Alemanes descubren porqué algunas vacunas causan trombosis ¿cuál es la solución?

Científicos de ese país afirman que los coágulos de sangre tienen su origen en el vector adenoviral y ofrecen una solución.


Científicos alemanes afirman haber descifrado la causa de los raros trombos relacionados con las vacunas contra el coronavirus desarrolladas por Oxford/AstraZeneca y Johnson & Johnson, y creen que se podrían modificar las vacunas para impedir que se produzca dicha reacción.

Rolf Marschalek, profesor de la Universidad Goethe de Fráncfort que dirige desde marzo los estudios sobre esta rara afección, dijo que su investigación indica que el problema radica en los vectores adenovirales que ambas vacunas utilizan para introducir en el cuerpo las instrucciones genéticas de la proteína espicular del virus Sars-Cov-2.

Las vacunas introducen las secuencias genéticas de ADN de la proteína espicular al núcleo de la célula, en lugar de al fluido citosol que se encuentra dentro de la célula, donde el virus normalmente produce proteínas, dijeron Marschalek y otros científicos en un documento preimpreso publicado el miércoles.

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Una vez dentro del núcleo celular, ciertas partes del ADN de la proteína espicular se empalman o se separan creando versiones mutantes, que no pueden unirse a la membrana de la célula donde se produce la importante inmunización.

En su lugar, las proteínas mutantes flotantes son secretadas por las células en el cuerpo, lo que provoca coágulos de sangre en aproximadamente una de cada 100.000 personas, según la teoría de Marschalek.

Por el contrario, las vacunas basadas en el ARNm, como las desarrolladas por BioNTech/Pfizer y Moderna, introducen el material genético de la espiga en el fluido celular y nunca entra en el núcleo.

"Cuando estos... genes del virus están en el núcleo pueden crear algunos problemas", dijo Marschalek a Financial Times.

La rara reacción de trombos que ha interrumpido el despliegue de las vacunas de AstraZeneca y J&J se ha registrado en 309 de los 33 millones de personas que han recibido dosis de AstraZeneca en el Reino Unido, causando 56 muertes. En Europa, al menos 142 personas tuvieron trombosis de las 16 millones que recibieron la vacuna.

En respuesta, se ha limitado o suspendido el uso de la vacuna de AstraZeneca en más de una docena de países. J&J comenzó en abril el despliegue de su vacuna en Europa con una advertencia en su etiqueta, tras una breve demora.

Pero Marschalek cree que hay una "salida" directa si los desarrolladores de la vacuna pueden modificar la secuencia del gen que codifica la proteína espicular para evitar que se separe.

J&J ya se ha puesto en contacto con el laboratorio de Marschalek para pedirle asesoramiento y está buscando formas de adaptar su vacuna para evitar el empalme, dijo.

Según Marschalek, las instrucciones para la proteína espicular en la vacuna de J&J ya eran menos propensas al "empalme" que las instrucciones para la proteína espicular en la vacuna de AstraZeneca, lo que hace que la reacción sea menos frecuente.

En Estados Unidos, sólo ocho de los 7,4 millones de receptores de la inyección de J&J informaron haber tenido la rara reacción.

"[J&J] está tratando de optimizar su vacuna", dijo. "Con los datos que tenemos en nuestras manos podemos decirles a las compañías cómo mutar esas secuencias, codificando la proteína espicular para evitar reacciones de empalme no deseadas".

En J&J señalaron: "Estamos apoyando la investigación y los análisis constantes de este raro fenómeno mientras trabajamos con expertos médicos y autoridades sanitarias de todo el mundo. Esperamos revisar y compartir los datos a medida que estén disponibles".

Algunos científicos han advertido que la teoría de Marschalek es una entre muchas, y que se necesitan más pruebas para corroborar sus afirmaciones.

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"Faltan pruebas que demuestren la cadena causal desde el empalme... de la proteína espicular hasta la trombosis", dijo Johannes Oldenburg, profesor de medicina transfusional en la universidad de Bonn. "Sigue siendo una hipótesis que debe ser probada con datos experimentales".

Marschalek señaló que ha presentado los resultados que obtuvo su laboratorio al Instituto Paul-Ehrlich del gobierno alemán y al organismo asesor del país en materia de vacunación e inmunización.

"Se sorprendieron de nuestros descubrimientos porque nadie pensaba en el problema del empalme", dijo.

Traducción: Mariana Oriolo

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