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Juan Bautista Mahiques no es un extraño para los pasillos de Comodoro Py ni para los despachos de la función pública. Sin embargo, su asunción como ministro de Justicia marca un punto de inflexión en la estrategia institucional del Gobierno.
En una entrevista televisiva en A24, Mahiques definió con precisión cuáles serán los pilares de su gestión, buscando equilibrar la urgencia de la reforma judicial con la necesidad de devolverle operatividad a un sistema que hoy funciona a media máquina.
El fin de la “vacancia” como política de Estado
El dato más alarmante que dejó el ministro fue el diagnóstico del estado actual de los tribunales. Según Mahiques, la parálisis judicial no es solo una cuestión de tiempos procesales, sino de recursos humanos básicos.
“Hay que cubrir, en primer lugar, el 37% de las vacantes que existen en el Poder Judicial y en el Ministerio Público”, disparó el ministro. Esta cifra implica que casi cuatro de cada diez despachos judiciales en el país no tienen un titular firme. Mahiques fue enfático en que la solución comenzará de inmediato: “Ya di la instrucción para que empecemos a hacerlo desde el lunes”.
Lo más saliente de su postura técnica fue el cambio de prioridades respecto a la Corte Suprema. Mientras la opinión pública debate la integración del máximo tribunal, el ministro puso el foco en la base de la pirámide: “Completar la Corte Suprema hoy no es una prioridad del gobierno. La prioridad hoy es completar los juzgados inferiores”. Para Mahiques, la urgencia está en las cámaras federales del interior y en fueros clave como el Penal Económico, donde la falta de jueces atenta directamente contra la celeridad que demanda el sector corporativo y financiero.
La defensa de la “familia judicial” frente al concepto de “casta”
Consultado sobre su origen —hijo de magistrados y con una carrera que inició desde los escalafones más bajos—, Mahiques no esquivó la etiqueta de la “familia judicial”, pero buscó resignificarla en el marco de la ética profesional.

“Para algunos es peyorativo y lo llaman ‘casta judicial’. Para mí no. Es una vocación de servicio increíble que heredé de mi padre”, explicó.
El ministro recordó que ingresó a la justicia a los 19 años como meritorio y que recorrió todos los cargos hasta llegar a ser fiscal General de la Ciudad y presidente de la Asociación Mundial de Fiscales.
La modernización normativa: El Código Penal y el Sistema Acusatorio
Uno de los grandes desafíos legislativos de su gestión será el nuevo Código Penal. Mahiques calificó la situación actual como insostenible: “El código vigente es de 1921 con infinidad de parches. Es una deuda que se viene dando desde hace años”.
Su intención es impulsar el proyecto de la comisión liderada por el juez Mariano Borinsky, aunque con una apertura inusual al diálogo institucional: “Me gustaría que la Corte Suprema también intervenga y opine sobre el nuevo Código Penal”.
Asimismo, Mahiques vinculó la eficacia de la justicia con la implementación del sistema acusatorio a nivel federal. Sin embargo, fue realista sobre las limitaciones: “Para tener una implementación exitosa del sistema acusatorio necesitamos fiscales y jueces capacitados, herramientas, tecnología y edificios. Y para eso hace falta dinero”.
El ministro también aprovechó para presentar a su equipo. Confirmó que Santiago Viola será el nuevo secretario de Justicia y, más importante aún, el representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, reemplazando a Sebastián Amerio.
La designación de Viola, un hombre de extrema confianza y apoderado de La Libertad Avanza, es toda una señal: el Gobierno quiere tener el control total de la estrategia en el órgano encargado de seleccionar y remover jueces. El objetivo, según Viola —quien se sumó al final de la entrevista— es “seguir la orden del Presidente, que es desburocratizar y facilitarle la vida a la gente”.















