Globos espías y OVNIs ¿qué está volando en el 'espacio olvidado'?

Los objetos voladores que atraviesan la parte más elevada de la estratosfera se utilizan con fines científicos, de vigilancia y para las comunicaciones.

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Hasta hace poco, la mayoría de la gente creía que la capa de cielo situada por encima de la altura a la que vuelan los aviones comerciales y por debajo de las órbitas de los satélites era espacio vacío.

Esto cambió después de que un gigantesco globo chino atravesara Norteamérica a 20 kilómetros del suelo, seguido de otros tres misteriosos objetos con trayectorias de vuelo a menor altitud, que también fueron derribados.

En opinión del profesor Alan Woodward, físico y experto en seguridad de la Universidad de Surrey, el 'espacio olvidado' entre unos 15 km. y 40 km. por encima de la superficie terrestre -a veces llamado espacio cercano- es muy adecuado para globos de vigilancia de larga duración.

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"Los chinos no son los únicos que lo hacen", afirma Woodward. "Los estadounidenses se dieron cuenta hace tiempo de que los globos de gran altitud eran la fórmula perfecta para recopilar información de inteligencia". En la década de 1950, Estados Unidos llevó a cabo un programa de vigilancia con globos denominado Proyecto Genetrix sobre la Unión Soviética.

Pero los globos espía no son los objetos más comunes en esta parte de la atmósfera. ¿Qué más vuela en el 'espacio olvidado' sobre nuestras cabezas?

Globos meteorológicos y científicos

Los objetos que penetran con más frecuencia en la parte superior de la estratosfera son los globos meteorológicos que transportan instrumentos llamados radiosondas que transmiten lecturas de presión, temperatura y humedad. Proporcionan a los meteorólogos un perfil inestimable de las condiciones a través de la atmósfera hasta los 36 km.

Según el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, los globos meteorológicos se lanzan dos veces al día desde casi 900 localizaciones de todo el mundo, lo que supone más de 600.000 lanzamientos al año.

Los globos meteorológicos de helio son relativamente pequeños. Tienen dos metros de ancho y se expanden hasta seis metros, a medida que la presión atmosférica desciende mientras ganan altitud. Tras ascender durante una hora aproximadamente, la fina membrana de goma estalla y la radiosonda desciende suavemente en un pequeño paracaídas. Alrededor del 20% de los globos meteorológicos enviados cada año desde EE.UU. se localizan más tarde en tierra para su reutilización.

Todos los lanzamientos se registran en el control de tráfico aéreo local, por lo que no suponen ningún riesgo para la aviación, explica Oli Claydon, de la Oficina de Meteorología británica. "Las radiosondas son una fuente esencial de datos meteorológicos y se utilizan en todo el mundo para proporcionar observaciones precisas de la atmósfera con el fin de mejorar las previsiones meteorológicas", afirmó.

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En opinión de Giles Harrison, catedrático de Física Atmosférica de la Universidad de Reading, las sondas meteorológicas se utilizan a veces con otros fines científicos. "Por ejemplo, hemos desarrollado formas de utilizarlas para medir las turbulencias, las partículas energéticas procedentes del espacio y la carga eléctrica en las nubes, y los desplegamos durante la nube de cenizas volcánicas de 2010, que causó una grave crisis aérea, para detectar cenizas en la atmósfera", añadió.

Globos de vigilancia

Los globos de vigilancia suelen estar equipados para tomar imágenes de la tierra y captar comunicaciones e inteligencia electrónica. A diferencia de los globos meteorológicos convencionales, que se elevan y descienden con rapidez, estos son más grandes, están hechos de materiales más duraderos y pueden permanecer a la deriva a gran altitud durante semanas, como ocurrió con el globo espía chino derribado el 4 de febrero. 

Stilianos Vidalis, de la Universidad de Hertfordshire, asegura que los globos pueden utilizar las mismas tecnologías para recopilar información que los satélites.

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Según explica Vidalis, "los sensores pueden recolectar fotos, audio, video y señales generales. Desde el punto de vista de la ciberseguridad, los globos pueden ofrecer una plataforma con el ancho de banda adecuado y una baja latencia [tiempo de transferencia de datos a tierra] que no se encuentra en los satélites en órbita alta".

El inconveniente de utilizar un globo para la vigilancia es que sus movimientos están a merced de los vientos en las capas altas de la atmósfera. De hecho, se ha especulado con la posibilidad de que China haya calculado mal la trayectoria de su globo al sobrevolar el espacio aéreo de EE.UU.

Globos de comunicaciones

Alphabet, matriz de Google, desarrolló un sofisticado sistema de orientación para su proyecto Loon, cuyo objetivo era ofrecer conectividad a Internet desde globos a gran altitud.

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Diseñando un globo capaz de subir o bajar para atrapar un viento favorable, el equipo Loon pretendía "navegar por la estratosfera" sin propulsión. El proyecto se interrumpió en 2021 por motivos comerciales, aunque parte de la tecnología se vendió para su posterior desarrollo y todavía se realizan algunos vuelos Loon.

Otras empresas estadounidenses, como World View y Sierra Nevada Corporation, están desarrollando globos estratosféricos para fines como la detección a distancia y la vigilancia.

Los gigantes aeroespaciales europeos se están centrando en distintos tipos de plataformas autónomas de observación de la Tierra y comunicaciones a gran altitud con propulsión eléctrica. El Stratobus de Thales Alenia Space es esencialmente un dirigible, mientras que el Zephyr, que Airbus está convirtiendo en un negocio separado, es un drone que vuela sobre alas hechas de paneles solares.

"Basura celeste y ovnis

Últimamente se ha utilizado en algunos reportajes el término 'basura celeste' para describir la acumulación de objetos sobre nuestras cabezas. Pero muchos científicos dicen que la frase es engañosa porque da pie a pensar que las capas altas de la atmósfera están llenas de chatarra. Es probable que el material creado por el hombre tenga su función, aunque esta pueda ser secreta.

"Llamarlo basura es una exageración", afirma Don Pollacco, profesor de física y astrónomo de la Universidad de Warwick. Las capas altas de la atmósfera no albergan el equivalente de la basura espacial que se acumula en órbita procedente de satélites desaparecidos, porque los materiales no deseados no permanecerían en el aire durante largos periodos en la estratosfera.

Como experto en planetas extrasolares que orbitan alrededor de estrellas lejanas, a Pollacco se le ha preguntado si alguno de los objetos no identificados podría proceder de extraterrestres. "La probabilidad de que eso ocurra es nula", ha declarado.

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