Llegó un momento clave para las mineras y se corre contrarreloj. Con RIGI aprobados o a punto de aprobarse, los grandes proyectos salen a la caza de inversores, organismos o socios que apalanquen la concreción de los millonarios planes que encaran.
Y las cifras que se manejan en esta ‘segunda revolución minera argentina’ -atadas, en gran parte, a los mega proyectos de cobre anunciados en San Juan y también a ampliaciones de minas de oro- son realmente millonarias.
A los más de u$s 40.000 millones que las mineras ya prometieron en desembolsos de corto plazo, les falta sumar otros u$s 61.000 millones que llegarían en la próxima década de la mano de nuevas fases de desarrollo, según prevé la Secretaría de Minería de la Nación en base a los planes de las empresas.
Sin embargo, el nuevo boom minero recién arranca y en el sector aseguran que esos grandes desembolsos llegarán en los próximos dos años, siempre y cuando, todos entren al Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones y además, consigan el financiamiento.
En la Expo Minera 2026, organizada por Panorama Minero, que se desarrolla esta semana en San Juan con la presencia de la Secretaria General de Presidencia, Karina Milei, y nueve gobernadores; los principales responsables de los grandes proyectos de clase mundial que decidieron instalarse en la Argentina coincidieron en que ahora hay que salir a conseguir inversores.

Y no sólo para los proyectos que ya arrancaron, sino también para la infraestructura necesaria para soportar ese desarrollo, principalmente, en caminos, energía y trenes.
Ron Hochstein, el CEO de Vicuña (BHP y Lundin), le puso número.
El líder del proyecto que une Josemaria y Filo del Sol, y que se convertiría en la mayor inversión privada de la historia argentina, con más de u$s 18.000 millones, estimó que necesita u$s 4000 millones para desarrollar la infraestructura requerida, principalmente, rutas y red eléctrica.
Vicuña, dijo Hochstein, “será una de las cinco minas de cobre más grandes del mundo, la tercera mina de oro más grande del mundo y la segunda mina de plata más grande del mundo”, detallo. Con ese propósito, el directivo detalló que “la primera fase de construcción asciende a u$s 18.100 millones e incluye más de u$s 1400 millones destinados a infraestructura”.
Eso se suma a lo ya ejecutado. “Invertimos u$s 800 millones de nuestro presupuesto en ingeniería y en la infraestructura necesaria para mejorar las carreteras”, dijo el ejecutivo.

La compañía espera tomar la decisión final de inversión antes de que termine el año y la puesta en marcha del proyecto demanda más de u$s 7000 millones. Aun espera la aprobación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) al que ya se presentó.
Justo con el mismo múmero -u$s 4000 millones buscados- coincidió Michael Meding, el número uno de Los Azules, de McEwen Copper. Ese megaproyecto ya obtuvo el RIGI por u$s 2672 millones requeridos de la primera etapa.
“Estamos buscando unos u$s 4000 millones. Hay un capex de aproximadamente u$s 2300 millones, capital de trabajo, facility y costos financieros hasta entrar en producción”, explicó Meding.
Los Azules acaba de completar su estudio de factibilidad y prevé una operación inicial de 21 años, con producción anual de unas 148.200 toneladas de cátodos de cobre Grado A y costos altamente competitivos a nivel global.
“Estamos pensando en una estructura de 30/70 o 40/60 entre equity y deuda. Aproximadamente u$s 200 millones podrían venir de socios y fondos de inversión (con los que ya está en conversaciones), y otros u$s 2800 millones de financiamiento de distintas fuentes”, explicó el ejecutivo.
Por su parte, el CEO de Glencore Argentina, Martín Pérez de Solay, habló también de la necesidad de financiamiento y dijo que como horizonte tiene una meta: en 10 años hay que hacer el 40% de lo que Chile logró en un siglo.
Para el ejecutivo, las mineras no deben ser las empresas que financien la infraestructura. “Los retornos de la infraestructura son más bajos que los de la minería. Usar capital con riesgo minero en infraestructura es mal uso del capital”, señaló en San Juan.
La solución pasa, para él, por que las empresas pongan la demanda y los contratos de uso, para que quienes saben construir infraestructura lo hagan a tasas competitivas.
“Nosotros nos especializamos en lo que sabemos hacer”, aseveró.
El momento es clave para estos grandes proyectos, que con el apoyo del gobierno nacional y gobernadores de provincias mineras, el RIGI que equipara las condiciones de inversión con otros países ‘competidores’ y una macroeconomía más ordenada; se animal a salir a buscar fondos.
En San Juan, la presencia de Karina Milei en el lanzamiento de la Mesa Federal Minera con un discurso de respaldo; fue una muestra clara. Llegó además con su círculo integrado por Diego Santilli; el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem;
Entre los gobernadores que integraron esa reunión, se sumaron los más mineros: el anfitrión sanjuanino Marcelo Orrego, Alfredo Cornejo (Mendoza),Raúl jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta); Claudio Vidal (Santa Cruz) y representantes de Alberto Weretilneck (Rio Negro). Pero además, Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Martín Llaryora (Córdoba). Los clásicos de provincias mineras y los que tienen intención de sumarse al boom del sector con sus industrias metalmecánicas.











