Finalmente, después de muchas idas y vueltas, la semana pasada hubo una cumbre entre representantes de los Ministerios de Salud y de Economía por el creciente desfinanciamiento del PAMI, que tiene en este momento cortados los pagos a los prestadores y a los médicos de cabecera de paro ante una reducción en el ingreso de bolsillo que perciben por paciente en el marco de una reestructuración para ahorrar costos.
La obra social de los jubilados acumula una deuda de por lo menos $ 500.000 millones con las clínicas y sanatorios y los proveedores de insumos médicos y todos miran al titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, que ante la caída de la recaudación a lo largo de 9 meses consecutivos no suelta pagos para sostener el equilibrio fiscal, una decisión que hace crujir los servicios que dependen de las erogaciones comprometidas por el Estado. La semana pasada quedaron al borde del colapso los colectivos del AMBA. Ahora la situación límite la atraviesa la mayor asistencia médica del país.

Tras varios idas y vueltas y reclamos incluso subidos de tono entre las autoridades de ambas carteras, finalmente sobre el final de la semana pasada hubo una reunión, de la que sólo se informó de fuentes oficiales que “se pusieron de acuerdo para avanzar en los próximos días en la resolución de los temas que tenían en agenda”.
Se trata apenas de un acercamiento en el que hará falta decisión política. La incógnita es de dónde tomar fondos para resolver la situación, en una administración en la que el presidente Javier Milei pide “mantener la motosierra” y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien puede reasignar partidas, es un brazo de la secretaria general de la presidencia, Karina Milei, y está “tocado”, como dijo la senadora de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich.
A propósito, fue ella la funcionaria de más alto rango que habló del tema, consciente del impacto que tiene en una masa de 5 millones de afiliados como tiene el PAMI, que además se trata en su mayoría de beneficiarios de la jubilación mínima. “En el tema PAMI, es una situación muy temporal, tiene que ver con pagos que se van a regularizar”, dijo, en un mensaje en el que apuntó a Caputo: “Esa situación, el ministro de Economía la tiene muy clara”.
Se trata de una situación límite para clínicas, sanatorios e incluso proveedores de anteojos o audífonos, que vienen entregando productos desde diciembre sin cobrar y acumulan acreencias con el PAMI por $ 100 millones cada empresa, por citar ejemplos en ciudades importantes del interior del país. “Ya no puedo reponer materiales, voy a tener que poner un tope en principio a lo que siga entregando hasta que no se normalicen los pagos”, dijeron en una óptica de una ciudad grande de la provincia de Buenos Aires.
Sin médicos
La situación de problemas estructurales de pagos desde el PAMI sumó un capítulo más extremo con consecuencias poco habituales. La Asociación de Profesionales de PAMI y Afines (Appamia) convocó a un paro de tres días de los médicos de cabecera en los que no atenderán afiliados ante la decisión de la obra social de modificar la forma de cobro de los honorarios que deriva en un recorte del 50% en lo que recibían por paciente.
Todo surgió el jueves pasado cuando la entidad publicó la resolución 1107, por la que -según se detalla en un anexo- cambia el mecanismo de pago. El PAMI informó que por cada consulta el profesional pasará a cobrar $ 2100 por todo concepto, cuando antes cobraba $ 946. Ocurre que según los profesionales, aquel importe que se pagaba por mes por “cápita” -es decir por cada jubilado a cargo- se complementaba con pagos extra cuando había consultas adicionales por temas de salud, por la confección de recetas o derivación de estudios, lo que terminaba dando un ingreso de entre $ 5000 y $ 6500 por paciente por mes.
Ahora, la remuneración por todo concepto no superará los $ 2100, lo que dará, como especifica el PAMI, un ingreso de $ 1,6 millones para un profesional que atienda 800 pacientes por mes. “No se le está achicando el ingreso sino unificando el nomenclador”, dijeron fuentes del Ministerio de Salud al tanto de las tratativas.
Lo cierto es que como resultado inmediato, el PAMI tendrá un ahorro en momentos donde Economía está cuidando la caja más que nunca, aunque el riesgo -de acuerdo con Appamia- es o una renuncia masiva de médicos a atender por la obra social de los jubilados o bien una parálisis ante la continuidad de las medidas de protesta que cortaron la atención hasta el miércoles.
“Tengo que pagarle a la secretaria y alquilo el consultorio, con un ingreso de $ 1,6 millones termino atendiendo ad honorem”, dice Juan, un médico que lleva un lustro atendiendo en el Gran Buenos Aires. “Está el compromiso de ir revisando el valor cápita en vistas de acercar a las partes al valor de recomposición que demandan”, dicen voceros cercanos al PAMI, donde además dicen que endurecerán controles para lo que consideran un sistema lleno de “abusos” de parte de los doctores.
“Se cobra más por cápita, pero se pierde mucho más por lo que se elimina”, dicen en Appamia, donde también subrayan que se eliminan reconocimientos que existían por formación profesional. “Se exige más formación, pero se deja de reconocerla”, completan en el gremio, donde se declararon en estado de alerta a la espera de una respuesta oficial.
El Gobierno, por ahora, se enfoca en diagramar un cronograma de pagos por la deuda del sistema, aunque no hay novedades sobre qué ofrecerán a los médicos.


















