“Tenemos un camino detallado para todos los próximos pagos que debemos hacer. Iniciamos un programa local de deuda en dólares en Argentina y hay otras fuentes. Estamos explorando distintas alternativas a niveles significativamente más bajos que los del mercado”, dijo el miércoles el ministro de Economía Luis Caputo ante los inversores invitados por el JP Morgan.
Entre las posibilidades de recurrir a fondos soberanos con acuerdos bilaterales y la negociación con los organismos multilaterales. Esta última posibilidad gana peso por estas horas durante el paso del Ministro por Washington DC. Entre hoy y mañana tendrá reuniones con el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América latina (CAF).
“Sería irresponsable hacerlo a tasas significativamente más altas de las que podemos conseguir ahora. Pronto tendrán novedades sobre esto”, anticipó Caputo a los ejecutivos y economistas de los bancos de inversión en el Park Hyatt. En estos días, según pudo saber El Cronista se busca cerrar garantías y líneas especiales por unos u$s 3000 millones para cubrir el próximo pago de julio, por u$s 4300 millones con bonistas privados.
Consultados sobre la posibilidad de conseguir financiamiento con garantías de los bancos multilaterales, desde el ministerio de Economía indicaron que cualquier definición se anunciará oficialmente.

En el equipo económico vienen marcando en el último mes que aseguraron el financiamiento por los próximos 18 meses, para que la presión por los pagos de deuda no sea un tema que sume presión en el 2027 electoral. Por estos días, Caputo busca ponerle el moño a esas negociaciones de cara al vencimiento de julio.
Este jueves se reunirá con el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, acompañado por el nuevo director para Argentina Peter Siegenthaler y la vicepresidenta Susana Correiro Guerra. Esta entidad podría aportar u$s 2000 millones. El 60% sería a través de MIGA, la agencia de garantías de inversión multilateral según su sigla en inglés. MIGA tiene un portfolio de u$s 100.000 millones en seguros. El 40% restante podría conformarse con fondos de libre disponibilidad.
Por otra parte, se buscan aportes del BID y la CAF -habrá reuniones con sus titulares, Ilan Goldfajn y Sergio Granados, respectivamente- por unos u$s 500 millones cada uno. Esos fondos serían garantías para recurrir al financiamiento de fondos de inversión para hacerse de los dólares con menor costo y cubrir los pagos a los bonistas.

En la práctica, estas garantías funcionan como un “seguro” para los acreedores privados: reducen el riesgo de la operación y permiten que el país acceda a financiamiento a tasas más bajas que las que enfrentaría si acudiera solo al mercado. Además, generan un efecto de apalancamiento, ya que las garantías de los multilaterales habilitan a captar un volumen mayor de fondos privados.
Quienes conocen el segmento señalan que con garantías por u$s 2000 millones, un país como la Argentina podría conseguir el doble de fondos de inversión, mientras que otros países como Chile o Brasil podrían acceder al triple de fondos.
Desde uno de los bancos que escucharon la exposición de Caputo en el JP Morgan se planteó que u$s 2000 o u$s 3000 millones es un monto chico para un fondo de inversión y pueden permitirse el “riesgo argentino”, pero que se reduciría sensiblemente con las garantías de los multilaterales.
Para completar los vencimientos, Caputo busca dólares puertas adentro, con las licitaciones de deuda. En Washington también señaló que se recurrirá a vender activos -los ingresos por privatizaciones o ventas de terrenos o inmuebles- pero tampoco se descartan acuerdos bilaterales, como posibilidades que sonaron en el menú de alternativas.
Bajo ese escenario, el ministro también enfatizó que tiene el “apoyo total” del FMI, lo que no es menor para estructurar este tipo de operaciones. En ese marco, el mismo Fondo también empezó a bajarle el tono a la necesidad de salir al mercado de deuda.
Será algo que llegue “con el tiempo”, aclaró en su comunicado sobre el acuerdo técnico que se anunció el miércoles y que destraba -una vez que lo apruebe el directorio- un giro por u$s 1000 millones en las próximas dos o tres semanas.
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