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"¡Lo aman señor!": Donald Trump seduce votantes en distritos reticentes

El expresidente se acerca a los votantes negros y latinos del Bronx (Nueva York) con un mensaje antiinmigración.

Antes de que Donald Trump llegara a su acto del jueves en Nueva York, dice que le preguntó a sus asesores ¿cómo lo recibirían en su ciudad natal, que lo rechazó en dos elecciones presidenciales y donde es tan impopular que le sacaron su nombre a una torre de condominios y a un campo de golf?

"No lo quieren señor, ¡lo aman!", fue la respuesta.

Aunque los neoyorquinos siguen sintiendo una gran aversión por Trump, el expresidente encontró un oasis de adoración en una tarde cálida y húmeda en Crotona Park, en el sur del Bronx, un barrio marginal situado a pocos kilómetros de la Torre Trump y, sin embargo, a un mundo de distancia.

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Durante su discurso, Trump hizo sus habituales alusiones a la alta inflación y a un Joe Biden debilitado. Sin embargo, también sintonizó con los lugareños, contándoles viejas historias sobre la construcción en una ciudad donde tantos otros fracasaron y nadie le dijo que podía hacerlo. "¡Nosotros lo hicimos!" era un estribillo habitual.

Si salía elegido, prometió renovar el subte "para que ya no parezca que no se ha limpiado desde 1932", y mejorar la seguridad y el acceso.

Sobre todo, un presidente que castigó a los neoyorquinos durante su mandato -por ejemplo, retrasando la financiación del transporte público- prometió hacer las pases. Dijo que llamaría al alcalde demócrata de la ciudad y al gobernador demócrata del estado y les diría: "Soy el presidente Trump y quiero ayudar".

Trump llegó al sur del Bronx apenas unos días antes de que un jurado neoyorquino comience a deliberar en su juicio penal relacionado con silenciamiento a cambio de dinero de la actriz porno Stormy Daniels.

No es el primer presidente que visita el barrio, que fue asolado durante la crisis fiscal de la ciudad en la década de 1970 y que aún sufre niveles desproporcionados de pobreza, desempleo, violencia y otros males. Jimmy Carter fue en 1977 para prometer la renovación urbana. Ronald Reagan volvió tres años después, comparando el barrio con "Londres después del Blitz".

Para Trump, cuyo padre, Fred, nació en el Bronx, el barrio era un telón de fondo útil para fomentar su acercamiento a los votantes negros y latinos, dos elementos de la coalición demócrata cuyo entusiasmo por el presidente Biden parece estar decayendo.

Los últimos sondeos sugieren que Trump va en camino de duplicar su apoyo entre los votantes negros en 2020, hasta alrededor del 20%. Aunque todavía ínfimo, sería el mejor resultado republicano desde 1964.

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Ambos grupos, dijo el jueves, estaban siendo "masacrados" por una ola de migración que ha puesto a prueba las finanzas de la ciudad. "[Están] perdiendo sus trabajos, perdiendo sus viviendas, perdiendo todo lo que pueden perder", dijo Trump.

Kevin Seecharan, de 67 años, un inmigrante de Trinidad que vive en el Bronx desde hace más de 30 años, dio crédito a Trump por aventurarse en terreno hostil. "Cuando quieres enfrentarte al enemigo, tienes que enfrentarte al enemigo en su territorio", dijo.

Seecharan crió a tres hijos en el barrio, todos los cuales fueron a la universidad. Votó dos veces a Barack Obama. Pero, como otros en Crotona Park el jueves, se quejó de que el barrio se estaba deteriorando, y parecía haber perdido la fe en los políticos demócratas para revertir la situación. "El Bronx se está volviendo horrible", dijo.

Margarita Rosario, trabajadora municipal jubilada y exdemócrata, se mostró de acuerdo. "No hay dinero para los veteranos, y ahora tenemos todo este dinero para los inmigrantes", dijo.

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Su familia llegó al Bronx desde Puerto Rico en 1958, cuando ella tenía cuatro años, y tenía buenos recuerdos del parque con su madre y sus hermanos. "Pero también había muchos drogadictos", dice. "Era una ciudad zombi".

En muchos aspectos, el acto se pareció a muchos otros eventos de Trump. Predominaba un ambiente de carnaval, con simpatizantes con atuendos estrafalarios mezclados con autodenominados «productores de contenidos» pro-Trump equipados con cámaras.

Pero también había toques distintivos de Nueva York: ritmos de salsa y reggaeton, judíos ortodoxos con sombreros de MAGA, marihuana y mucho español. Una camiseta decía: «José Biden No Bueno». A unos metros, unos hombres jugaban a las cartas en la vereda mientras salía agua de una boca de riego.

"Trump era mejor presidente porque los demás países estaban locos de miedo", opinaba Riley Suárez, de 14 años. Era uno de la multitud de chicos del barrio que llegaron al acto por curiosidad. Un amigo llamó "vago" a Biden.

Cerca de allí, un pequeño grupo de contramanifestantes gritaba "¡Que se joda Donald Trump... y Joe Biden!".

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