos de B*Capital, en París.
El índice de volatilidad Euro STOXX 50, principal indicador de la ansiedad del inversor bursátil europeo, cayó un 2,5% a un mínimo de tres semanas por debajo de 23, reflejando la recuperación del apetito de los inversores por activos de riesgo como las acciones.
China dio a conocer hoy datos débiles sobre las exportaciones y el crédito bancario, lo que sugiere que las políticas para alentar el crecimiento económico no han tenido los efectos esperados y que se necesitarían nuevas medidas para reactivar la economía.
Las cifras mostraron que las exportaciones subieron un 1% en julio frente al mismo mes del año anterior y que los nuevos préstamos alcanzaron un mínimo en 10 meses, un día después de conocerse que la producción fabril creció en el mes a su ritmo más lento en tres años.
Los primeros datos duros del tercer trimestre han llevado a algunos analistas a cuestionar la fuerza de lo que se esperaba fuera el inicio de un rebote superficial en la economía luego de que el crecimiento se desaceleró durante seis trimestres consecutivos.














