

El economista José María Segura analizó en El Cronista Stream la dinámica del consumo y las exportaciones en la Argentina, y adelantó su mirada sobre lo que puede pasar con la economía hacia 2027.
Consultado sobre la idea de “dos velocidades” en el consumo, Segura sostuvo que la economía argentina viene impulsada fuertemente por las exportaciones, mientras que el consumo interno avanza más rezagado, aunque en recuperación.
En esa línea, explicó que el segundo semestre podría mostrar una mejora, sostenida por el motor exportador y por el equilibrio fiscal, que además le resta presión a la histórica restricción externa de la economía local.
Según detalló el economista jefe de PwC Argentina, el tercer trimestre es el más exigente para el sector comercial, mientras que el cuarto ya empieza a mostrar mejoras respecto del anterior gracias al inicio de la cosecha fina.
De no mediar “ningún cisne negro”, proyectó estabilidad cambiaria y una inflación descendente, lo que mejoraría el poder adquisitivo de jubilaciones y salarios y terminaría traccionando el consumo con cierto rezago.
El consumo no cae, cambia su composición
Segura fue enfático al discutir la percepción extendida de que el consumo se derrumba. Afirmó textualmente: “los datos no muestran que el consumo caiga”, y explicó que el fenómeno real es otro.
Lo que efectivamente ocurrió, según su análisis, fue un cambio en la composición del gasto de los hogares, no una caída generalizada del consumo agregado en la economía argentina.
Puso como ejemplo el otrora subsidio a la energía y los servicios públicos, que operaba como un beneficio directo para esos sectores, pero indirectamente restaba presupuesto disponible para otros consumos.
“Con una restricción presupuestaria dada, explicó, cada hogar decide en qué gastar: frente al frío, puede optar por pagar más gas y calefaccionarse, o comprar un abrigo y resignar otro consumo”.
Durante el período analizado, remarcó, el consumo total viene creciendo, pero lo que cambió es su composición: hoy una porción mayor del presupuesto familiar se destina a servicios y energía.
Aun cuando el consumo haya crecido, aclaró, “no crece tanto la torta” como para evitar que se relegue parte del gasto en otros rubros, como indumentaria u otros bienes de consumo.

Por eso, insistió en que la discusión correcta no es si el consumo cae en general, sino en qué sectores específicos retrocede y por qué motivos estructurales.
El economista planteó que el verdadero debate pendiente es qué política aplicar para reactivar esos sectores rezagados, sin recurrir a subsidios ni a emisión monetaria que reaviven la inflación.
Exportaciones: el motor central de la recuperación
Segura explicó por qué el informe de PwC puso el foco en las exportaciones: en 2025 la economía creció 4,5%, y de ese total, 1,9 puntos se explican directamente por el crecimiento exportador.
En el primer trimestre, mientras la economía creció 2,3%, las exportaciones lo hicieron casi un 10%, lo que confirma, según su lectura, que el crecimiento reciente se explica casi enteramente por el sector externo.

Comparando el primer semestre de 2023 con el de 2026, las exportaciones crecieron 48% en valor, y todos los grandes rubros —primarios, agroindustriales, energéticos e industriales— treparon a niveles históricos.
Además, detalló que combustible y energía crecieron sobre todo por cantidades, con precios estables; en cambio, manufacturas industriales combinaron 25% de aumento de precios y 9% de cantidades.
Los productos primarios, agregó, crecieron 74% en valor pese a una caída del 16% en precios, impulsados por un salto en las cantidades exportadas superior al 100%.
Mencionó además el creciente peso de sectores como minería, litio, oro, carne, lácteos y farmacéutica, mientras que el sector automotriz fue el más rezagado, con una caída del 2,3%.
Por último, se refirió al desafío de las empresas familiares, que en un contexto de baja inflación necesitan avanzar en profesionalización y eficiencia, muchas veces con ayuda externa.












