PROMESAS SIN CUMPLIR

La historia del tren bala argentino, el proyecto de u$s 4000 M de Néstor Kirchner que no fue

Una de las grandes promesas del gobierno de Néstor Kirchner fue la creación de un tren de alta velocidad que uniría las ciudades de Córdoba, Rosario y Buenos Aires en tres horas. El proyecto, que tenía un costo de u$s 4000 millones, quedó en la nada: la historia de un fantasma ferroviario.

El 8 de mayo de 2006, la Resolución 324 con el sello de Néstor Kirchner y su ministro de transporte, Ricardo Jaime, confirmó la promesa de construir un tren de alta velocidad, o tren bala, que uniría las ciudades de Córdoba, Rosario y Buenos Aires en tres horas.

El proyecto inmediatamente se volvió polémico por su alto costo de u$s 4000 millones y por la idea de avanzar con la construcción de un tren de alta tecnología en un contexto donde los servicios ferroviarios rozaban la ruina.

La licitación se abrió en mayo de 2006 y, en enero de 2008, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, la entonces presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, anunció oficialmente la creación del famoso Tren de Alta Velocidad Argentino: el Tren Cobra. La iniciativa prometía generar hasta 25.000 empleos sólo para la construcción de las vías que se extenderían unos 710 kilómetros. El tren tendría una velocidad máxima de hasta 320 kilómetros por hora y una capacidad de transporte de 1.018 pasajeros.

Cristina Kirchner durante el anuncio

En su discurso, la sucesora de Néstor Kirchner dijo: "Es un salto a la modernidad. Y la modernidad es una cuestión absolutamente estratégica". La presidenta también explico como funcionaría el Tren Cobra, "uno accede en el centro de la ciudad a una estación de trenes, tiene que llegar solamente un minuto antes de que parta del andén y llega también al centro de la ciudad, a la cual decide ir, sin necesidad de trasladarse a los aeropuertos, que por lo general están siempre en las afueras de la ciudad y requieren de media hora para llegar o más a un aeropuerto y una hora, por los menos, de check in".

Cristina Kirchner había firmado la adjudicación al consorcio Veloxia, un grupo integrado por la francesa Alstom, la española Isolux y las locales Iecsa y Emepa. Terminaba así con la primera etapa del proyecto que había iniciado su marido, Néstor Kirchner, en 2006.

En el evento también estuvieron presentes el por entonces ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, el gobernador Juan Schiaretti, el entonces Ministro de Transporte Ricardo Jaime, el por entonces gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, y de Buenos Aires, Daniel Scioli, y el entonces ministro de Transporte francés, Dominique Bussereau.

Horas después del anuncio, Ricardo Jaime afirmó que obras como el tren bala significaban "pensar en el futuro" y tenían como objetivo "subir el nivel tecnológico" del país. Por su lado, Cristina Kirchner sostuvo que el proyecto iba a cambiar "el perfil de la región y del corredor agroindustrial más importante que tiene la Argentina".

La iniciativa incluía a los talleres ferroviarios de Gambier, emplazados en La Plata, donde se iban a construir las formaciones y la supuesta fecha de inauguración iba a ser a fines del 2011. El desarrollo del tren bala tenía como objetivo consolidar a la Argentina como el referente en el desarrollo de trenes de alta velocidad a nivel regional.

Por ese entonces, el vicegobernador de Córdoba, Héctor Campana, sostuvo que la creación ayudaría a un sistema ferroviario más seguro y usó el ejemplo del tren francés: "En los 26 años que lleva funcionando el tren de alta velocidad entre París y Lyon, nunca hubo un accidente". También, se animó a decir que el 65% de los trabajos serían realizados en el país, lo que generaría unos 5000 puestos de trabajo.

Y llegó el último paso necesario para comenzar con la construcción: el 26 de marzo del 2008 el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, firmó la estructura financiera del proyecto y en septiembre de 2008 la Ley de Presupuesto incluyó el Tren Cobra.

El financiamiento de la empresa Alstom tenía una única particularidad: debía estar disponible cuando el riesgo país estuviese por debajo de los 800 puntos. Por esto se pospuso un tiempo el inicio del proyecto, pero cuando esa condición se cumplió, el banco francés Natixis, quien financiaría la iniciativa, insistió en comenzar pero no obtuvo respuesta del gobierno argentino. El dinero estuvo para ser utilizado mediante la operación de crédito, pero el Gobierno jamás quiso avanzar con la construcción.

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