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¿Hay que desprovincializar los recursos naturales?

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En el debate sobre la minería, se escuchan voces de compañeros que dicen: "Hay que nacionalizar los recursos mineros". Cuando uno intenta explicar que por la Constitución del 1994 el dominio de los recursos naturales corresponde a las provincias, la respuesta es: "habrá que cambiarla...". Eso es imposible de hacer sin llamar a una nueva convención constituyente, según afirma Aldo Duzdevich en una columna de opinión publicada en Agencia Paco Urondo.

Mi opinión es que, antes de asumir posturas, conviene analizar las razones en favor y en contra. Y para ello, en materia de legislación, es bueno ir a las fuentes que son los debates parlamentarios. En este caso, el diario de sesiones de la constituyente de 1994.

Eso hice, y no digo que me sorprendí. Por ser de una provincia patagónica, llevo años debatiendo estas cuestiones y conozco la opinión de los patagónicos. Pero, seguramente, a muchos le va a resultar novedoso.

En ámbitos legislativos, siempre son muy pocos los legisladores (en este caso convencionales) que llevan la voz cantante en algunos temas. Pues bien, en las sesiones del 8 y 10 de agosto de 1994, cuando se trató la provincialización de los recursos naturales, la voz cantante fue la convencional por Santa Cruz: Cristina Fernández de Kirchner, a quien acompañaban Eduardo "Chiquito" Arnold, y Néstor Kirchner, por entonces convencional y gobernador.

Junto a otros convencionales, Cristina presentó un despacho por minoría que la mayoría consideró excesivamente provincialista. El mismo decía: "Las provincias tienen el dominio originario de sus territorios, su suelo, subsuelo, ríos interprovinciales, mar, costas, lechos, plataforma continental, espacio aéreo y de todos los recursos naturales, renovables o no, cualquiera sea su origen, que en ellas se encuentren, ejerciendo la jurisdicción en todas las materias que no han delegado expresamente a la Nación en esta Constitución. La administración y la explotación de los recursos naturales existentes en el mar más allá de las primeras doce millas marinas, serán realizadas por las provincias y la Nación en forma conjunta".

El despacho de mayoría, por su parte, optó por una oración muy breve: "Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio".

CFK y la provincialización de los recursos naturales

Veamos algunos párrafos del discurso de Cristina Fernández en esa sesión. "En consecuencia, la cuestión federal es una problemática que tiene que ver con el cuestionamiento al modelo de país. (....) Debemos asumir que no hemos abordado seriamente la redefinición de un modelo de país que está fracturado. Tenemos un país del norte, con atraso secular y condenado al asistencialismo. Un país del centro, macrocefálico y dual. Y una Argentina del sur, periférica, despoblada y con un gran sentimiento de abandono."

"Otro criterio es el de organización institucional, porque como bien dice el refrán popular, Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires. Replanteamos desde numerosos proyectos contenidos en nuestro dictamen una forma diferente de organizarse en el país y de dar mayor participación a todas las provincias argentinas en la decisión fundamental."

"Otra diferencia conceptual con el dictamen de la mayoría fue el enfoque que se le dio al tema de recursos. Entendemos que la mención que se hace en el dictamen de mayoría, es una óptica light -por llamarlo de alguna forma-, con respecto al dominio de los recursos. Repite la fórmula del Código Civil; no modifica absolutamente nada."

"Esto era lo que estábamos discutiendo, y a nuestro juicio esta era también una oportunidad única para diseñar un nuevo país federal. (...) Si mañana salimos de esta Convención Constituyente con una definición de federalismo light, de cubrir solamente las apariencias en el sentido de que hemos federalizado muchas cosas, no le vamos a poder echar la culpa a nadie, ni a Menem ni a Cavallo, porque no son convencionales constituyentes. Los que sí somos convencionales constituyentes somos nosotros... (aplausos) ... y somos nosotros los que de una buena vez por todas tenemos que fijar reglas de juego diferentes. Nadie nos va a regalar lo que no seamos capaces de defender para las provincias, y vamos a ser responsables ante la historia por haber estado en un momento único para discutir y debatir madura y seriamente -sin consignas ni panfletos, pero con medidas instrumentales- esta cuestión del federalismo."

Como vemos, para Cristina, discurso que fue apoyado y aplaudido por los convencionales de otras provincias, el texto del artículo 124 fue "light" , o sea inconsistente, ambiguo, poco claro, poco federal.

En un extenso artículo del Cohete a la Luna, firmado por el constitucionalista Marcos Rebasa, quien cuestiona la potestad de las provincias sobre sus recursos naturales, se sostiene: "Ese enunciado dominio originario contiene una gran ambigüedad y amplitud en su interpretación". Es decir, coincide con la opinión de Cristina Fernández, aunque Rebasa lo ve como un hecho positivo. Pero, lo que no dice Rebasa, es que en caso de controversia sobre la interpretación del Art 124, según el Art 116: "Corresponde a la Corte Suprema la decisión en todas las causas que se susciten entre Nación y las provincias." O sea, habría que llevar la cuestión a la Corte. No creo que nadie lo proponga en este momento.

En cambio, la Constitución sí es muy clara en su artículo 75: corresponde al Congreso Nacional "dictar los Códigos Civil, Comercial, Penal, de Minería, y del Trabajo y Seguridad Social". Reafirmado en el Artículo 126: "Las provincias (...) no pueden dictar los Códigos Civil, Comercial, Penal y de Minería."

Por lo tanto, todas las normas que deben cumplir las empresas mineras están en manos del Congreso Nacional. Esto incluye modificar el Código de Minería, y la Ley 24.196 de Inversiones Mineras, que regula los impuestos, las regalías, las normas ambientales que deben cumplir, etc etc..

¿Gobernadores malos, presidente bueno?

Se alega que la 24.196 "es una ley menemista". Mi duda/pregunta, entonces, es la siguiente. Del 2003 al 2015, el peronismo/kirchnerismo tuvo mayorías en el Congreso. ¿Por qué no cambió la "ley menemista"? O no es tan mala o nuestro gobierno no le prestó demasiada atención al tema. Recién en octubre del 2016, diputados del bloque del PJ presentaron un proyecto aumentando el porcentaje de regalías y algunas otras modificaciones, pero hasta el momento no ha sido tratado.

Seguramente, la ley 24.196 requiere ser revisada en profundidad e introducirle las modificaciones que sean necesarias. Tarea para los compañeros diputados y senadores nacionales.

En este debate sobre los recursos naturales, hay quienes entienden que hay que devolverle el poder concedente a la Nación, porque en la disputa con las grandes empresas, la Nación tiene más poder que las provincias. Alguna parte de razón puede haber. Dice Rebasa al final de su artículo: "Hoy está en juego la soberanía nacional, ya que los grupos multinacionales y sus potencias protectoras están jugando con algunos gobiernos provinciales, no todos, no la mayoría, en el saqueo de los recursos naturales argentinos".

Convengamos que ese discurso también esconde un pensamiento: "Los gobernadores son pequeños caudillos de pueblo, fácilmente corruptibles por el dinero de las empresas". Desde el interior nos preguntamos: ¿Y quién garantiza que los funcionarios nacionales, generalmente porteños, no sean corruptibles? Por caso: ¿Cuál fue el interés nacional que defendió el gobierno de Cambiemos?

Hay un tema que desde el poder central de Buenos Aires no se alcanza a ver. En las provincias más alejadas, los gobernadores, intendentes y otros funcionarios provinciales, suelen pasar más tiempo en CABA que en su provincia. Porque normalmente el éxito de su gestión depende de quién sea más hábil para recorrer los pasillos ministeriales, y mover el expediente de una obra que hace años están reclamando.

En términos prácticos, no existen grandes diferencias en el formato de contratos, de cuando concesionaba Nación a las concesiones provinciales. Pero lo substancial es que las provincias pueden licitar sus áreas sin depender de veinticinco firmas de funcionarios nacionales, cuyas urgencias y motivaciones generalmente son muy diferentes a las de un gobernador. En una próxima nota, voy a contar dos ejemplos que conocí de cerca, sobre cómo un funcionario de tercer nivel casi frustra dos grandes proyectos, el offshore del mar bonaerense y el gasoducto PNK, tan aplaudido estos días.

Un gobernador debe pagar los sueldos todos los meses, y necesita hacer obras y generar fuentes de trabajo para sus vecinos. Por supuesto que hay gobernadores buenos, regulares y malos (como pasa en Nación). Pero tienen una gran diferencia con la burocracia de los ministerios nacionales, cada cuatro años deben revalidarse por el voto, y se quedan, o se van. Muchos se van.

Solo para dar un ejemplo de un buen gobernador. En 1998, el entonces gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, otorgó en concesión la mina de oro y plata a cielo abierto Cerro Vanguardia. En el marco de la ley 24.196, estableció una sociedad entre la Anglo Gold Ashanti, y la minera estatal Formicruz quien posee el 7,5% de las acciones. Hoy, Santa Cruz es la primera exportadora de minerales (básicamente oro y plata) por un total de mil millones de dólares año. Hay 9300 trabajadores directos de la minería. La provincia cobra el 3% de regalías. Y tan mal no le fue...

Cuando nos preguntamos por qué nosotros no explotamos la minería como nuestros hermanos chilenos, diré que nuestra oligarquía porteña radicada en Barrio Norte nunca tuvo un horizonte más allá de la pampa húmeda, sus vacas y su trigo. Para ese poder político-económico, los paisanos de Santa Cruz debían criar ovejas, los sanjuaninos producir vino, los salteños y riojanos tejer ponchos y hacer buenas empanadas.

Pido disculpas a mis amigos porteños, pero a los del interior, cada tanto, nos embarga cierta bronca de pensamiento provinciano. Hay una Argentina más allá de TN, Radio Mitre, Radio con Vos y C5N. Una Argentina profunda que solo tiene lugar en la tele cuando hay quilombo. Nunca cuando un obrero está de turno en un pozo en Rincón de los Sauces; o en la sala de control de la represa Alicura; o manejando una topadora en la mina José María, a 4000 metros de altura. Hay otro país más allá de San Telmo y los restó de Palermo Soho. Intentemos conocerlo y comprenderlo. Luego discutamos volver a des-provincializar los recursos naturales.

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