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La caída de los bonos del Tesoro refuerza expectativa de que la Fed frene la suba de tasas

Las probabilidades de que se produzca otra suba antes de fin de año cayeron al 30% por el aumento del rendimiento de los bonos.

Un repunte de los costos de endeudamiento en Estados Unidos ha reforzado la convicción de los inversores de que la Reserva Federal terminó de subir las tasas de interés, después de meses de aumentarlas agresivamente en una batalla histórica contra la inflación.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro alcanzaron la semana pasada su punto más alto en más de una década, elevando los costos de financiación para empresas y consumidores, lo que podría ralentizar la economía y frenar los precios si el banco central estadounidense no adopta nuevas medidas.

La última alta funcionaria en respaldar esta opinión ha sido Mary Daly, presidenta de la Fed de San Francisco, quien el jueves pasado afirmó que el banco central no necesita "precipitarse en ninguna decisión" sobre las tasas de interés en un momento en que el mercado laboral muestra signos de enfriamiento, las presiones sobre los precios han remitido y los rendimientos de los bonos del Tesoro han subido con fuerza.

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"Si las condiciones financieras, que se han endurecido considerablemente en los últimos 90 días, siguen siendo restrictivas, disminuirá la necesidad de que adoptemos nuevas medidas", dijo en declaraciones preparadas.

Daly, que no será miembro con derecho a voto del Comité Federal de Mercado Abierto [FOMC, por sus siglas en inglés] hasta el año que viene, añadió: "Si seguimos observando un enfriamiento del mercado laboral y la inflación vuelve a nuestro objetivo, podemos mantener las tasas de interés estables y dejar que los efectos de la política sigan actuando".

Los comentarios de Daly fueron hechos un día antes de la publicación de un informe mensual sobre las nóminas de EE.UU. que crecieron en 336.000, mucho más de lo esperado. El índice Goldman Sachs de condiciones financieras, que mide el costo de los préstamos para las empresas, ha alcanzado su nivel más alto en un año.

El rendimiento de referencia del Tesoro a 10 años alcanzó la semana pasada niveles que no se habían visto desde agosto de 2007, con un 4,9%. El rendimiento del Tesoro a 30 años también alcanzó su nivel más alto en 16 años, superando el 5%. El jueves, los rendimientos bajaron desde esos récords.

Los rendimientos de los bonos suben cuando caen los precios. Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron tras una caída del mercado que cobró impulso después de que los funcionarios de la Fed adoptaran el mes pasado un enfoque "más alto durante más tiempo" para fijar las tasas de interés, indicando su apoyo a una nueva suba de tasas de un cuarto de punto y recortando la magnitud prevista de los recortes de tasas en los próximos dos años.

Sin embargo, los inversores consideran ahora más probable que no se produzcan nuevas subas. Los mercados de futuros apuntan a un 30% de probabilidades de una suba de un cuarto de punto para diciembre, frente al 40% de hace dos semanas y más del 50% de hace tres.

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"El mercado de renta fija ha escuchado fuerte y claro lo de 'más subidas durante más tiempo' y, efectivamente, se han ajustado por eso", dijo Priya Misra, gestora de carteras de JPMorgan Asset Management. "El objetivo de la política monetaria es endurecer las condiciones financieras, y lo terminaron de conseguir la última semana".

Esto ha compensado la necesidad de una nueva suba de tasas este año, dijo Misra, sugiriendo que con la tasa de los fondos federales en un máximo de 22 años del 5,25% al 5,5%, el banco central había ajustado la economía lo suficiente como para tener las presiones sobre los precios firmemente bajo control.

La reciente suba de los rendimientos del Tesoro "significa que la Fed necesita hacer menos", añadió Mike Cudzil, gestor sr de carteras de bonos de Pimco.

Aunque los operadores no apuestan a que la Fed vuelva a subir las tasas, han reducido las expectativas de cuán generoso será el banco central con cualquier recorte de tasas el próximo año. Esperan que la tasa caiga a entre el 4,5% y el 4,75% a fines de 2024, lo que implica aproximadamente tres reducciones de un cuarto de punto desde los niveles actuales. A principios de septiembre, esos operadores esperaban al menos un recorte más que ese.

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Otros funcionarios de la Fed también han hecho balance de las recientes oscilaciones del mercado. Loretta Mester, la presidenta de la Fed de Cleveland, declaró a la prensa esta semana que la evolución de los rendimientos del Tesoro "sin duda influirá" en las decisiones sobre si es necesaria otra suba de tasas este año.

Aunque en este momento ve margen para una suba en la próxima reunión que finaliza el 1 de noviembre, eso depende de que la economía evolucione como se espera.

Michelle Bowman, otra gobernadora de línea dura [hawkish], dejó claro que la política monetaria no sigue un "rumbo preestablecido". Aunque también cree que la Fed aún no ha terminado de frenar la demanda, Bowman dijo que apoyaría otra suba de tasas "en una reunión futura si los datos entrantes indican que el progreso de la inflación se ha estancado o es demasiado lento para llevar la inflación al 2%" -el objetivo de la Fed desde hace mucho tiempo- "de manera oportuna".

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Andrew Hollenhorst, economista jefe de Citigroup en EE.UU., afirmó que los datos seguirían siendo lo bastante sólidos como para justificar una nueva suba de tasas el mes que viene, señalando que en conjunto el crecimiento ha sido robusto, el mercado laboral -aunque se está enfriando- sigue ajustado y se mantienen las presiones sobre los precios.

"Quieren asegurarse de que hay suficiente moderación para frenar y enfriar las cosas", dijo. "No creo que el nivel de los rendimientos del Tesoro a 10 años les preocupe en este sentido".

La venta masiva de bonos se produce porque el Tesoro estadounidense ha aumentado el endeudamiento en los últimos meses para cubrir los crecientes déficits presupuestarios y compensar los menores ingresos fiscales, impulsando la oferta.

"Si [los rendimientos] siguen subiendo al ritmo acelerado que hemos visto, entonces aumenta la probabilidad de que algo se rompa y se produzca alguna disfunción", dijo Marc Giannoni, economista jefe para EE.UU. de Barclays, que anteriormente trabajó en las Fed de Dallas y Nueva York. Esto podría disuadir al banco central de tomar nuevas medidas, aunque por ahora sigue esperando que la Fed suba las tasas de interés una vez más este año.

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