

Los cambios en lo más alto de la gobernanza de Indra no le hace perder de vista a la compañía la hoja de ruta que busca cristalizar valor y reforzar su presencia en ámbitos que tienen como eje la defensa. Así, y en línea con los objetivos marcados en el Plan Estratégico “Leading the Future” , la empresa anunció el acuerdo alcanzado esta mañana con el fondo europeo Waterland Private Equity para la desinversión del 100% de Minsait Business Consulting (MBC), la división de consultoría estratégica de negocio de Minsait.
La operación, cuya valoración no fue informada por Indra, recibió la aprobación del mercado con una subida de la acción de casi el 4% a primera hora de la tarde, incremento que la lleva a liderar las subidas en una jornada en la que el Ibex 35 comenzó en rojo.
El acuerdo, que abarca las marcas ALG y NAE, incluye el traspaso de unos 1700 profesionales, concentrados especialmente en España y México. Por su parte, Indra conserva todo el resto del perímetro de Minsait.
La empresa presidida por Ángel Simón explicó que esta decisión responde a una convicción clara que es avanzar con más fuerza en la transformación del Grupo, “es clave concentrar energía, inversión y gestión en aquellos ámbitos que son verdaderamente estratégicos para el futuro de la corporación”.

Lo cierto es que la operación permite cristalizar valor en un ámbito que se considera no estratégico dentro de la estrategia del Grupo, y redirigir recursos hacia las prioridades que están definiendo su nueva etapa.
En concreto, Indra se refiere a profundizar los negocios “core”, esto es Defensa, Espacio, Air Traffic, Mobility, IndraMind y Minsait; así como fomentar el impulso de capacidades industriales y tecnológicas avanzadas como ciberdefensa, radares, sistemas antidrón, UAVs, satélites y tecnología espacial, inteligencia artificial, cloud, ciberseguridad o computación cuántica, entre otras.
“En la práctica, la operación es una elección de foco: poner el acento en lo que más contribuye a construir un Indra más fuerte, más competitivo y con mayor ambición industrial”, afirmó la tecnológica en un comunicado. Y añadió que este movimiento lo hace en un contexto en el que el mercado ofrece una ventana de interés inversor por la consultoría de negocio.
Así las cosas, Indra aprovecha esta oportunidad para acelerar su agenda estratégica, que pasa por liberar palancas para invertir donde el Grupo quiere crecer y consolidar su posición, y hacerlo “con una narrativa coherente de transformación, concentración y futuro”.
En lo que respecta a la plantilla, Indra sostuvo que se contemplaron las medidas y cautelas necesarias para garantizar una transición ordenada, con especial atención a la protección del empleo y la continuidad de los equipos.
Asimismo, Indra y MBC seguirán manteniendo además una relación de colaboración en aquellas oportunidades conjuntas que garanticen la continuidad de los proyectos con clientes comunes, hecho que de acuerdo a la multinacional española permitirá seguir impulsando nuevas iniciativas compartidas, al mismo tiempo que se preserva el ecosistema generado entre ambas.
El cierre previsto de la operación se estima que esté hecho en el último trimestre del año, siempre sujeto a las condiciones habituales de este tipo de transacciones.
La venta llega cuando Indra busca la normalidad
Tras las salidas forzadas – con terremoto incluido - de Ángel Escribano y José Vicente de los Mozos, que fueron rápidamente relevados en la presidencia por Ángel Simón y en el cargo de consejero delegado por Josep María Recasens, ahora toca a los dos máximos ejecutivos poner orden en la gobernanza de la compañía y recuperar la estabilidad de la que gozó en las décadas previas a la mudanza de Marc Murtra a la presidencia de Telefónica.
La venta de Minsait busca enviar un mensaje al mercado en el sentido de que la empresa pondrá el foco en quedarse con la porción más grande posible del suculento aumento del gasto en defensa tanto en España como en Europa.
Para ello, coinciden los analistas, primero hay que reordenar la casa, estabilizando la gobernanza, fijar prioridades, ordenar equipos y construir una hoja de ruta creíble y devolver al mercado una sensación clara de mando y dirección.
No hay que olvidar que la presentación del nuevo plan estratégico, previsto para mayo, se retrasó para después del verano por culpa de los cambios en la alta dirección.
Como tampoco que aún sigue pendiente para resolución la posible fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), operación que ni Simón ni Recasens tendrían previsto dar por muerta. Porque, como vienen sosteniendo las principales casas de análisis, la unión de ambas empresas permitiría crear un actor nacional con más músculo tecnológico y una posición mucho más relevante dentro del negocio continental de defensa.

Juego de sillas
Otro punto relevante que espera a Simón y Recasens es la reorganización del consejo de administración de Indra, que hoy es de trece miembros pero que pasarán a catorce con la silla que ocupará el ex Renault.
Por su parte, el principal accionista de Prisa, Joseph Oughourlian, también movió ficha aumentando la participación de su fondo Amber Capital del 5% al 7,24%. De esta manera, el franco-armenio blinda su representación en el consejo.
Esta operación, además, convierte a Oughourlian en el tercer accionista de Indra por detrás de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), cuyo 28% lo convierte en el socio de referencia y de Sapa que ostenta el 7,94% del capital socia.













