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El Fondo Monetario Internacional volvió a poner el impuesto a las Ganancias en el centro de la discusión sobre la reforma tributaria que el Gobierno deberá presentar antes de fines de 2026.
El diagnóstico del organismo es que el esquema argentino es complejo, inestable y se apoya en gravámenes que desalientan la actividad, como las retenciones, el impuesto al cheque y los tributos provinciales sobre la facturación.
En ese marco, el FMI plantea ampliar la recaudación del impuesto a los ingresos personales. La razón es que Argentina recauda por Ganancias de personas físicas apenas el 1,8% del PBI, por debajo del promedio de América Latina y muy lejos de los países de la OCDE.
Un informe de Focus Market calculó qué si el país avanzara hacia la meta sugerida por el organismo, el impuesto alcanzaría al 20% de los trabajadores formales. Hoy, según la consultora, tributa el 8,2% de los asalariados privados registrados. La iniciativa busca sumar cerca de 1,5 millones de contribuyentes.
Por un lado, el cambio permitiría generar recursos para reducir impuestos considerados más distorsivos. Por otro, volvería a alcanzar a trabajadores que quedaron afuera tras la fuerte suba del mínimo no imponible aplicada en 2023 y la posterior modificación del régimen.
Por qué el FMI apunta a Ganancias
El Gobierno asumió el compromiso de desarrollar y presentar una propuesta de reforma tributaria integral antes de diciembre de 2026, dentro del acuerdo con el FMI. El objetivo es simplificar el sistema y mejorar la calidad de la recaudación sin comprometer el resultado fiscal.
La discusión no pasa solo por la cantidad de impuestos. Argentina cuenta con más de 155 tributos vigentes, aunque pocos explican la mayor parte de los recursos. De acuerdo con datos del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), cinco impuestos concentran el 87% de la presión tributaria: IVA, Ganancias, impuesto al cheque, derechos de exportación e Ingresos Brutos.
El problema, según los informes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) e IDESA, es que varios de los tributos de mayor peso son altamente distorsivos. El impuesto al cheque, las retenciones y los Ingresos Brutos encarecen operaciones, afectan la competitividad y desalientan la inversión.
Por eso, una eventual reforma buscaría ampliar bases de impuestos considerados más eficientes, entre ellos Ganancias de personas físicas, para abrir margen a una reducción gradual de otros gravámenes.
Qué cambió con Ganancias y cuántos trabajadores pagan hoy
El número de asalariados alcanzados por Ganancias tuvo fuertes cambios en los últimos años. En diciembre de 2020, 2.425.880 trabajadores en relación de dependencia tributaban el impuesto.
Luego, la reforma impulsada en 2023 por el entonces ministro de Economía, Sergio Massa, elevó de forma drástica el mínimo no imponible. El padrón pasó de 715.000 contribuyentes en agosto de ese año a entre 123.000 y 129.000 hacia noviembre y diciembre.
La actual administración revirtió parcialmente ese cambio. A marzo de 2026, el padrón había llegado a 1.055.431 trabajadores, equivalente al 8,2% del total de asalariados privados registrados.
Aun así, el nivel sigue por debajo de los estándares que plantea el FMI. El piso de ingreso al impuesto se ubica actualmente cerca de $ 3.000.000 brutos mensuales para un trabajador soltero, mientras que para una familia con cónyuge y dos hijos asciende a alrededor de $ 4.000.000 brutos.
Quiénes volverían a pagar si se amplía la base
La recomendación del FMI es que Ganancias alcance al menos al 20% de los trabajadores formales. Para llegar a ese nivel, deberían incorporarse aproximadamente 1.515.000 personas, hasta alcanzar unos 2,57 millones de contribuyentes.
La simulación supone que, para un trabajador soltero sin deducciones adicionales, el umbral de ingreso debería bajar desde los actuales $ 3.000.000 a alrededor de $ 2.200.000 brutos mensuales. La reducción sería cercana al 25%.
El dato se entiende mejor al mirar la distribución salarial. La remuneración mediana del empleo privado registrado fue de $ 1.514.460 brutos mensuales en febrero de 2026, mientras que el promedio alcanzó $ 2.110.047.
Con un piso cercano a $ 3.000.000, el impuesto queda concentrado en la parte más alta de la escala salarial. Una reducción del umbral ampliaría la base hacia trabajadores de ingresos elevados, aunque todavía por encima del salario promedio del sector privado formal.
Cuánto pagarían según el salario y la situación familiar
La carga no sería igual para todos. Ganancias contempla deducciones personales y, por eso, la situación familiar puede modificar de forma significativa el resultado final.
Según el informe de Focus Market, un trabajador que cobra el RIPTE promedio del sector privado registrado, de $ 1.734.357 brutos mensuales en febrero de 2026, seguiría fuera del impuesto incluso bajo el escenario de ampliación de la base.
En cambio, un asalariado que percibe una vez y media el RIPTE, unos $ 2.601.536 brutos por mes, comenzaría a tributar si es soltero. La simulación estima un impuesto anual de entre $ 70.000 y $ 150.000, una incidencia reducida sobre el ingreso total.
La diferencia se vuelve más relevante en salarios superiores. Para un trabajador con ingresos equivalentes a dos veces el RIPTE, unos $ 3.468.714 brutos mensuales, la obligación anual para un soltero rondaría los $ 1.500.000, o cerca de $ 125.000 mensuales en promedio. Si ese trabajador tuviera cónyuge y dos hijos, la carga se reduciría a alrededor de $ 100.000 anuales, menos de $ 10.000 por mes, de acuerdo con la simulación.
El debate de fondo: recaudar más para bajar otros impuestos
La ampliación de Ganancias no implicaría necesariamente una suba de las alícuotas, que actualmente van del 5% al 35%. El mecanismo central sería reducir el piso de ingreso para que más trabajadores queden alcanzados.
El FMI proyecta que una recomposición de la base podría elevar la recaudación del impuesto a los ingresos personales hasta el 2,2% del PBI. El impacto fiscal proyectado es de 0,4% del producto, equivalente a unos u$s 2.672 millones a valores de 2026.
Damián Di Pace, director de Focus Market, advirtió que la ampliación de la base puede mejorar la recaudación, pero también plantea interrogantes sobre la equidad del sistema. “Con umbrales bajos y deducciones que han perdido valor real frente a la inflación, existe el riesgo de que más trabajadores queden alcanzados por el impuesto sin haber mejorado realmente su poder adquisitivo”, señaló.
La discusión, entonces, no se limita a quiénes pagarán Ganancias. El punto de fondo es cómo reemplazar impuestos que afectan la actividad sin poner en riesgo el equilibrio fiscal, en un sistema donde la necesidad de simplificación choca con el costo político de ampliar la base tributaria.