“No puedo recortar más de lo que ya recorté”, gritaba un alto funcionario del Ministerio de Seguridad de la Nación. La reunión, convocada con los encargados de las distintas áreas de la cartera, tenía como eje transmitir la orden que había llegado desde el Ministerio de Economía en la última semana.
Había que realizar un nuevo ajuste en el presupuesto ya asignado de entre el 20 y el 30%. Se trata, según informaron en el área en cuestión, de la aplicación de una decisión que llegó en la última semana a todas las dependencias oficiales.

Es la puesta en marcha del postulado oficial de que “la motosierra sigue vigente” que lanzó el presidente Javier Milei luego de que la inflación de marzo diera 3,4%, la más alta en lo que va del año. El jefe de Estado publicó en su Instagram una imagen de él hecha con IA en la que está atado a un mástil mientras voces de sirenas le dicen que suba el gasto, emita y le “dé a la maquinita”.
En lo concreto, cada uno de los funcionarios de las áreas, en este caso de Seguridad, deben acercar qué planes y programas están dispuestos a achicar o directamente postergar en el tiempo, de manera tal de que se prioricen los más urgentes para garantizarles financiamiento en un contexto de ajuste total.
Desde el Palacio de Hacienda niegan rotundamente que haya existido esta orden, pero El Cronista pudo confirmar la reunión en la que, al menos en el ministerio que ahora conduce Alejandra Monteoliva, se tensó la discusión por la necesidad de organizarse con menos fondos por los pedidos “de arriba”.
“Hay orden de Economía para sacarle entre 20 y 25% a los proyectos que no sean imprescindibles”, explicaron. “Lo mínimo es 20, si pueden más, más”, detallaron que fue el mensaje.
La tensión por la caja genera discusiones también con el Ministerio de Capital Humano, que desde que llegó siempre tuvo -según el Presidente- “la billetera abierta”. Por eso, en cuanto hubo los primeros reclamos por la falta de pago de las prestaciones para el área de Discapacidad y también el PAMI, la dependencia que lidera Sandra Pettovello publicó un tuit aclarando que ninguna de esas áreas dependían de ella. “¿Seguimos teniendo la billetera abierta?”, se preguntaron técnicos del área que tiene a su cargo las prestaciones sociales y la secretaría de Educación, por ejemplo.
La nueva ronda de recortes convive con la decisión de “pisar los pagos”, que desde hace un mes puso a crujir áreas clave de los servicios públicos, como el transporte que estuvo operando con menos unidades por falta de giro de subsidios, y también la atención médica, con los proveedores de PAMI al borde de no poder seguir en operaciones.
Tras nueve meses de caída de la recaudación en términos reales, el Gobierno decidió redoblar los esfuerzos como sea para garantizar el equilibrio fiscal, la base sobre la cual la administración basa su modelo económico y aspira a que baje el riesgo país para poder refinanciar vencimientos.
El ministro Caputo posteó el miércoles que en el primer trimestre hubo superávit financiero -después del pago de intereses- del 0,2%, y que el gasto primario total se redujo 5,7% interanuales, “reflejando el compromiso con el orden en las cuentas públicas”.
“El ancla fiscal es un pilar fundamental del programa económico, y es condición necesaria para consolidar la estabilidad macroeconómica y continuar devolviendo recursos al sector privado en la forma de baja de impuestos”, acotó.
Una mirada distinta
Ante la caída de la recaudación y la proliferación de problemas de gestión producto de la decisión de pisar la caja o profundizar los recortes, uno de los economistas que suele citar el presidente de la Nación planteó un matiz en la mirada oficial respecto de la búsqueda del equilibrio fiscal.
Se trata de Juan Pablo Nicolini, el economista argentino de la Reserva Federal de Minneapolis, cuyo análisis sobre la relevancia del orden de las cuentas públicas para el crecimiento Milei trae a colación sus discursos.
Nicolini señaló en las últimas horas en una entrevista por streaming que si bien está claro que tener quince años de equilibrio fiscal en un país como la Argentina es clave para que haya crecimiento sostenido, hay que hacerlo priorizando gastos de manera tal de no romper el sistema científico o universitario que son claves para el desarrollo. Y en ese punto, llamó a ser más creativos en la búsqueda del orden fiscal, con una sorpresa: habló cobrar más impuestos al ingreso.
“Hay que trabajar sobre qué impuestos vas a tener para financiar el gasto”, señaló. “¿Habrá que bajar el mínimo imponible? La Argentina es uno de los países con una de las menores recaudaciones del impuesto a los ingresos, y el impuesto a los ingresos es un tributo donde los ricos pagan más que los pobres”, detalló.



















