En esta noticia
- Alimentos y agricultura, salud y manufactura concentran las inversiones
- La mayoría todavía está buscando escalar
- Qué buscan los inversores cuando ponen dinero
- El problema: hay capital y también empresas que lo necesitan, pero no siempre se encuentran
- La inversión también tiene un problema geográfico
- Qué hace falta para que llegue más capital
Cuando una empresa busca resolver un problema social o ambiental y, al mismo tiempo, construir un negocio rentable, muchas veces necesita de fondos que no son fáciles de conseguir.
Se conocen como “inversiones de impacto” y, aunque significativas, suelen ser poco relevadas.
Un estudio realizado por el Centro de Estudios en Sustentabilidad e Innovación Social (CESIS) de la Universidad Austral y Fundación Alimentaris identificó 96 inversiones de impacto durante 2025 por un total de u$s 179 millones, realizadas por 50 inversores y recibidas por 87 organizaciones.
El número, sin embargo, necesita una aclaración. Tres grandes operaciones, vinculadas con proyectos públicos de infraestructura y energía limpia, concentraron u$s 140 millones. Si se las excluye, quedan u$s 39 millones distribuidos en 93 operaciones, con un ticket promedio de unos u$s 419.000.
Más que el monto total, el mapa permite ver qué tipo de empresas está consiguiendo capital, en qué sectores y en qué etapa de desarrollo.
Alimentos y agricultura, salud y manufactura concentran las inversiones
El sector que más operaciones recibió durante el último año fue alimentos y agricultura, con el 32% de los deals relevados. Le siguieron salud, con 19%, y manufactura, con 10%.
La tecnología, en cambio, tuvo una particularidad: representó apenas el 4% de las operaciones cuando se la consideró como actividad principal, pero apareció con mucha mayor frecuencia como actividad complementaria de otros sectores.
De las 36 combinaciones entre sectores declaradas por los inversores, 28 incluyeron tecnología, información y comunicación. Quince de esas combinaciones estuvieron vinculadas con salud y 12 con alimentos y agricultura.
El dato permite leer el mercado desde otra perspectiva: la tecnología no necesariamente aparece como destino final del capital, sino como una herramienta incorporada a negocios de otros sectores.
Eso se ve en empresas del relevamiento vinculadas, por ejemplo, con agricultura, salud, energía, alimentos y economía circular, que utilizan inteligencia artificial, biotecnología, datos o nuevas tecnologías para resolver problemas específicos. Entre las organizaciones identificadas aparecen startups de salud digital, empresas de agricultura regenerativa, soluciones de inteligencia artificial para el agro y compañías de biotecnología.
La mayoría todavía está buscando escalar
De las organizaciones receptoras relevadas, 38% se encontraba en una etapa madura, mientras que el 62% restante estaba en alguna de las etapas asociadas al ciclo emprendedor: 29% en fase temprana o seed, 18% en start up y 15% en fase de crecimiento o venture.
Es decir, casi dos de cada tres operaciones alcanzaron a organizaciones que todavía estaban atravesando alguna etapa de desarrollo y expansión.
Además, las empresas fueron el principal destino del capital: concentraron el 77% de los deals. Las cooperativas representaron 12%, mientras que organizaciones de la sociedad civil y fundaciones explicaron otro 8%.
La deuda fue el instrumento utilizado en el 61% de las operaciones, mientras que el equity explicó otro 37%. En conjunto, ambas alternativas representaron el 97% de los deals relevados.
Qué buscan los inversores cuando ponen dinero
La inversión de impacto tiene una diferencia respecto de una donación o de un aporte puramente filantrópico: busca generar un resultado social o ambiental positivo, pero también espera un retorno financiero.
Los datos del relevamiento muestran que esa segunda parte tiene un peso importante.
El 66% de las inversiones relevadas esperaba una rentabilidad igual a la del mercado, mientras que otro 29% apuntaba a un retorno superior. Sólo el 5% tenía una expectativa de rentabilidad inferior.
Eso cambia la lectura sobre este tipo de capital. No se trata necesariamente de dinero que llega a una empresa porque sus objetivos sociales o ambientales compensan la falta de un modelo de negocios. En la mayoría de los casos relevados, los inversores esperaban que el impacto conviviera con una lógica financiera competitiva.
El propio informe define la inversión de impacto como aquella que combina una intención explícita de generar un impacto social o ambiental positivo y medible con un retorno financiero.
El problema: hay capital y también empresas que lo necesitan, pero no siempre se encuentran
La foto de las operaciones de 2025 convive con una discusión que el equipo de investigación mantuvo con actores del sector durante 2026.
Las entrevistas, realizadas entre abril y julio de este año, muestran que el mercado todavía tiene dificultades para conectar la oferta y la demanda de capital.
Del lado de los inversores, la principal barrera señalada fue la insuficiencia de capital para inversiones de impacto, mencionada por el 42%. También aparecieron la dificultad para medir o gestionar el impacto, la complejidad regulatoria y la falta de rentabilidad de algunas iniciativas.
Pero del lado de las empresas y organizaciones que buscan financiamiento aparece un problema diferente: 40% señaló la dificultad para encontrar inversores que compartan su definición de inversión de impacto. La insuficiencia de capital y las dificultades para medir o gestionar el impacto quedaron detrás, con 20% cada una.
La inversión también tiene un problema geográfico
El relevamiento encontró que 88% de las operaciones se concentró en organizaciones que operan en cuatro jurisdicciones: Buenos Aires, Córdoba, CABA y Santa Fe. La provincia de Buenos Aires sola representó el 51% de los deals, seguida por Córdoba con 16%, CABA con 14% y Santa Fe con 7%.
Esta concentración es una de las razones por las que los autores hablan de una brecha federal en el ecosistema de inversión de impacto.

Qué hace falta para que llegue más capital
Entre los actores consultados, el fortalecimiento del entorno regulatorio e institucional apareció como el principal próximo paso, con 28% de las menciones. Le siguieron la necesidad de acercar el impacto al negocio, con 21%, y el desarrollo de capacidades y educación, con 17%.
El informe también encuentra que la medición del impacto es considerada estratégicamente importante por 68% de los entrevistados, aunque persisten problemas de costos, complejidad y falta de metodologías homogéneas.

Por Lucas González Monte
Redactor de Audiencias Members
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