Tetaz, en contra del proyecto de Ganancias: "Si una empresa está analizando invertir, lo hará en el país que tenga menos impuestos"

El economista trata en su newsletter semanal los efectos de la reforma de Ganancias, ¿Qué dice?

Con el primer día de marzo ha llegado la nueva newsletter que el reconocido economista Martín Tetaz publica todas las semanas, en la edición de hoy trata la cuestión impositiva argentina y analiza su impacto en la sociedad. "Suben los impuestos malos y bajan los buenos", así se titula la publicación de este lunes que comienza con una frase de Juan Bautista Alberdi, quién sentó las bases jurídicas de la argentina.

En su libro "Sistema Económico y Rentístico de la Confederación", el padre de la Constitución dice: "Por la contribución exorbitante atacais la libertad de industria y de comercio, creando prohibiciones y exclusiones, que son equivalentes del impuesto excesivo; atacáis la propiedad de todo género, llevando la contribución más allá de los límites de la renta; atacáis la seguridad, por la persecución de los efugios naturales de defensa apellidados fraude, que son hijos naturales del rigor fiscal; atacáis la igualdad, disminuyendo las entradas y goces del pobre. Tales son los resultados del impuesto exorbitante: todos contrarios a las miras generosas de la Constitución, expresadas en su preámbulo".

Y luego, tal como cita Tetaz, al comparar impuestos en la historia argentina de la primera mitad del siglo XIX Alberdi declara que Juan Manuel de Rosas, entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires "para apoyarse en el pueblo, prefirió sellar papel moneda antes que alzar la contribución directa a su valor real primitivo". Por su parte, Alberdi compara a Rosas con Rivadavia, quién "menos contraído a buscar popularidad para conservar el poder, aumento con la contribución directa las causas del descontento que arruinaron el ascendiente de su partido".

Así, Tetaz toma los razonamientos de Alberdi y establece que "todo impuesto en exceso es malo" y que su primera tendencia sería la de "aplaudir cualquier propuesta que los baje". Sin embargo, el economista dice preocuparse ya que "para un país que tuvo 6,5 puntos del producto de déficit primario y que va camino al 4% este año", sin ninguna propuesta de reducción de gasto a la vista, "el gobierno está siguiendo los pasos de Rosas a los que hacía referencia Alberdi y simplemente transformará un impuesto bueno (Ganancias) en uno malo (sellar papel moneda)".

Ante esto, el especialista establece la superioridad del impuesto a las Ganancias antes de sellar papel moneda por tres razones: Es más equitativo que la segunda opción ya que "pagan proporcionalmente más, los que mayor capacidad contributiva poseen", la consecuencia contraria a emitir sin respaldo ni demanda, ya que esta "es mantenida en mayor proporción en el bolsillo de los pobres que en el portafolio de los de ingresos más altos, que pueden diversificar sus tenencias en dólares, bonos, acciones, bitcoins, o propiedades inmobiliarias".

En segundo lugar, Ganancias "genera menos distorsiones" ya que la inflación "rompe el sistema de precios, destruye la moneda impactando negativamenteen el ahorro y la inversión, pero también haciendo más frecuentes las crisis de balance de pagos, además facilita la corrupción y destruye el crédito de largo plazo, limitando el acceso de la clase media a la vivienda, entre otros males".

Finalmente, la tercera razón se refiere a que la emisión no es un impuesto legislado y que, a diferencia de Ganancias, "que aparece como un descuento en el recibo de sueldo o directamente como una factura que hay que pagar todos los años en el caso de los autónomos y las empresas", no resulta visible para los ciudadanos.

Aunque Tetaz presenta una variedad de puntos a favor sobre el impuesto a las Ganancias, considera que este también tiene "sus distorsiones". Aquí ejemplifica con la negativa de los trabajadores de Toyota de trabajar turnos extra ya que el estado "se queda con hasta un 35 %" de lo ganado en estas, una circunstancia que empeoraría si se aprueba el mínimo no imponible de $ 150.000 para Ganancias "porque nadie que gane 145 va a querer ganar 160 si buena parte de esos 15.000 los perdería".

Luego se refiere a las sociedades, dónde el problema no es menor: ante la baja de Ganancias de quienes ganen menos de $ 150.000 mensuales, el equipo económico del gobierno está considerando una propuesta de tasas marginales más altas que, para las empresas con mayores ganancias, podrían rondar el 39 %.

Aquí Tetaz establece que, aunque este aumento no debería cambiar la producción de la empresa (que siempre buscará el máximo beneficio posible), "si puede alterar sus niveles de inversión, llegando a implicar el cierre del negocio si los capitales no están hundidos y tienen alta movilidad".

Aquí, el economista ejemplifica con dos situaciones: "Un productor agropecuario tiene que decidir la inversión en un fertilizante con la potencialidad de incrementar su cosecha en un 10% si todo sale bien y un empresario minero que está sacando un mineral para exportación. En el primero de los casos podría optar por no usar el producto que mejora la cosecha e invertir ese dinero en otra cosa alternativa, incluso fuera del país o del sistema. En el segundo de los casos la inversión ya está jugada y como el capital está hundido puede aceptar una menor rentabilidad o tratar de ajustar a sus trabajadores y proveedores, trasladando el impuesto hacia atrás y socializando la carga", concluye.

Sin embargo, Tetaz no deja de tener en cuenta que todas las formas de capital son variables en el largo plazo y que "los inversores hacen shopping tributario". Establece también que es posible que las inversiones en empresas extractivas se mantengan en el país ya que "los recursos están acá", "pero si una empresa está analizando radicar su planta productiva en Buenos Aires o San Pablo, sin duda lo hará en la que, todo lo demás constante, tenga menos impuestos", concluye el especialista.

Para finalizar, Tetaz recuerda que el Senado ya ha dado media sanción al proyecto de "consenso fiscal", mediante el cual liberaría a las provincias del pacto fiscal del 2018, el cual apunta a que estas bajen el impuesto a los ingresos brutos, "el peor de todo el sistema tributario", según el economista.

¿Por qué cree esto? "porque se trata de una imposición en cascada, que hace que un producto altamente elaborado, con muchas etapas de agregación de valor, pague más que una materia prima, pero también porque es un impuesto que pagan en mayor medida los que menos tienen. Peor en eficiencia y peor en equidad", explota Tetaz, a lo que suma que "es un tributo que no resulta visible para el consumidor y que nadie sabe cuánto representa en el precio final, circunstancia que, además de la falta de transparencia republicana, atenta contra las exportaciones porque es de imposible devolución".

"La política avanza así con una agenda que atenta contra la inversión, la producción y las exportaciones, pero que es políticamente atractiva para el electorado. El diccionario de la RAE tiene una palabra para esa definición: demagogia", finaliza el especialista

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