Los diputados puntean sus expedientes. En una de las típicas reuniones informales, que ni siquiera se programan, Juan Eslaiman, Facundo Tignanelli y Alejandro Dichiara charlan sobre la reunión cumbre entre sus jefes y Axel Kicillof de la semana pasada y, al final, cuando toman nota de la entrada del expediente para debatir las reelecciones indefinidas deciden enviarlo al freezer hasta nuevo aviso.

De estas charlas no participan ni Mariano Cascallares ni ningún otro legislador aliado al gobernador, quien en ambas cámaras tiene una marcada minoría. Si es por Massa o Máximo Kirchner, el tema de las reelecciones no se trataría nunca. Especulan con las necesidades de los jefes comunales y, como correlato, con las necesidades básicas del propio Kicillof de cara a su precandidatura presidencial.

Cuantos menos jefes comunales estén en la boleta, en caso de realizarse una PASO, más herramientas tendrán el hijo de los dos presidentes y el líder del Frente Renovador para imponer otras condiciones.

Para peor, uno de los mejores operadores judiciales y políticos que tiene el sistema que enlaza a la Justicia con los poderes políticos está siendo relegado por sus propios pares por una confusión inicial que se transformó, casi, en una cuestión de Estado.

Luis Vivona fue senador cuando triunfo su pupilo en la intendencia de Malvinas Argentinas, destronando al histórico Jesús Cariglino. Leonardo Nardini es el jefe comunal desde 2015 y en aquel momento trabajaron codo a codo con Gustavo Menéndez, también asumido en la municipalidad de Merlo. También el merlense logró colocar a uno de los suyos, Gustavo Sooz, como senador provincial en el mismo año y juntos activaban las relaciones con el Poder Judicial.

Ambos regulaban y activaban la política con la Justicia de la región noroeste. La otra parte del Gran Buenos Aires, claro está, quedaba a cargo del poder político de Lomas de Zamora, a cargo de Martín Insaurralde, y La Matanza, que tiene su propio departamento judicial.

¿Por qué Vivona fue raleado del grupo conductivo de la Cámara? Porque por su incorporación como diputado provincial por la Tercera sección electoral ese lugar no quedó para un aliado o un referido de Insaurralde. Como ese cargo fue un acuerdo entre Nardini y Máximo Kirchner hubo un distanciamiento entre el ex jefe de gabinete e intendente de Lomas de Zamora con el hijo de los dos presidentes.

Con Vivona afuera y Sooz como secretario de la Cámara pero sin rol como senador, todo queda en manos del único y gran articulador en la Provincia que es Sergio Massa, quien siempre se mostró remiso para levantar la barrera judicial y habilitar las reelecciones de los intendentes.

Para peor, en ambas cámaras se va resintiendo la relación con los siempre colaboradores legisladores del PRO y la UCR, acostumbrados a mantener la paz de lo que siempre se consideró un cuerpo que soportó varios escándalos. Entre ellos, el más conocido que terminó con la prisión de Julio “Chocolate” Rigaut y Claudio y Facundo Albini, hoy ya en posible estado de libertad condicional.

La llegada de La Libertad Avanza no es que oxigenó y blanqueó las operaciones que siempre se mantuvieron ocultas, sino que buscan ser parte de ese microsistema preexistente. Simplemente modificó la operatoria.

Antiguamente, la oposición, en este caso no oficialistas, presentaban un proyecto incómodo para el oficialismo. Luego de unas semanas de negociación, ese expediente era cajoneado o, directamente, sacado de la agenda pública.

Ahora, el discurso público de La Libertad Avanza obliga a los otros bloques que pretenden también participar de la oposición de Axel Kicillof no tienen posibilidades de darse vuelta y acordar las soluciones.

Ese microclima repercutirá en la política provincial porque a la hora de las negociaciones que se abrieron para meter en un mismo lugar a la UCR, el PRO y LLA todas estas “cotidianeidades” serán parte de los pases de factura previa al cierre