Los cazas F-18 españoles han realizado un ejercicio con fuego real contra drones en Estonia, en el marco de una misión de defensa aérea de la OTAN en el Báltico. La actividad permitió comprobar la preparación de los pilotos del Ejército del Aire y del Espacio para responder ante posibles amenazas aéreas no tripuladas.
Según informó el Estado Mayor de la Defensa (EMAD) el 6 de octubre de 2026, el entrenamiento se desarrolló sobre aguas territoriales estonias y contó con seis salidas de aviones de combate EF-18M, que utilizaron sus cañones de 20 milímetros contra un blanco aéreo proporcionado por Estonia.
El ejercicio se completó durante los últimos días del despliegue del Destacamento Aéreo Táctico (DAT) ‘Ámbar’, que ya ha concluido su misión tras cinco semanas de operaciones en el país báltico. Se trató de una actividad de entrenamiento, no de una intervención armada contra drones hostiles.
Cómo fue el ejercicio de los cazas españoles contra drones en Estonia
El entrenamiento reunió a las tripulaciones españolas en una operación organizada en dos periodos de vuelo, con tres cazas EF-18M en cada uno. En total, se completaron seis salidas con empleo de munición real contra un objetivo aéreo no tripulado.
El blanco utilizado presentaba unas características que dificultaban su identificación y seguimiento desde la cabina de los aviones de combate:
- Envergadura: aproximadamente dos metros.
- Altitud de vuelo: unos 900 metros.
- Velocidad: alrededor de 90 kilómetros por hora.
- Armamento empleado: cañón rotativo M61A1 Vulcan de 20 milímetros.
Uno de los principales desafíos fue la diferencia de tamaño entre los aparatos. Mientras que el dron utilizado como blanco tenía una envergadura de unos dos metros, la del caza español alcanzaba aproximadamente los 11,5 metros.
Esta circunstancia obligó a los pilotos a localizar visualmente un objetivo pequeño, mantenerlo identificado y realizar la maniobra de disparo en un margen de tiempo reducido.
El potente cañón de los F-18 españoles: hasta 6000 disparos por minuto
Para desarrollar el ejercicio, los aviones españoles emplearon el M61A1 Vulcan, un cañón rotativo de seis tubos y 20 milímetros, capaz de alcanzar una cadencia máxima de 6000 disparos por minuto.
Esta cifra representa la capacidad máxima del sistema de armamento y no significa que cada avión efectuara esa cantidad de disparos durante el entrenamiento.
La operación también exigió una estrecha coordinación con las fuerzas estonias, responsables del control táctico y de orientar a los cazas hacia la zona donde se encontraba el blanco.
Según explicó el EMAD, los pilotos debían combinar la información del radar con la identificación visual del objetivo para conseguir una puntería precisa.
Por motivos de seguridad, los ataques se realizaron desde una posición superior al blanco y mediante trayectorias descendentes, con la línea de fuego orientada hacia el mar. Esta maniobra incrementó la dificultad del ejercicio al reducir el tiempo disponible para apuntar, disparar y recuperar una trayectoria de vuelo segura.
Por qué España y la OTAN entrenan a sus cazas para combatir drones
El entrenamiento forma parte de la preparación de las fuerzas aliadas frente a la evolución de las amenazas aéreas, entre ellas el uso de sistemas no tripulados.
La actividad permitió reproducir, dentro de los márgenes de seguridad establecidos, algunas de las condiciones que los pilotos podrían encontrar al responder ante un dron en una situación real.
El Estado Mayor de la Defensa destacó que este tipo de ejercicios contribuye a mejorar la capacidad de reacción de las tripulaciones y refuerza la cooperación militar entre España y Estonia.
Además, estas prácticas se integran en el dispositivo de defensa aérea del Báltico, una región en la que la OTAN mantiene misiones de vigilancia y protección del espacio aéreo aliado.
España concluye su misión militar en Estonia tras cinco semanas
El ejercicio contra drones fue una de las últimas actividades del Destacamento Aéreo Táctico ‘Ámbar’, que dio por finalizada su participación en la misión de defensa aérea de la OTAN en Estonia.
Durante cinco semanas, más de 100 militares españoles operaron desde la Base Aérea de Ämari. El contingente estuvo integrado principalmente por efectivos del Ala 15 y de la Escuadrilla de Apoyo al Despliegue Aéreo, ambas unidades con sede en Zaragoza.
Según el balance oficial publicado por el EMAD el 1 de octubre, el despliegue contó con cuatro cazas EF-18M y acumuló aproximadamente 200 horas de vuelo.
Entre las operaciones realizadas también figuraron misiones de alerta de reacción rápida y una activación real en la que dos cazas españoles identificaron y escoltaron una aeronave rusa sobre el mar Báltico.
Con el regreso del destacamento, España cerró una misión que combinó vigilancia aérea, cooperación con otros países aliados y entrenamiento frente a sistemas no tripulados.