SE SUMAN MÁS CANDIDATOS

Incertidumbre y nervios en la Rosada ante la demorada sucesión de Losardo

A dos días de confirmarse su mudanza a París, la inédita situación pone incómodos a no pocos funcionarios ante la indefinición presidencial. Aún se espera la renuncia formal de la ministra.

"No sabemos nada". "Puede ser...". "No descartes a...". El misterio rodea a la dilatada, e inusual, sucesión de Marcela Losado, ex ministra de Justicia aún en funciones. A esta hora, a pesar de las versiones cruzadas desde el lunes cuando Alberto Fernández confesó hace casi 72 horas su partida porque está "agobiada", en la Secretaría de Legal y Técnica no había llegado aún el texto de la renuncia de la ex socia del estudio jurídico del Presidente.

A falta de esa carta formal, otra leal presidencial, Vilma Ibarra, todavía no se habían encaminado los resortes técnicos lógicos de cada reemplazo del elenco ministerial. Para generar más confusión, si bien todavía no se sabe quién la sucederá, ya se informó que Losardo aceptó el cargo que no quiso la anterior ministra eyectada, María Eugenia Bielsa: la embajada ante la Unesco en París.

Hasta tanto la relación de fuerzas todista, en especial Fernández y Cristina Kirchner, no acuerde el sucesor (o sucesora), Losardo todavía no hará las valijas. "Lo decide la Casa Rosada", se desligaban en su entorno esta tarde sobre el todavía incierto cronograma de su salida. No debería pasar más de hoy, una frase repetida desde el martes, debido a la acefalía que se vive en un ministerio que, igual, es comandado por su segundo, Juan Martín Mena.

Precisamente Mena, con el reciente antecedente de Carla Vizotti en Salud, fue uno de los que primero se nombró en los pasillos en la danza de candidatos. Se sumaron los diputados Martín Soria y el massista Ramiro Gutiérrez, citados por el mismo Fernández en lo que pareció más una charla informal que una entrevista en C5N. No pocos interpretaron que el mandatario los mencionó para "quemarlos" en lugar de entronizarlos. Como si fuera poco, luego aparecieron la abogada feminista Marisa Herrera y el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello.

"¿Por qué pondría otro peón suyo para que Cristina se lo esmerile en dos meses?", se preguntaban en Casa de Gobierno sobre la última opción, 100% albertista. Con Losardo en París, Vitobello, pieza clave en la logística de la Quinta de Olivos, es necesario tenerlo en el país, especulaban.

Claro que, con Mena debajo, que el reemplazo al final sea también una figura K rompería el tácito reparto todista del Gabinete. Además de la obvia lectura del desembarco de la Vicepresidenta en Justicia, un área que la preocupa y mucho. "Ponga al que ponga, van a decir que es un delegado cristinista", se atajaban ayer en un despacho.

Igual, profundizado en el 1M, el jefe de Estado parece tener hoy más coincidencias que diferencias con su Vice en cuanto a la Justicia. Con un silencio público, sin agenda oficial, Fernández usó sus redes para respaldar las críticas del día anterior de Cristina Kirchner al camarista Juan Carlos Geminiani. El magistrado, según trascendió en los medios, saludó a sus colegas mujeres con la frase "feliz día, delincuentes". "Deja en evidencia su valoración sobre el respeto a la diversidad de género", le reprochó el mandatario. "Hay personas parciales en el sistema judicial que perdieron racionalidad a la hora de evaluar cuestiones que deben resolver", le endilgó. "Abordar los cambios que Poder Judicial necesita depende de todos nosotros", concluyó.

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