PANORAMA POLÍTICO

La asamblea permanente del Frente de Todos

Con Cristina en silencio Alberto Fernández busca centralidad. Errores en el discurso y la institucionalización de la autocrítica.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner ensayan una tregua pactada por las segundas líneas, una guerra fría durante la que miden fuerzas.  La ajustada mayoría en el Senado y la primera minoría en Diputados los obliga a mantener la unidad. Los que lo entienden intentan poner un bozal a los que dividen.

En las últimas dos semanas ella se corrió de la escena. No volvió a hablar desde su fuerte discurso en Chaco aunque tal vez lo haga en estos días con motivo del decimonoveno aniversario de la asunción de Néstor Kirchner como Presidente.

En cambio Alberto Fernández volvió a plantarse sobre un escenario y armó una agenda contra la que atentó el mismo, sin necesidad de que lo empujara el kirchnerismo. Una vez más su predisposición hacia el periodismo se convirtió en un sincericidio. El resultado de su extensísima entrevista con Ernesto Tenembaum fue exactamente el contrario al que seguramente buscaba. Hasta pareció desmentirlo el ministro Julián Domínguez, un subalterno al que él mismo le pidió aclarar que no mandará un proyecto de ley al Congreso para subir las retenciones al campo.

La comunicación falló a pesar de que en las últimas semanas la Casa Rosada buscó coordinar el discurso con punteo de temas a los ministros. Se ordenó defender la gestión, contar los hechos positivos y hasta Juan Manzur mandó explícitamente al gabinete a participar del acto de la UOCRA. Aunque numerosa la convocatoria fue más una vidriera para Gerardo Martínez que para el Presidente que se acababa de espoliar a sí mismo.

El viernes fue una sucesión de yerros en materia comunicacional. La vocera Gabriela Cerrutti canceló su conferencia de prensa porque a la misma hora el jefe de Estado daba la entrevista mientras se informaba que el ministro Martín Guzmán suma poder como nuevo jefe del secretario de Comercio Roberto Felletti. Ese acto de empoderamiento y el posterior de la UOCRA quedaron tapados por el debate respecto a las retenciones que -se supone- involuntariamente instaló el propio Presidente. Dos años después de asumir y varias crisis mediante sigue descreyendo de la experiencia de los gurúes de la comunicación.

La estrategia de la espontaneidad le alcanzó para ganar una vez, en 2019. En esa campaña elogiaba la capacidad de Cristina Kirchner de instalar temas y títulos, algo que a él le costaba cuando pregonaba a favor de la educación pública, la cultura del trabajo y la ética política. 

El viernes impuso todos los títulos en todos los portales al mismo tiempo. El problema es que no fueron a su favor.

CASCOS vs mendoza

No es usual encontrar una imagen de Gerardo Martínez con un acto y un discurso tan fuertes a favor de un Presidente. Aún las numerosas ausencias (ministros, intendentes, legisladores) podrían haberse disimulado si no fuera porque los dichos previos de Fernández empañaron la fiesta de miles de trabajadores de la construcción beneficiados por la gran inversión en obra pública. Hubo ministros, incluso no albertistas, y hasta Daniel Scioli que por unos días regresó de Brasil. Los hombres del Presidente le armaron un scrum con varios pesos pesados del sindicalismo. Martínez, además de la ironía de una lapicera, le entregó al Presidente un casco amarillo. ¿Sería un mensaje para su autoprotección? 

Sergio Uñac, gobernador de San Juan, y Anabel Fernández Sagasti, senadora por Mendoza

Cuando no habían pasado 24 hs de ese acto en Mendoza se juntó una gran parte del peronismo. Hubo mucho kirchnerista con intención de apurar al Presidente. Para ampliar y equilibrar la organizadora Anabel Fernández Sagasti sorprendió invitando a Juan Manuel Urtubey, un peronista opositor que estaría pegando la vuelta a pesar de sus diferencias. 

El encuentro Peronismo Futuro también puede entenderse como una manera del kirchnerismo de contener el debate en un espacio institucional. La edad y procedencia de los disertantes pareció adelantar el traspaso generacional que empezó Néstor Kirchner. 

En la apertura la anfitriona  propuso discutir ideas "y no personas". Nada es inocente ni casual. Mendoza es anti K, radical, y Fernández Sagasti necesita mostrarse distinta si quiere volver a intentar una candidatura a gobernadora. Esta vez apenas dio la bienvenida pero sus compañeros kirchneristas plantearon la ya conocida autocrítica sobre la gestión y citaron tanto a Néstor como a Cristina Kirchner. Así lo hicieron Axel Kicillof, Juliana Di Tullio y los diputados sindicalistas Hugo Yasky y Vanesa Siley, laderos de Máximo Kirchner. 

La senadora Di Tullio señaló que "un peronismo con 40% de pobres no es un peronismo que esté funcionando" y recordó que CFK "nos enseñó que no había que tenerle miedo a la pelea con el poder"; Yasky alentó a los trabajadores a salir a la calle el 9 de julio y Siley advirtió que "si el pueblo no puede comer no vamos a ganar por más que estemos unidos". Sin ser K, Adolfo Rodríguez Saá defendió la media sanción del Senado a la ley para que al Fondo se le pague con un fondo con recursos de la evasión y por supuesto se despachó contra el FMI.

No estuvieron los números 1. Por supuesto es una rareza que con un gobierno peronista no hayan participado ni el Presidente ni la Vicepresidenta y que ni siquiera mandaran un mensaje grabado. Obviamente tampoco estuvo Máximo Kirchner porque el plan era abrir y encauzar el debate más sutilmente, si es que aplica este gerundio. 

En ese marco en el auditorio Eduardo Bustelo hubo sólo dos disertantes que mencionaron a Alberto Fernández. Con Juan Manzur excusado por un problema familiar, el ministro de Obras Públicas Gabriel Katopodis ofició de oficialista. Vía zoom reclamó que "todos los debates tienen que estar orientados a consolidar la unidad" porque "el frente más unido y más fuerte es el que va a permitir pelear contra la inflación". Encapsuló las diferencias internas como matices de un mismo modelo frente al liberalismo y repitió que el Presidente tiene muy claras las banderas del peronismo. 

El otro que reivindicó y nombró a Alberto Fernández fue Alexandre Roig, titular del INAES e integrante del Movimiento Evita. En tono académico habló de que el peronismo apunta a la transformación pero destacó que "el poder de mover la sociedad lo tiene el presidente Alberto Fernández. Y avisó que en la calle había militantes del Evita "con una bandera que dice Alberto Conducción".

El Movimiento Evita reivindicó al liderazgo de Alberto Fernández

Roig habló después de Siley con quien coincidió en las necesidades de los argentinos. La diputada fue la única de La Cámpora en esa mesa en la que sorprendió con su efusividad el salteño Juan Manuel Urtubey. Como contó El Cronista, hace un par de meses el ex gobernador empezó a hablar con Eduardo ‘Wado' de Pedro. Urtubey agradeció la invitación "que vale doble" por no integrar el frente aunque autopercibido peronista. "El peronismo no es una franquicia", reprochó. Y en tono tribunero subrayó puntos que lo diferencian: "El peronismo que viene no puede entender la asistencia como obstáculo del desarrollo. El peronismo que viene no puede ser enemigo del sector agropecuario o del industrial", arengó ante un Bustelo repleto. 

El encuentro entre De Pedro y Urtubey y los puentes para ampliar el Frente de Todos - El Cronista 

Juan Manuel Urtubey en el encuentro Peronismo Futuro en Mendoza

DE PEDRO Y URTUBEY

También estuvo en el encuentro el único gobernador que acompañó a Alberto Fernández en el acto de la UOCRA, Sergio Uñac de San Juan. Axel Kicillof en cambio habló desde La Plata y en un tono bastante más contenido que lo habitual.

Sergio Massa fue el otro que repitió y que estuvo tanto en Esteban Echeverría como con los mendocinos. Es evidente que no toma partido. Vía streaming se permitió un tirón de orejas para sus aliados. Recordó que en el 2019 "firmamos un contrato de esperanza" y desafió al Frente de Todos a trabajar "en unidad". "Es muy importante que tengamos la capacidad de debatir, pero entendiendo que ese debate debe ser con altura, debe ser puertas adentro, porque hoy tenemos también la responsabilidad de gobernar", destacó.

Eduardo 'Wado' de Pedro en Mendoza

Antes del cierre del senador José Mayans, jefe del interbloque que invocó a Dios decenas de veces, la figura central fue Wado de Pedro, ministro que no acató el pedido de Manzur y faltó a Echeverría. Sin embargo se alineó en la ruta de la unidad de Massa y Katodopis y dio un discurso en tono de estadista. Pidió más federalismo ("hoy tenemos un país unitario") y apuntó a una agenda por encima de la grieta interna al proponer una reconversión del sistema educativo y repensar el rol del Estado a favor de la innovación tecnológica y la independencia económica y energética y hasta propuso mudar YPF. "Basta de atender y vivir en Buenos Aires", le apuntó al porteñismo además de hablarle a los jóvenes y a favor de las nuevas tecnologías, un punto en el que tuvo sintonía con Urtubey y con Massa. 

Aunque dicen que no está en campaña ni en preparativos, De Pedro fue el único que habló de pie con una gestualidad más parecida a la de un candidato que a la de un simple ministro del Interior.

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