

Las encuestas sobre 2027 aparecen casi a diario, aunque todavía falta más de un año para las elecciones presidenciales. La política ya corre con tiempos electorales, pero el votante todavía tiene por delante muchos meses antes de encontrarse frente a una boleta y tomar una decisión definitiva. Esa distancia importa: una medición realizada hoy registra una fotografía de preferencias en un escenario hipotético, no una conducta electoral consolidada.
La última encuesta nacional de Explanans ofrece, justamente, una de esas fotografías con varios elementos difíciles de encajar en una misma imagen. A los 1.000 días de gobierno, Javier Milei atraviesa su peor evaluación de gestión desde el comienzo de la serie. La valoración negativa llegó al 58,2%, mientras que la positiva quedó en 41,8%.
El deterioro tampoco quedó concentrado en la imagen presidencial. El 57,4% de los consultados dijo que está peor que antes, frente a apenas 21,9% que afirmó estar mejor.
Y en la agenda social, los bajos salarios y la falta de trabajo desplazaron a la inflación como principales problemas mencionados.
A eso se suma otro dato: el 57,6% considera que el Gobierno favorece principalmente a la clase alta. Incluso entre quienes votaron a Milei en 2023 aparece esa percepción, aunque con una intensidad menor.
Y el desgaste también alcanza al propio electorado que llevó al Presidente a la Casa Rosada. Entre sus votantes, el 37,4% se declaró “defraudado” y otro 14,2% dijo estar preocupado porque no ve mejoras. En total, el 51,6% quedó dentro de las respuestas negativas, frente a 42,2% de respuestas positivas.
Con esa acumulación de indicadores, la foto electoral podría suponerse especialmente adversa para el Gobierno.
Pero el mismo estudio encuentra otro dato que cambia la lectura.
El dato electoral que rompe la lógica de la encuesta
Cuando Explanans preguntó qué ocurriría si las elecciones presidenciales fueran hoy, Milei aparece primero con 38,5% de intención de voto, seguido por Axel Kicillof con 24%. Detrás quedaron Myriam Bregman, Sergio Massa y Mauricio Macri.
Que Milei lidere en intención de voto no es, en sí mismo, una novedad, pero lo que sorprende es la diferencia de 14,5 puntos porcentuales con su inmediato competidor.
Pero el propio relevamiento introduce inmediatamente una segunda fotografía, mucho más ajustada.
En un eventual balotaje entre ambos, el gobernador bonaerense aparece sorprendentemente por delante de Milei. La diferencia es de apenas 1,2 puntos y, de acuerdo con el margen de error informado por Explanans, queda dentro del rango de variación de la encuesta.
El contraste es, entonces, más interesante que cualquiera de los dos números por separado: el candidato que aparece primero y con una ventaja amplia cuando se mide una primera vuelta no conserva esa distancia cuando la competencia se reduce a dos nombres.
No se trata de una contradicción matemática, sino de dos preguntas diferentes formuladas sobre un electorado que todavía está lejos del momento efectivo de votar. La primera distribuye preferencias entre varios candidatos; la segunda obliga a elegir entre dos alternativas. Entre una situación y otra pueden cambiar las alianzas, la transferencia de votos y la disposición de quienes hoy responden “otro”, “en blanco” o directamente no saben qué harían.
La encuesta de Explanans fue realizada entre el 2 y el 9 de septiembre de 2026, sobre 7015 casos, mediante un cuestionario online, con una muestra distribuida en 25 conglomerados urbanos de 21 provincias y CABA. El margen de error informado fue de 1,15% para un nivel de confianza del 95%.
Cuanto más lejos está una elección, además, una respuesta sobre el voto puede tener un grado de compromiso diferente del que tendría en la última etapa de una campaña. No necesariamente porque el encuestado no tenga una preferencia, sino porque todavía no enfrenta las mismas condiciones que tendrá cuando deba convertir esa preferencia en un voto efectivo.
La sucesión de encuestas puede, sin embargo, producir una paradoja adicional: la carrera hacia 2027 ya se aceleró en la conversación pública mientras que las decisiones electorales todavía tienen tiempo para modificarse.
Milei conserva a buena parte de sus votantes de 2023
Hay otro dato del estudio que ayuda a explicar por qué la mala evaluación de la gestión no se traduce automáticamente en una pérdida equivalente de intención de voto.
Milei conserva al 71% de quienes lo votaron en el balotaje de 2023. Al mismo tiempo, el estudio detectó señales claras de desencanto dentro de ese mismo universo: 12,3% de sus antiguos votantes calificó al Gobierno con un 1 y otro 11,2% le otorgó una nota de entre 2 y 5.
En conjunto, casi un cuarto de quienes lo habían elegido en aquella segunda vuelta le asignó una valoración negativa a la gestión.
Ahí aparece otra de las particularidades del relevamiento: una persona puede mantener su preferencia electoral por Milei y, al mismo tiempo, evaluar negativamente el funcionamiento del Gobierno.
La encuesta no presenta, por lo tanto, un escenario de apoyo homogéneo. El núcleo electoral continúa existiendo, pero convive con una proporción relevante de votantes que expresa decepción o preocupación.
El desgaste se concentra en la economía cotidiana
El eje económico aparece de manera reiterada en el relevamiento. El 57,4% aseguró estar peor que antes y solo 21,9% dijo encontrarse mejor.
Cuando se pidió identificar el principal problema de la Argentina, los bajos salarios quedaron primeros, con 22,1%, seguidos por la falta de trabajo, con 20,8%. Recién después aparecieron corrupción, endeudamiento personal, inflación e inseguridad.
La encuesta registra así un desplazamiento del centro de la preocupación: el problema ya no aparece definido únicamente por el nivel de los precios, sino por cuánto alcanzan los ingresos y por la posibilidad de conseguir o conservar un empleo.

Ese dato ayuda a entender por qué la evaluación de la gestión puede deteriorarse aun cuando Milei mantenga una porción considerable de su electorado original.
Una foto con diferencias fuertes según quién responde
El relevamiento también encontró diferencias marcadas por género y territorio. La intención de voto por Milei llegó al 46,2% entre los varones y al 31,4% entre las mujeres. Entre los menores de 30 años alcanzó 44,5%, nueve puntos por encima del registro entre los mayores de 50.
La brecha territorial también fue importante. Córdoba mostró una valoración positiva del Gobierno de 54,2%, mientras que en la provincia de Buenos Aires fue de 37,3%. En el escenario de balotaje, la distancia entre ambos distritos también fue amplia: Milei obtuvo 55,7% en Córdoba y 38% en territorio bonaerense.
La percepción económica siguió un patrón similar: 62% de los bonaerenses dijo estar peor que antes, frente al 43,4% de los cordobeses.












