Fue un súper jueves en emisiones de deuda en la región. A la exitosa colocación de CABA por u$s 500 millones a 10 años del miércoles, se le sumaron ayer las emisiones de Ecuador y Bolivia reflejando que hay margen para nuevos lanzamientos en mercados emergentes. Las operaciones confirman que la Argentina puede, si quisiera, acceder a los mercados voluntarios de deuda pero que en realidad el equipo económico está apostando a una reducción adicional del costo financiero.
Ecuador salió exitosamente al mercado ayer con una emisión de bonos soberanos por u$s 1000 millones que generó una demanda siete veces superior a la oferta.
Se trata de la segunda colocación del país desde que retomó el acceso a los mercados en enero, con un canje de bonos, después de siete años de ausencia que incluyeron la reestructuración del 2020. Se trata de una situación muy parecida a la de la Argentina, aunque con caminos diferentes en la estrategia financiera en este 2026. Los títulos ecuatorianos se emitieron con vencimientos en 2034 y 2039, a una tasa promedio del 8,5% anual, lo que representa una mejora de 50 puntos básicos respecto al lanzamiento de enero.
Las comparaciones son odiosas, pero sirven: el riesgo país ecuatoriano acompañó la tendencia regional y retrocedió a 400 puntos básicos aproximadamente, su nivel más bajo en once años. Ayer el riesgo país de la Argentina subió 1,1% a 522 puntos. La tasa pagada por el gobierno ecuatoriano de 8,5% en dólares luce alta. El Ministerio de Economía y Hacienda de ese país informó que los fondos serán destinados a inversión pública y servicios.
Bolivia también volvió a los mercados internacionales de deuda. Por primera vez en cuatro años realizó una emisión de bonos en dólares por u$s 1000 millones, a un plazo de seis años y una tasa elevada del 9,75% anual. La colocación coincide con un momento de ajuste profundo para el país: el gobierno del presidente Rodrigo Paz está, como en Argentina, recortando subsidios a los combustibles y negocia un programa de asistencia con el FMI por u$s 3300 millones para estabilizar una economía que acumula años de deterioro. La tasa del 9,75% refleja justamente ese contexto de dudas por el resultado del plan oficial.
Para el Banco Mariva, tras CABA, “Neuquén y Mendoza se destacan como posibles candidatas para futuras emisiones: ambas provincias combinan sólidos fundamentos crediticios con bajos rendimientos en el mercado secundario, respaldados por el superávit fiscal y la flexibilidad de gasto de Mendoza, y los crecientes ingresos por regalías de hidrocarburos y la baja dependencia de transferencias federales de Neuquén”.
La entidad financiera, en el informe agrega que “Chaco, la provincia de Buenos Aires y Río Negro siguen limitadas por un acceso débil al mercado: los elevados rendimientos del mercado secundario deberían mantenerlas dependientes del financiamiento interno, mientras que las estructuras de gasto rígidas y, en el caso de Chaco, la alta dependencia de transferencias federales limita la flexibilidad fiscal”.
Por último, destaca que “el riesgo país se redujo drásticamente esta semana: el EMBI+ de Argentina cayó a alrededor de 515 puntos, un descenso de aproximadamente 60 puntos con respecto a la semana anterior, respaldado por la mejora de Fitch y la renovada demanda de bonos soberanos en dólares. Mantenemos una sobreponderación en deuda soberana, respaldada por rendimientos atractivos, acumulación de reservas, mejora fiscal y financiación local en moneda extranjera. En un escenario de normalización de rendimientos, los bonos GD35 y GD41 ofrecen un potencial alcista de alrededor del 12%”.
Desde el equipo económico argentino, lo financiero pasa por la emisión de deuda con bancos garantizada por el Banco Mundial y el BID, tal como se anunciaría en Washington, en la cumbre reciente del FMI. El monto ascendería a u$s 5000 millones. Por allí pasa.
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