

El titular de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, participó como invitado de Cuentas Claras, el nuevo ciclo de El Cronista Stream, donde dejó sentada la posición del sector en el planteo de una economía con apertura comercial que propone el Gobierno. Tras los últimos embates del presidente Javier Milei, el industrial evitó polemizar con el mandatario pero reclamó medidas para el sector frente a la llegada masiva de productos importados.
Bajo el lema “sin industria no hay nación”, el dirigente empresarial subrayó que la actividad no solo representa el 19% del PBI, sino que aporta casi el 30% de la recaudación fiscal. “Nosotros estamos de alguna manera financiando la actividad del Estado nacional hoy”, remarcó.
Rappallini hizo especial hincapié también en el impacto laboral de la industria, al destacar que genera 1.200.000 empleos directos, pero que su influencia se extiende a casi 3.700.000 trabajadores si se contabilizan los indirectos. Para el titular de la UIA, el sector funciona como un “tractor” que moviliza el comercio y los servicios locales, especialmente en las provincias, donde el cierre de una planta impacta directamente en el consumo y desarrollo regional.
Rappallini reconoció los desafíos del sector y admitió una caída del 20% en las ventas, con un escenario especialmente complejo para la construcción. Sin embargo, definió el momento actual como un “proceso de transición” necesario para pasar de una economía basada en el gasto público y la emisión a una sostenida por la inversión y el crédito.
“Este es el desafío. Yo te digo que cuando vos analizás a todos los economistas del mundo, hablan de que para que haya un proceso de crecimiento industrial tiene que haber un ordenamiento macroeconómico. O sea, no hay otra forma”, insistió.
En ese sentido, el dirigente expresó su apoyo al ordenamiento macroeconómico y a la búsqueda de la baja inflacionaria que impulsa el Gobierno, enfatizando que no existe crecimiento industrial posible sin equilibrio en las cuentas públicas. También ratificó el acompañamiento de la UIA a la la ley de modernización laboral.
Rappallini criticó la apertura comercial: “Nos piden precios de China, pero con impuestos municipales y provinciales nos sacan del mercado”
Uno de los puntos más críticos que destacó fue la competencia con China. Rappallini explicó que el problema son las asimetrías impositivas que encarecen el producto nacional. Según el dirigente, mientras los productos importados llegan “sin impuestos”, la industria local carga con una mochila tributaria que la deja en desventaja.
“Hay que nivelar la cancha. La integración al mundo no es solamente abrir la economía, es también trabajar en las distorsiones internas. O sea, tenés que bajar los impuestos al sector transable", reclamó Rappallini.
En este marco, relató sus gestiones ante gobernadores e intendentes para plantear que no se puede exigir a las fábricas locales precios internacionales si se les cargan sobreprecios municipales o provinciales.
“A mí me piden que haga cerámica a precio de China, pero me cobran un sobreprecio en el municipio o en la provincia que nos está sacando fuera de juego”, graficó.
Al ser consultado sobre el riesgo de un “industricidio”, el titular de la central fabril rechazó el término aplicado al modelo actual. Por el contrario, señaló que el verdadero daño a la industria se produjo durante años mediante impuestos a las exportaciones —únicos en el mundo, según sus palabras—, una legislación laboral antigua y la destrucción del ahorro interno.
Finalmente, el líder de la UIA subrayó que el diálogo con el Gobierno es permanente, mencionando contactos con el ministro Luis Caputo y Federico Sturzenegger para plantear soluciones a dichas distorsiones internas.
“Lo que estamos viviendo ahora es una transición. Lo que viene por delante es empezar a crecer de verdad de una forma homogénea donde tenga en cuenta a todos los sectores”, concluyó.
















