“Nosotros queremos un mercado de capitales que se desarrolle en función de la economía real”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, la semana pasada, cuando comenzó a verse la retracción de las tasas de interés y la baja de los encajes bancarios.
Para el equipo económico, esto responde al “círculo virtuoso” que se activó entre la baja del tipo de cambio, las compras de reservas del Banco Central que liberan pesos al mercado de títulos en pesos del Tesoro, lo que deriva en la baja de la tasa de interés.
Esto deriva, finalmente, en la baja de la tasa para los créditos destinados a la economía real.
La baja en 5 puntos de los encajes y el menor nivel de tasas se cruzan con una actividad que sigue mostrando señales de estrés.
La volatilidad del año pasado en las tasas llevó al salto del encarecimiento del crédito que en enero se tradujo en una tasa de morosidad en las pequeñas empresas. Según la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, en el 75% de los créditos de menor tamaño, la irregularidad alcanzó el 10%, contra un 2,6% en la mora general de las empresas.
Esto tiene su correlato en la actividad económica. Según reveló la consultora Orlando Ferreres, la actividad en febrero registró una caída del 2,9% interanual y una de 0,5% respecto de enero. Así, el bimestre acumula una baja de 1,9%.
Pedido productivo
El Gobierno sostiene que no se trata de un cambio de postura, pero las medidas coinciden con un reclamo persistente del sistema productivo, que planteó al oficialismo la necesidad de liberar los fondos de los encajes para alimentar el crédito productivo y reactivar la inversión o volcarse a financiar capital de trabajo.
Otra de las alternativas que acercaron desde el sector privado es orientar el financiamiento. La propuesta incluye fijar una cantidad de los fondos que ingresarán a los Fondos de Asistencia Laboral (FAL) a objetivos productivos.
El pedido es también a las sociedades de bolsa y a las ramas de inversiones de los bancos. El deseo del oficialismo es que se desarrollen los instrumentos para fomentar la economía real a largo plazo.
Uno de los canales que ven que más sólidamente podrían encauzar ese crédito es el hipotecario, con un promedio de 30 años y tasas a la baja. La otra alternativa es la que anunciará el Banco Nación el próximo miércoles, con una línea para pymes con tasas del 23% y 25%.
Sin embargo, el costo de financiamiento no tuvo una caída suficiente. Para Haroldo Montagu, economista jefe de Vectorial, “las tasas activas siguen altas, en un orden del 40%, que es caro para las empresas. Con una morosidad alta todavía en las pymes, no veo que vaya a tener mucho efecto en la actividad”.

Además, por ese mismo nivel, considera que la oferta se volcará al universo financiero: “Sí veo que va a seguir alimentando algún carry trade, donde esos pesos van a ir a parar a bonos del Tesoro".
Los frenos
Martín Kalos, director de Epyca, modera las expectativas sobre un efecto sobre las pymes. Es que la demanda sigue todavía en niveles bajos, aunque el financiamiento puede ayudar a superar el momento.
“Hay pymes que necesitan aguantar, y van a poder financiar capital de trabajo a un costo más barato. Eso no las salva de la falta de ventas. Hay otras que no venden y no pueden acceder al crédito, y que necesitan una recuperación de las ventas con crédito al consumo”, marcó Kalos. El obstáculo en este frente es una consecuencia de la morosidad: los bancos o financieras retirando instrumentos por miedo a que se profundice el impago.
El crédito al consumo masivo es el que se vislumbra como menos viable, fundamentalmente por sus posibles efectos inflacionarios.
Mientras que el nivel de mora en las familias es muy superior al de las empresas, los incentivos para canalizar el crédito al consumo masivo podría traer consecuencias como una mayor inflación.
La otra prioridad del oficialismo está en la recaudación, que suma ocho meses a la baja y necesita mantener ingresos a través del repunte de la actividad, ya que el margen para continuar el ajuste del gasto es acotado: “Hoy estamos en niveles de gasto de principios de los 2000”.


















