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La carta de presentación financiera de las personas tiene —lo sepan o no— un nombre técnico y varias aristas que deben ser tenidas en cuenta para evitar que una situación desagradable irrumpa en la vida cotidiana y genere inconvenientes de diversa consideración, algunos de ellos realmente graves.

Se trata del “perfil crediticio”, un score que nadie explica y que pocos conocen hasta que necesitan pedir un préstamo o, en el peor de los casos, cuando descubren que alguien sacó uno en su nombre de manera ilegal.

Básicamente, se trata de una identidad financiera. No es tanto un número, como el CUIL o el CUIT, sino el contenido de la historia de una persona respecto del comportamiento que tiene con el dinero: si se pagan las tarjetas a tiempo, si tiene préstamos, si debe servicios o impuestos y, especialmente, si cumple regularmente con sus obligaciones.

El Banco Central (BCRA) y las empresas de informes crediticios —como Veraz, Nosis o Fidelitas— elaboran una especie de “nota” o puntaje (score). En Argentina, el BCRA clasifica en una escala del 1 al 6:

Situación 1 (Normal): paga todo al día o con atrasos menores a 31 días. Es el perfil más atractivo para bancos y financieras.

Situación 2 (Riesgo bajo): atrasos de entre 31 y 90 días.

Situación 3 (Riesgo medio): atrasos de 90 a 180 días. A partir de aquí, la situación empieza a ser observada con mucha más atención.

Situación 4 (Riesgo alto): atrasos de 180 días a un año.

Situación 5 (Irrecuperable): deudas de más de un año.

Situación 6 (Irrecuperable por disposición técnica): casos específicos vinculados a entidades en liquidación.

La “situación 1” es el objetivo financiero. A partir de la 3 ya comienza una verdadera zona de peligro.

El problema es que muchas veces la caída del perfil crediticio no ocurre por grandes préstamos impagos, sino por deudas pequeñas: una línea de teléfono dada de baja pero con un saldo residual, el mantenimiento de una tarjeta que ya no se usa o una cuota olvidada.

Los casos más graves son los de fraudes: personas que hacen uso de la identidad de otros para pedir dinero y no pagarlo.

Cómo “hunde” un perfil negativo

El perfil crediticio negativo puede convertirse en una carga muy pesada para la vida cotidiana. Lo primero que suele aparecer es una especie de cepo al consumo: sin acceso a tarjetas o financiación desaparecen las cuotas y las posibilidades de financiar compras importantes.

En paralelo, si una persona necesita acudir a financieras o prestamistas alternativos, las tasas suelen dispararse, agravando todavía más el problema.

Pero el impacto ya va mucho más allá de los bancos. Fintechs, billeteras virtuales, aseguradoras, concesionarias e incluso algunas inmobiliarias utilizan sistemas automáticos de scoring para decidir si aprueban servicios, financiamiento o alquileres.

Por eso, un mal perfil crediticio puede afectar:

  • el acceso a préstamos,
  • el límite de tarjetas,
  • las cuotas,
  • el alquiler de una vivienda,
  • o incluso la posibilidad de obtener determinadas líneas de financiamiento comercial.

En los últimos años, además, crecieron las situaciones de fraude y robo de identidad financiera. Muchas personas descubren que tienen deudas cuando intentan sacar una tarjeta o un préstamo y aparece un crédito que jamás pidieron.

Por eso, especialistas recomiendan revisar periódicamente el perfil crediticio incluso aunque no existan problemas económicos aparentes.

Guía paso a paso: cómo saber si debés algo (y que no te cobren)

Paso 1: la Central de Deudores del BCRA

Se ingresa a la Central de Deudores del Banco Central y solo se necesita el CUIL, CUIT o CDI. La consulta es instantánea y completamente gratuita.

Allí aparecen:

  • deudas bancarias,
  • tarjetas,
  • situación crediticia,
  • cheques rechazados,
  • y atrasos informados por entidades financieras.

Paso 2: consultar Veraz

Aunque el informe completo de Veraz es pago, la Ley de Protección de Datos Personales permite pedir gratuitamente un resumen cada seis meses.

Para hacerlo, muchas veces el camino más práctico sigue siendo la consulta telefónica o el acceso desde la propia web de la empresa.

¿Se puede salir del “Veraz”? Mitos y verdades

Sí, pero no de manera instantánea.

Cuando una deuda se paga y la persona vuelve a “Situación 1”, el antecedente negativo puede permanecer informado durante hasta dos años.

Si la deuda nunca se cancela, el registro puede mantenerse hasta cinco años desde la última información significativa, aunque eso no elimina necesariamente la posibilidad de reclamo judicial.

Por eso, especialistas recomiendan desconfiar de servicios que prometen “borrar el Veraz en 24 horas” a cambio de dinero a través de Instagram, Telegram o redes sociales.

El problema del perfil crediticio es que funciona como una sombra financiera: mucha gente no sabe que existe hasta que un banco, una fintech o una inmobiliaria le cierran la puerta.