

Durante décadas, la noción de replicar un cerebro biológico y hacerlo operar dentro de una computadora pertenecía más a la ciencia ficción que a los laboratorios.
No obstante, el desafío se ha materializado: un equipo de investigadores ha logrado emular el cerebro completo de una mosca y conectarlo a un cuerpo digital que puede moverse y reaccionar dentro de una simulación digital.
El experimento fue presentado por la empresa de neurotecnología Eon Systems, que divulgó un video en el que se observa a una mosca virtual controlada por una copia computacional de su propio cerebro.
De acuerdo con los científicos, su trabajo representa la primera demostración de una clonación de cerebro completo capaz de generar múltiples comportamientos en un cuerpo simulado.

Cómo se clonó el cerebro de una mosca en una simulación digital
Un equipo de científicos de Estados Unidos afirma que ha logrado copiar el cerebro de una mosca de la fruta, “neurona por neurona, sinapsis por sinapsis”, a un entorno virtual y que ahora la mente de un animal está “viviendo en una simulación”.
La clave del experimento es que el comportamiento del insecto digital no fue generado por inteligencia artificial entrenada para imitarlo. En cambio, el sistema replica el cableado neuronal real del cerebro de la mosca, reconstruido a partir de mapas detallados de sus conexiones neuronales, conocidos como conectomas.
El modelo reproduce el cerebro de la Drosophila melanogaster, la conocida mosca de la fruta utilizada desde hace décadas en investigaciones científicas. Su sistema nervioso contiene más de 125.000 neuronas y alrededor de 50 millones de conexiones sinápticas.
Un cerebro digital que maneja un cuerpo virtual
El modelo computacional del cerebro se integró con un sistema de simulación que permite recrear el cuerpo y los movimientos de una mosca con gran nivel de detalle.
Para lograrlo, los investigadores conectaron la clonación cerebral con la plataforma de simulación biomecánica NeuroMechFly v2 y utilizaron el motor de física MuJoCo, empleado en estudios de robótica y simulaciones complejas.
De esta manera, la información sensorial ingresa al cerebro digital, las neuronas procesan las señales y luego envían órdenes motoras que hacen moverse al cuerpo virtual.
“Vimos cómo el cerebro de la mosca recibe información sensorial del exterior, la procesa y ejecuta órdenes motoras para moverse como si estuviera en el mundo real”, comenta Wissner.
El nuevo reto: replicar el cerebro de un ratón
El equipo afirma que ya está trabajando para realizar este proceso con cerebros de ratón y, más adelante, intentarlo con el de humanos.
El cerebro de la mosca contiene poco más de cien mil neuronas, el de un ratón posee cerca de 70 millones, unas 560 veces más. Ese desafío implica una escala muy diferente.
“Nuestra misión es producir el conectoma más grande del mundo y la emulación cerebral de mayor fidelidad lograda hasta la fecha”, afirma el investigador.
El avance abre la puerta a proyectos más ambiciosos. El objetivo siguiente del equipo es intentar una emulación digital del cerebro de un ratón.
La noción de replicar o emular cerebros de mayor complejidad suscita interrogantes significativos en torno a la identidad, la conciencia y las fronteras de la tecnología.
Al mismo tiempo, estas cuestiones invitan a una reflexión crítica sobre el impacto que tales avances podrían tener en nuestra comprensión de la naturaleza humana.












